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miércoles, 6 de junio de 2007

Breves





  • Ayer, caminando de regreso a mi casa, al cruzar una calle por la esquina, haciendo todo como corresponde, un coche que se aproximaba me tocó bocina, como enojado de que hiciera uso de mi prioridad para cruzar. El detalle que hizo a la situación aún más irritante fue que la conductora manejaba y al mismo tiempo… hablaba por celular. ¿Cómo se puede tener la cara tan dura? No, por supuesto, cinturón de seguridad tampoco usaba.

  • Me gusta mucho el programa Metro y medio, con Sebastián Wainraich y Julieta Pink. Tiene personajes muy graciosos, pero lo que más me llama la atención es la ambigüedad de ciertos comentarios, a veces en boca de esos mismos personajes, a veces de los conductores. ¿Son tan inteligentes como parecen o será todo un gran malentendido? Ventajas de ser ambiguo, siempre se puede decir que te malinterpretaron.

  • ¿Qué es lo que hace que los cables se enrieden? Hace poco tardé no menos de cinco minutos en desenredar los cables de unos auriculares. ¿Cómo fue el proceso que desembocó en esa situación de complejidad tan absurda? Por favor, son sólo cables.

  • El punto anterior bien podría ser un comentario de Metro y medio.

  • Terminó la eterna reforma de la plaza Domiguito Sarmiento en Parque Chas. Hay que decir que quedó muy bien, y hasta ahora incluso se nota que le están haciendo mantenimiento, que la limpian. Fue raro los primeros días, no iba casi nadie. La gente estaba tímida y el efecto de ver una plaza flamante y desierta era muy triste. No duró mucho esa timidez, por supuesto. De hecho los primeros que llegaron fueron los perros y sus dueños. En pocos días la plaza ya tiene el mismo olor a mierda que todas las demás de la ciudad.

  • Si Filmus le gana a Macri en la segunda vuelta podemos concluir en que el ballotage es el sistema que premia a los resentidos.

  • En realidad, como bien lo notara Tomás Abrham en una de sus notas para el desaparecido portal TP, aquel olor a mierda, dulzón y sutil se puede encontrar por toda la ciudad, no solamente en las plazas. Peor aún es en verano.

  • Como corolario, debo confesar que es tremenda mi habilidad para pisar soretes por la calle. Ni me doy cuenta, por lo cual muchas veces tengo que limpiar la mierda de los pisos de mi casa. La situación llegó a un punto tal que ahora, antes de entrar, siempre me reviso los zapatos.

  • Toda persona que venga a tu casa a arreglar algo estropeará otra cosa que precisará de un nuevo service.

  • Hay otra moda entre los que pasean perros, la cual seguramente contribuye a agravar mi tendencia a la pisada: bajar los perros para que caguen en la calle, supongo que con el argumento de que así no ensucian las veredas. Puede ser, pero el olor a mierda es el mismo, y además de este modo los coches pisan los soretes y los esparcen. Peor el remedio.

  • Siempre digo que creo saber bastante de cine, para ser un aficionado. Sin embargo, recién el domingo terminé de ver la trilogía de El Padrino. Me impresionó mucho, como toda saga familiar y sus temas clásicos: historias que se repiten, destinos que no pueden cambiarse, apogeo y decadencia, juventud y vejez, relaciones filiales, lealtades y traiciones. Todo lo que me fascinaba de las interminables novelas decimonónicas que devoraba a los 20 años. No creo que le haya dedicado mucha atención a los aspectos más formales, ni en el caso de aquella literatura ni en el de estas películas. Al principio son sólo las historias. No sé si tendré tanto tiempo como para verlas otra vez. De leerlas, menos.

  • En cuanto me acuerde voy a tratar de averiguar acerca de la historia de la filmación de la saga. ¿Por qué pasó tanto tiempo entre la segunda y la tercera parte? ¿A quién tuvo que reemplazar Sofia Coppola?

  • Para mí está claro que en la tercera Al Pacino ya no interpreta a Michael Corleone, sino más bien a una combinación de sus personajes más famosos, especialmente Scarface. Está bien, pasaron muchos años, pero cuesta reconocer al personaje. Del underacting de su juventud a un Pacino/Corleone maduro que no se desboca por completo, pero que se presenta con todo un trabajo corporal y gestual diferente.

  • Ni siquiera sabía que era De Niro quien interpretaba al joven Vito Corleone en la segunda. Nada que objetar, quizás no hacía falta que hiciera la voz ronca como Marlon Brando, eso que para algunos era genial y para otros ridículo.

  • Creo que después de Casino ya no me interesa ver actuar a De Niro. En cambio, a Jack Nicholson le perdono cualquier cosa. Verlo hacer de sí mismo, esa sonrisa diabólica no me aburre nunca.

  • Casi todos los empleados de seguridad privada me odian. Sobre todo los que me cruzo habitualmente, como el del hall del banco. Tienen una habilidad asombrosa para hacerse los boludos y no saludarme.

  • También me odia la señora que atiende en la carnicería y verdulería de al lado de mi casa. Se da la ridícula situación de que no puedo comprar carne ni frutas a unos pasos de distancia porque ya estoy harto de que me ponga esa cara de orto, o que tampoco me salude si me la cruzo por la calle.

  • Algo que podría explicar estos fenómenos es que a la gente no le gusta que la traten con educación (como hago yo) sino que le den confianza en el trato, que le cuenten cosas, que hagan chistes, que traigan chismes. Yo nunca hago eso. En el caso de los de seguridad puede ser que eso lo interpreten como el portero de Seinfeld (You think you´re better than me?), pero tampoco es para tanto. La verdad, me hincha las bolas que la gente que no me importa me maltrate.

2 comentarios:

dolmancé dijo...

Levanto el guante en mi condición de Alguien.

Haciendo un overview de tu kiosquito puedo notar que no sos un retardado. Justamente, como no parecés un idiota llama muchísimo la atención que alguien de... 34 años con estudios, buena redacción, gustos medianamente refinados y aceptable higiene personal sea capaz de creerle a Jorge Asís.

Pero por suerte todavía no pierdo la capacidad de sorprenderme. Aunque a veces para mal. Digo esto porque no soy de los que piensan que cuanto peor, mejor.

Sobre Sobisch no recuerdo haber dicho que es un asesino, aunque dudo que el anfitrión y sus invitados lo sepamos en realidad. Lo que sí es evidente es que es un criminal, y el trágico episodio de Fuentealba no hizo más que ponerlo en la tapa de los diarios.

Criminal, casi analfabeto, discurso violento, reaccionario, patrialcal. Un fascismo bien argento y bien peroncho. Pero estamos en el siglo XXI y cualquier funcionario de casta por más corrupto y prebendario que sea necesita del sagrado marketing para lavarse la cara. Hasta Cabildo y el PNT deben tener asesores de imagen. Lo gracioso es que es tan críptico el afiche de la campaña que no se sabe si hay que ser un hijo de puta para entenderlo, o si realmente ni ellos mismos lo entendieron de puro obtusos. Simplemente les pareció ágil, tiene números y porcentajes.

De ahí la pregunta: ¿Qué quisieron decir tus candidatos favoritos? por un lado, y ¿cómo puede ser que ésos sean tus candidatos favoritos? por otro.

Si no te bancás ni una gotita muy diluida de cinismo no esperes muchas firmas en tu blog, tan pacato por cierto.

¿Te gusta debatir? Pues esa es mi gimnasia preferida. Y mi unica intención.

Hay más.

Veo mucho lugar común... cosas del tipo "voté a Macri y me la banco", todo bien con sarmiento, me gustó The Host pero lástima que critica la siempre bienintencionada política exterior norteamericana...

Sigo... ¿Qué hace el gauchito de Videla acá?

Más abajo... ¿La chinoise de godard? Pero pero...

Acá está, ¡lo encontré!

La señora de la carnicería te pone mala cara.

Poner mala cara es de mala educación.

Vos tratás muy educadamente a todo el mundo, y exigís lo mismo.

¿A precio de qué? Tal vez la cara de orto de la verdulera sea la expresión más genuina, más espontánea y más verdadera que tenga para dedicarte.

Pero vos preferís que la gente te salude acartonadamente, antes que nada los modales. Es preferible morir en silencio que vivir a los gritos, ¿no?

Intolerancia protocolar.

Voilá.

Comprendo, comprendo. Me despido sin más. Elija cuidadosamente sus comments. Haga como el genio de Rozitchner (h)

Salud.

Eugenio Palopoli dijo...

Bueno, si te hace feliz te lo publico el comentario, me chupa un huevo.

A mí también me encanta debatir, pero no lo voy a hacer en estos términos. Efectivamente, el respeto y los buenos modales son importantes, salvo que te parezcan preferibles los escraches. Decís que no podés entender lo de Sobisch, lo del gauchito, La chinoise, etc. ¿Qué, te lo tengo que explicar? ¿Vos no pensás hacer ningún esfuerzo? ¿No precisás nada más, no querés que te haga un trago, que te planche las camisas?

Espero que no estudies psicología, porque si tus pacientes van a tener que sufrir análisis como el de mi verdulera, están listos.