
En el año 2006, los directivos del modesto y simpatiquísimo TSV München 1860 junto con los responsables del área de diseño de la marca italiana Kappa organizaron un concurso de diseño de camisetas del club dirigido a niños y adolescentes. Divididos en dos categorías -de hasta 12 años de edad y mayores de 13- los jóvenes hinchas del León de Munich sorprendieron a los jurados con excelentes trabajos, dos de los cuales resultaron elegidos ganadores luego de una ardua deliberación.
La primera imagen corresponde al trabajo de Alexander Dorrer, de tan sólo 8 años. La segunda, al diseño original de Francesco Molz, de 14. Ambos fueron premiados con la concreción de sus diseños en verdaderas camisetas de tela, únicamente para ellos.
Sería muy temerario afirmar que Kappa debería haber presentado directamente estos modelos como las camisetas oficiales del 1860 para la siguiente temporada, la 07-08. Hay infinidad de detalles que en verdad no conocemos acerca del proceso de diseño. Y estos concursos suelen organizarse tan sólo como una variante más de los focus groups que todas las empresas arman para conocer las preferencias de sus clientes.
Lo que es seguro, es que Kappa se perdió la oportunidad de impactar con el diseño a rombos. ¿La usarán la temporada que viene?
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miércoles, 28 de mayo de 2008
Más de Kappa: los borradores
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lunes, 24 de marzo de 2008
Cambios cromáticos

La semana santa con yapa de lunes feriado se va terminando y es hora de volver a trabajar un poco. Después de cuatro días de descanso en una prematuramente invernal Coronel Suárez, vuelvo a encontrarme con el apacible otoño porteño y a dedicarme al recorrido habitual de diarios, sitios especializados y blogs amigos.
La presentación de novedades nunca se detiene, y es el turno de las camisetas titulares de varios seleccionados patrocinados por Nike, la mayoría de ellos participantes de la Eurocopa de este año a disputarse en Austria y Suiza. Dentro del conjunto, lo más destacable -por la importancia de los equipos- resultan ser las nuevas casacas de Bélgica, Croacia, Turquía y Portugal
No se detectan elementos demasiado innovadores a nivel del diseño entre estas presentaciones, sino que, en general, se mantienen los lineamientos de lo ya anticipado a lo largo de este año y desde fines del año anterior. La nueva casaca de Holanda, ya presentada en nuestro lejano último post, vendría a ser la excepción más notoria.
De todos modos, estos nuevos lanzamientos sí me permiten sumar ejemplos para ilustrar una tendencia que me parecía en franco ascenso, la cual -sin embargo- también resulta parcialmente refutada con algunos de los nuevos uniformes de seleccionados de Nike. Me refiero al avance
palpable de la tendencia a la monocromía en los uniformes de los seleccionados, es decir, a que los equipos utilicen conjuntos de camiseta, pantalón y medias del mismo color. Tendencia que sería apenas un elemento más de otra más amplia alentada por la FIFA y la UEFA, obsesionadas al parecer por la legibilidad de números y apellidos en las espaldas y para que no se den confusiones de ningún tipo entre jugadores de equipos rivales. Lo cual lleva incluso al ridículo de obligar a Brasil a jugar con medias azules o a hacer jugar a la Argentina con pantalones blancos y medias oscuras.
De los tantísimos ejemplos que podrían ilustrar la tendencia monocromática seleccioné apenas tres. En las primeras imágenes se puede apreciar cómo vistieron los seleccionados de Italia y Francia en su enfrentamiento del Mundial ´78, y cómo lo hicieron en la famosa final de Alemania ´06. En las siguientes podemos comparar cómo ha cambiado el histórico y tradicional uniforme del seleccionado de Escocia, con una imagen del astro Archie Gemmill y con otra de la actual equipación. El tercer caso es el del actualmente prestigioso equipo nacional de Portugal, que parece haber olvidado desde hace algunos años sus característicos shorts verdes -como en esta foto del partido contra Polonia en México ´86- para cambiarlos por los rojos, idénticos a sus camisetas y medias.
Sin embargo, como ya decía más arriba, otras de las últimas novedades de Nike parecen sugerir que esta tendencia uniformizante podría encontrar resistencias, salvo que los organismos
rectores del fútbol mundial opinen lo contrario. Al ya citado ejemplo de Holanda en el post anterior, que incorpora los colores nacionales al cuello de su casaca e insiste con las medias azul cerúleo (medias ya presentes en su anterior equipación aunque ausentes en la última Copa del Mundo), se le suma ahora su vecina y rival Bélgica. La cual, como bien se destaca en Minhas
Camisas, regresa así a su clásico uniforme de camiseta roja, pantalón negro y medias amarillas abandonado hace más de veinte años, cuando la marca Admiral diseñara para España ´82 un recordado kit totalmente colorado, ocasionalmente con shorts blancos.
También podría destacar al nuevo uniforme de Croacia como otro intento por desterrar la uniformidad visual de las canchas del mundo. El croata es naturalmente un seleccionado muy joven, consecuencia ineludible de la cruenta y no del todo resuelta disolución de la antigua Yugoslavia (a propósito, ¿se sabe ya cómo será la camiseta de Kosovo?). Pero su inconfundible casaca a cuadros blancos y rojos y algunas buenas actuaciones internacionales han generado una corriente de simpatía a su favor que no se condice quizás con los terribles sucesos que propiciaron su constitución como seleccionado nacional. Más allá de todo análisis político, el colorido de su ya famoso uniforme, reforzado por la presencia de medias azules, es otro aspecto a destacar del panorama actual.
Para cerrar este demorado post, voy a intentar una lista provisoria de los cambios más notorios que han sufrido los colores de los uniformes de los principales seleccionados del mundo:
- Brasil incorpora el amarillo en lugar del blanco en los vivos y números de su casaca alternativa.
- Italia mantiene al dorado como color de los vivos de sus dos camisetas, cuando lo normal era que simplemente "invirtiera" el azul y el blanco al pasar de la maglia titular a la alternativa.
- Francia ha pasado a usar el rojo como color alternativo. Algo incomprensible, ya que de este modo ambos uniformes tendrían una tonalidad similar.
- Alemania mantiene el rojo y negro como camiseta alternativa, luego de décadas con el verde y de haber pasado por el negro y el gris.
- Austria ha cambiado su color titular del blanco al rojo, y el alternativo del rojo al negro. Estéticamente el resultado es inmejorable, pero cómo olvidar aquellas increíbles casacas blancas de 1978 y 1982.
- Holanda y Turquía incorporan el celeste a sus uniformes alternativos, algo totalmente inédito
en sus respectivas historias.
- Hugo Sánchez, director técnico del seleccionado de México, habría sugerido cambiar la camiseta titular verde por la alternativa blanca. Nunca el verde ha tenido tan poco prestigio como color competitivo como en el presente.
- España parece haber guardado para siempre sus tradicionales medias negras. Había regresado en su anterior equipación al conocido short azul claro, pero el último conjunto de Adidas insiste con los pantalones y medias azul marino introducidos en los años 90.
Creo que eso es todo lo que recuerdo, imagino que los fieles lectores podrán aportar con más ejemplos.
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domingo, 9 de marzo de 2008
Me saqué las ganas

No me alcanza con el blog de camisetas, claro que no. Me gustaría ser diseñador. Es que la camiseta perfecta con la que uno sueña encontrarse en verdad no existe. Uno mismo debe hacérsela, porque nadie mejor que uno sabe cómo debe ser.
Por supuesto, no es tan fácil. Para algo existe la carrera de Diseño de Indumentaria, pero no creo que sea para mí. Por eso sólo me queda ir haciendo prototipos como éste, buscando a algún fabricante que tenga la paciencia de descifrar mi rudimentario dibujo y atender mis insoportables recomendaciones. El que aceptó una tarea tan ingrata tiene un local en Coronel Suárez y es el proveedor de indumentaria de todos los clubes de la zona. Algo artesanal y muy modesto, desde ya. Pero el dueño y encargado de todo el trabajo del taller resulta ser un tipo muy accesible y con buena onda, así que no me puedo quejar.
Yo sabía que el resultado final no sería perfecto, y claro que no lo fue. Le corregiría montones de cosas: el cuello polo es muy chico, los vivos en puños y cuello son muy gruesos y desparejos, el escote en V es muy cerrado, los vivos de la sisa debían ser rectos, el escudo está ligeramente inclinado a la izquierda, el estampado es algo desprolijo, la tipografía no es muy atractiva, las letras para escribir el dominio en la espalda debían ser en minúscula, y podría seguir.
Pero no importa. La primera serie de camisetas oficiales de Arte y Sport ya es un hecho. Apenas tres ejemplares, para mí y para la familia. Todos los que la vieron dijeron que estaba muy bien, pero puede que lo digan por compromiso. Espero las críticas sinceras y despiadadas de los visitantes del blog.
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miércoles, 19 de diciembre de 2007
A veces sobran colores





¿Qué pasa cuando al diseño tradicional de una camiseta titular de un equipo cualquiera se le agregan uno o más colores?
Estéticamente el resultado puede ser satisfactorio, como en todos estos casos: Vélez Sarsfield, Genoa, Deportivo La Coruña, Boca Jrs. y el Blackburn Rovers. Pero, ¿es válido privilegiar el criterio estético por encima de todo? ¿No hay una historia o una tradición que respetar?
Algunos dirán que si los colores agregados se relacionan de algún modo con la historia el club, hasta podría ser un homenaje o un recordatorio de la tradición. Podría ser el caso del verde y el rojo en la camiseta de Vélez (la de la imagen no es la titular, valga la aclaración, pero en el caso de este club la frontera entre titular y alternativa es más bien ambigua), o el rojo en la del Rovers. Pero, ¿qué tiene que hacer el dorado en una camiseta del Depor? Sobre la de Boca, hasta Maradona tuvo algo que decir en su momento (siempre tiene algo que decir el Diego), aunque después la usó sin chistar.
A ustedes, ¿qué les parece?
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jueves, 8 de noviembre de 2007
Grandes hitos
El desarrollo de la camiseta oficial de un club o seleccionado de fútbol como un producto destinado al consumo del público masivo es un fenómeno relativamente nuevo. Comenzó a principios de la década del 70 en los países desarrollados, y no se reprodujo en los mercados periféricos sino hasta bien entrada la década siguiente.
Cuando los más visionarios managers de clubes y responsables de las marcas deportivas se decidieron a dar los primeros pasos tendientes a la creación de este mercado, advirtieron pronto que debían dar un paso fundamental. ¿Cómo podían convencer a un hincha de un equipo, digamos del Liverpool, a pagar más dinero por la réplica de la camiseta que usaban los jugadores que por una camiseta cualquiera de color rojo?
Comprendieron pronto que primero debían trabajar en el aspecto de la identificación. Como cualquiera que tenga más de 30 años podrá recordar, en los años setenta y ochenta los únicos que usaban camisetas de fútbol identificables con algún club eran los chicos. Esas camisetas eran muchas veces parte de un ritual familiar. Si el padre ya había logrado convencer al nene de ser hincha de su mismo equipo, la camiseta era un regalo imposible de negarle al pequeño demonio, que además permitía reforzar un lazo afectivo ya de por sí inquebrantable. Podía suceder en cambio que el hijo se mostrara algo reticente a continuar con la tradición familiar, en cuyo caso el regalo de
la camiseta podía ser otro factor de presión del padre intentando ganar la voluntad del rebelde. O también podía darse el caso más duro para un padre, el de fracasar en todos sus intentos y verse obligado a regalar la camiseta de otro equipo, acto que más de uno habrá sentido como una especie de traición del producto de su propia sangre o quizás como un castigo divino.
Por eso fue que las ventas de las primeras camisetas oficiales fueron dirigidas al público infantil y juvenil. Los directivos y empresarios sabían que los chicos son consumidores voraces por excelencia, y que sus deseos por identificarse con algo propio de mayores son fuertes. Sabían también que éste era un negocio de largo aliento, que los chicos crecerían y algún día serían hombres. Con los años, el uso de las camisetas de fútbol se fue extendiendo cada vez más, saliendo incluso del ámbito de estadios, tribunas y canchitas de papi hasta llegar a la tendencia actual, en donde se pueden observar camisetas deportivas (no sólo de fútbol) en casi cualquier ámbito.
Pero volvamos a los comienzos del negocio. Además de la identificación, el otro elemento clave era la distinción. Para los consumidores la cuestión ya no debía limitarse al color de una casaca. Una camiseta colorada del Liverpool debía ser necesariamente diferente a una del mismo color del Manchester United, porque debía destacarse que no era lo mismo ser hincha de un equipo que de otro. Se comenzó por marcar esa diferencia para subrayar el aspecto de la identificación del hincha con su equipo. Y la diferencia debía ser percibida de inmediato por el espectador, tanto en los estadios como en los medios de comunicación. De este modo, pasó a plantearse un contrato implícito que establecía que el hincha debía realizar un esfuerzo monetario por exhibir su compromiso con la institución, la cual podía tener los mismos colores que otra, pero que de todos modos era esenci
almente diferente. El hincha debía ser (y sobre todo sentirse) más hincha. Y ese esfuerzo debía encontrar una recompensa física, materializada en esa prenda que se llevaba en el cuerpo y que debía ser idéntica a la de los otros (y quizás cada vez más secundarios) protagonistas directos, los jugadores. Las camisetas de fútbol, esos fetiches de valor simbólico tradicional, fueron incrementando y variando de este modo esa carga simbólica que cada vez significa más cosas, si bien no necesariamente las mismas todo el tiempo. Una misma camiseta puede ser ya una poderosa imagen de alcance mundial, que sin embargo tendrá diferentes implicancias de acuerdo a la edad, nacionalidad, condición social, política, económica y hasta religiosa de su portador. Si no me creen, dense una vueltita por una iglesia protestante escocesa con una camiseta del Celtic.
Esa necesidad de diferenciar los diseños de las camisetas oficiales de las genéricas al principio del negocio, y de las piratas o truchas una vez que éste se estableció y consolidó, pasó por varias fases. En cada una de ellas podríamos destacar ciertos hitos, cambios importantes que establecieron tendencias a seguir. Estas fases podrían resumirse y separarse en los siguientes períodos, tomando como referencia a los países europeos y en especial a Inglaterra, el mercado pionero de camisetas oficiales:
- Década del 70. En 1974 la marca Admiral le agrega a la camiseta de Inglaterra por primera
vez en la historia el logo de la marca, además de modificar el diseño agregándole vivos y detalles en cuellos, mangas y puños. Al poco tiempo, en 1975 la misma marca firma contrato con el Leeds United, y a partir de ésta todas las camisetas de clubes comienzan a exhibir el escudo del club como elemento distintivo de manera sistemática. Los logos y los escudos son entonces los elementos distintivos de las primeras camisetas oficiales u originales. Posteriormente los propios clubes registrarían comercialmente sus escudos, y cada tanto incluso los rediseñarían.
- Década del 80: Desde fines de los 70 se refuerza el uso de los logos de las marcas como parte de los propios diseños de las camisetas, se intentan diferenciar más los lineamientos propios de cada marca. Los logos se disponen formando figuras geométricas, aparecen adornando
los cuellos, se reproducen en los vivos de las mangas, etc. Se extiende lenta pero sostenidamente la aparición de isologotipos de sponsors en las camisetas. El sponsor puede ser tanto un elemento perturbador de los diseños como un detalle que también refuerza la identificación con el equipo. De hecho, en la actualidad hasta las camisetas más baratas e inocultablemente falsas reproducen el sponsor de las originales. A fines de los 80 los diseños se vuelven más osados y extravagantes, con extrañas combinaciones de colores y diseños abstractos. Lentamente, el algodón va siendo mezclado o reemplazado por nuevas telas sintéticas, con reflejos brillantes y llamativos. El nuevo objetivo de los fabricantes es luchar contra los falsificadores, y para ello invierten en nuevas tecnologías textiles.
- Década del 90: En los primeros años de la década la extravagancia en los diseños alcanza niveles inusitados. Las nuevas telas permiten los diseños con figuras sombreadas o sobreimpresas en el mismo color, que utilizan motivos abstractos y también inspirados en
los escudos o los logos de las marcas. Aparecen las “terceras camisetas”, nuevos modelos con colores totalmente extraños a la tradición de los clubes, que solían limitarse a tener una camiseta titular y una alternativa. Las terceras (y hasta las cuartas) camisetas suelen usarse en las copas o torneos internacionales. Se agregan los números fijos para cada jugador y sus apellidos en las espaldas, con lo cual tenemos un nuevo elemento de distinción. Frente al auge de las camisetas ultramodernas surge la reacción: comienza a difundirse el gusto por las camisetas retro. De la noche a la mañana todo el mundo usa remeras tipo Adidas de corte ceñido. El proyecto TOFFS es un éxito en el Reino Unido.
- El siglo XXI: En cuanto a los diseños, lentamente vuelven a prevalecer los diseños más tradicionales, aunque cada tanto se asiste a nuevos ciclos de experimentaciones. Las marcas profundizan la tendencia a introducir telas de alta tecnología, más difíciles todavía
de falsificar (aunque la piratería acompaña sin problemas este refinamiento…), pero que generan incluso diferencias entre las réplicas comunes y las que reproducen a la perfección las que utilizan los jugadores en los partidos. Tenemos telas de capas dobles, que evaporan la transpiración, que calienten o refrigeran según el caso… O al menos, eso dicen las publicidades. La tendencia hacia la distinción alcanza niveles de sofisticación notables. Podríamos hablar incluso de personalización de camisetas. Tenemos ediciones especiales conmemorativas (coincidiendo casi siempre con los centenarios de la mayoría de los clubes importantes de todo el mundo), la posibilidad de agregar parches de ligas o campeonatos (UEFA, FIFA, LPF, Bundesliga, Premier League, etc.), camisetas especialmente diseñadas para eventos de caridad o campañas de bien público (del seleccionado de Holanda y del Arsenal contra el racismo, la rosa del Everton, etc). A través de foros y páginas oficiales de clubes o marcas se invita a los simpatizantes a participar en el diseño de la próxima camiseta. Algunos equipos dan privilegios a quienes ordenen su nueva camiseta con anticipación (sin saber siquiera cómo será), o “venden” su espacio para que los hinchas puedan inscribir su nombre en la camiseta oficial (recordar la del centenario del Racing Club, aquí en la Argentina). Si bien algunos gobiernos llegan a limitar el número de modelos de camisetas que los clubes están autorizados a renovar y comercializar por temporada, algunas reglamentaciones de la UEFA o de las federaciones nacionales permiten que las marcas encuentren otras filtraciones para plantear más opciones a los consumidores. Pueden aparecer camisetas de clubes de idéntico diseño pero con números distintos, según sea para copas internacionales o para partidos de ligas nacionales. En el caso de equipos con camisetas a rayas, la UEFA obliga a que los números se estampen dentro de un cuadrado liso, para mejorar la legibilidad. Muchos creen que eso estropea los diseños, pero también es una excusa para… vender las camisetas con la espalda lisa y otro diseño de números.
Esto es apenas un resumen de las últimas tendencias. El mercado parece reaccionar bien, está claro que los consumidores no dan signos de agotamiento. Si bien algunas ONG o incluso ciertos organismos públicos suelen criticar los procedimientos de las marcas, todo indica que los diseñadores y los especialistas en marketing podrán dejar libre su imaginación por un buen tiempo más.
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