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viernes, 12 de enero de 2007

Thank you, Mr. President


Ya no me acuerdo si lo dijo Woody Allen, Noam Chomsky o algún otro progre norteamericano de discurso divertido, pero es muy cierta la afirmación aquella que dice que el problema de los republicanos no es que sean perversos, corruptos, autoritarios o ultraconservadores, sino que son fundamentalmente idiotas.

En ese sentido, mi queja contra al gobierno de Bush no es la clásica diatriba escandalizada denunciando al "capitalismo salvaje" o al "imperialismo", sino que proviene de observar en términos más bien prácticos el estropicio que nuestro muchacho tejano deja al mundo como legado. La peor consecuencia de sus errores consiste en haber colocado a los EE.UU. en una posición de debilidad tal que varios líderes trasnochados del estilo de Kim Jong II, Mahmud Ahmadinejad o Hugo Chávez ya no le tienen casi ningún temor. Cada uno de estos locos envalentonados nos pueden llevar cualquier día de éstos al holocausto nuclear, a la teocracia fundamentalista o a la experiencia "bolivariana", la cual -no tan curiosamente, teniendo en cuenta los vientos que soplan- a unos cuantos argentinos pelotudos les resulta atractiva por demás.

No estaría de más entonces leer este artículo del siempre interesante y estrafalario Carlos Escudé, publicado en La Nación. Como para acordarnos de cómo empezó todo cuando Chávez se haya ido definitivamente al carajo.

2 comentarios:

dragonfly dijo...

Bush es un bufon, por no llamarle algo peor!

Ahora que Hussein ha recibido justicia por sus actos sangrinarios Bush quiere mandar 20,000 soldados mas a Iraq, disque para protejer la capital. Lo unico que eso significa es que mas y mas familias tendran que vivir sumidos en la incertidumbre al no saber si la proxima vez que ven a sus esposos, hijos o hermanos sera en vida o en una caja cubierta con la bandera de los Estados Unidos.

Dragonfly

Daniel dijo...

Reaparezco. Y es que tus escritos me han incentivado. Lindo lugar para la polémica.
En este caso te critico la moderación: sos moderado con los "líderes" que nombrás y su "calificación" correspondiente.
Mahmud Ahmadineyad, Kim Jong II, Hugo Chávez son diversos entre sí, lo que los separa de Bush no me parece que sea algo compartido, en todo caso, me parece una instancia de análisis secundaria. Bush, además, podría analizarse integrando este "grupo de los tres", no tanto como el adversario , sino como el "ayudante", al menos con respecto a cierto "objeto" político. (Y sin querer estoy haciendo semiótica). En definitiva, cualquier jugada de oposición e integración entre estas figuritas debería cuidar la relevancia y pertinencia del juego: hay oposiciones que merecerían un análisis, y otras que por remanidas, ya resultan obsoletas (al menos por el momento). Pues en el imaginario popular, las relaciones que se establecen, creo, por un lado responden a la "tradicional" Imperialismo-Antiimperialismo, y, por otro, a un una diferenciación concreta entre los tres del "grupo de los tres". De modo que aquí se me ocurre que "los artentinos pelotudos" han sido obviado de tu criterio, a la sazón de darle cabida a fuerza de una exclusión: los que "simpatizan" con Chávez adquieren, para mí, tal relevancia en tu discurso que aparecen como los verdaderos "opositores". Los "líderes" pasaron a ser figuras de discurso nomás. Los "argentinos pelotudos" lo exceden y se convierten en sujetos en/a los bordes del discurso. Si imaginamos que esos "argentinos" pudieran no ser unos "cuantos" (delimitación significativa en tu discurso) sino que pudieran ser "muchos", si no "la mayoría", entendemos que ese aspecto de "exclusión" del que hablaba arriba, se parece a algo así como
una necesidad de legitimación (no tanto por el (des)calificativo "pelotudos" como por el nombre en plural "argentinos" y la necesaria parcialización minimizadora "unos cuantos". De ahí viene que digo que tu discurso tiene cierta inquietante moderación: no radicaliza su posicionamiento en el espacio de la crítica sino en el lugar de la exclusión. Da la impresión de que si no fuera por esos "cuantos estúpidos argentinos", los "líderes" apenas tendrían cabida en tu discurso. Ellos, los argentinos, terminan siendo el tema en cierta lectura, más precisamente, tu aversión hacia ellos.
Escribí mucho. Bueno, es el incentivo de que hablaba arriba.
Chau, gracias.