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viernes, 9 de marzo de 2007

Antídoto contra Zygmunt Bauman



Estoy leyendo Globalización. Consecuencias humanas, de Zygmunt Bauman. Un libro que hace algunos años me habría gustado, lo habría considerado muy revelador y profundo, pero que ahora me resulta insoportable. Porque a su autor, como a tantos otros académicos de orientación marxiana, pareciera que lo único que le interesa es alcanzar la máxima eficacia en la narración y el descubrimiento de las causas y consecuencias de las miserias del mundo actual, donde toda (absolutamente toda) relación de poder es una reproducción de la dominación fascista y cualquier intercambio económico un acto de vandalismo y pillaje, con todas las particularidades de la aceleración globalizadora. Una verdadera tradición de pensamiento académico. Y aún si estuviésemos de acuerdo con sus postulados, aún queda el enorme problema de que esta clase de libros no dejan espacio para otra cosa que no sea la desmotivación, el descreimiento o, directamente, la desesperación.

Por eso es bueno encontrarse con este tipo de casos, el de las mujeres Warmi, que demuestran que Bauman no tiene tanta razón, o que, al menos, en unos pocos años su libro quedó rápidamente desactualizado. Como él mismo denuncia acerca de las mercancías de la economía global. Ironía trágica, que le dicen.

Más allá del dudoso estilo literario de la redactora, la información sobre la gente y las empresas coordinadas por Rosario Quispe en Abra Pampa es muy interesante. Entonces, Bauman, hay opciones. La "glocalización" no tiene por qué ser un fenómeno tan monstruoso.

2 comentarios:

Daniel dijo...

Hola, Eugenio. Acuerdo con la idea general de tu crítica a Bauman, aunque quizá mi lectura de él (tan apocalíptica como la tuya)no derive en una oposición tan entusiasta, como es la tuya. Tengo mis reservas acerca de tu posicionamiento; en todo caso es un recelo más generalizado, generalizado a toda forma de "oposición entusiasta". Es una forma de cautela. En alguna medida, es más cuestión personal, mía, pues tiene que ver más con el temor a la autocomplacencia al momento de ejercer oposición; o sea, quizá más que oponerme a Bauman, me estoy oponiendo a ciertas ideas que, en realidad, son mías y no de Bauman (me refiero al "horror a la desesperanza"). Pero bueno, está muy bien expresar también esas ideas.
Un saludo.

Eugenio Palopoli dijo...

Gracias por tus comentarios, me alegra que esto dé para la polémica. Claro que deberías tener en cuenta que en el blog no puedo desarrollar ideas de un modo demasiado exhaustivo, mis entradas son casi borradores de cosas que nunca se van a escribir. Pero no importa, así está bien.
Saludos.