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jueves, 5 de octubre de 2006

Get back


Recién un año después de editado me decidí a escuchar el último disco solista de Paul McCartney, Chaos and Creation in the Backyard. Había leído varios comentarios positivos, también una entrevista en la cual Paul contaba lo riguroso que había sido con él Nigel Godrich, famoso productor de bandas como Radiohead. Parece que Godrich lo obligó a cambiar su método habitual de trabajo, varias de sus manías y hasta el título del álbum y el arte de tapa.

Por suerte. Porque apenas con una par de escuchas fue suficiente para advertir que el disco es realmente muy bueno. Lo que tendría que haber hecho desde hace años y tardó bastante en hacer: rock acústico y clásico, sencillo y directo, pero a la vez elegante, sin concesiones y facilismos. Una grata sorpresa proveniente del beatle que menos simpático me caía, aún admitiendo lo groso que es. Y felicitaciones para Godrich: hay que bancársela para ponerle los puntos a sir Paul.

Acá, un video en vivo en un estudio, haciendo un muy lindo tema de este disco. Casi a la altura de sus mejores épocas.

martes, 3 de octubre de 2006

Literatura

Genocidio premium


Es muy común en la Argentina de estos días que cualquier candidato a comunero, cualquier cronista de TN con música de violines de fondo, cualquier piquetero en busca de caja, cualquier traficante de derechos humanos por parcelas, cualquier repartidor de volantes del C.B.C., todos se llenen la boca hablando de genocidios. Al ya canonizado y ejecutado por el Proceso se le van agregando categorías de lo más variopintas. Tenemos el histórico (la conquista del desierto), tenemos el ecológico (el Riachuelo, las papeleras), el económico (las confiscaciones varias de depósitos), y por qué no también, ya que estamos, el social (constatado únicamente por la existencia de muchos pobres). Por supuesto que no estoy discutiendo la existencia de dichos sucesos, sino en verdad su etiqueta. Es que frente al Holocausto, frente al genocidio armenio a manos de Turquía, frente a las matanzas y purgas stalinistas, frente a los enfrentamientos entre tutsis y hutus, frente a Bosnia y alrededores de la antigua Yugoslavia, hay que tener la cara de granito para andar inventando todos los días un supuesto nuevo genocidio en este país.

En un lugar apenas marginal del suplemento "Enfoques" de La Nación del último domingo, se puede leer una breve nota acerca de Darfur, una región de Sudán. El copyright del artículo pertenece al San Antonio Express-News, un diario de la muy poco glamorosa y -para peor- tejana ciudad adoptiva del Manu Ginobili. Allí podemos leer acerca de otro genocidio como para que cerremos bien el orto. Un genocidio atípico y muy poco digerible para las izquierdas biempensantes: no lo ejecutan ni blancos, ni anglosajones, ni cristianos, ni judíos, ni ex comunistas convertidos en mafia rusa, ni otros malos de moda. Seguramente, la culpa la tendrá la historia de colonialismo y marginación. ¿La tendrá? ¿No estaría bueno averiguarlo?

Sentido de la oportunidad histórica


Es fácil odiar a Menem ahora, en 2006, cuando es apenas un viejo decrépito y aislado, que aún cree que puede llegar a ser otra vez presidente. No lo era tanto en, por ejemplo, 1995, cuando fue reelegido por escándalo. En estos días, en cambio, nadie parece estar demasiado disconforme con K. Aunque la sensación dominante sea la indiferencia, de todos modos en ningún medio masivo de comunicación -que es, en resumidas cuentas, el termómetro infalible del humor social argentino- va a ser posible encontrar algún tímido signo, alguna aislada opinión que manifieste que el gobierno K pueda ser perjudicial para el interés general. La idea es hacerse el boludo, si se quiere seguir trabajando en los medios. La oposición mediática se reduce a algunos programas en canales de cable, contadas revistas y un par de diarios (algunos, de muy dudosa calidad e intenciones), ciertas páginas web, algunos personajes o intelectuales más allá del bien y del mal.

Pero lo peor no es eso, que ya de por sí es muy grave. Lo peor es que la agenda política argentina se está transformando en un viaje por el laberinto del terror, y encima marcha atrás. Las consecuencias de la debacle de 2001 y 2002 están a la vista. Nadie cree ya en el funcionamiento de la democracia representativa, en la división de poderes, en la participación ciudadana de manera no extorsiva y no violenta. El ideario político del argentino promedio -sobre todo de los más jóvenes- parece una pavorosa mezcla de los peores discursos de la izquierda más trasnochada y la derecha nacionalista más retrógada, que cada vez se parecen más y ponen en evidencia su indisimulable autoritarismo. Pero no les importa, al contrario, lo exhiben como un orgullo.

Hoy es probable encontrar hasta a las vedettes del Maipo repitiendo frases hechas en contra del "sistema", el "capitalismo salvaje" y a favor de "los derechos humanos". Los editoriales de la revista Pronto parecen la versión light y comprimida de las sandeces de Clarín/12. El empecinamiento de K por dirimir todo debate político en los perimidos -y peligrosos- términos de la violencia de los años ´70 es como para desesperarse. Sobre todo ahora que, gracias a internet, uno se pude enterar mejor y más rápido acerca de qué es lo que hacen y cómo piensan las sociedades que mejoran y progresan, y me hago cargo de esos dos verbos tan maltratados. Y lo más irónico de todo es que el propio K no cuenta con un pasado del cual sentirse demasiado orgulloso: todos sabemos que su supuesta pasión por la defensa de los derechos humanos, en esos términos tan particulares en que él los entiende, se hizo pública apenas el 25 de mayo de 2003, aquel día en que jugó a revolear el bastón en el Congreso.

Empezaba esta entrada bastante desordenada e incompleta hablando de la época de Menem. Así como entonces se lo amó y ahora se lo odia, seguramente lo mismo va a terminar pasando con K. Pero también será a un costo demasiado alto: el fin del romance con la convertibilidad se llamó devaluación, pesificación asimétrica, corralón, default, asalto a los fondos de las A.F.J.P.; el fin del romance con K se llamará stagflation, más devaluación y déficit fiscal, desabastecimiento, apagones. Desvencijado capitalismo para los amigos del país, sin competencia con el mundo real (el exterior). Si en el calendario de K la Argentina está recorriendo nuevamente los ´70, entonces lo que viene son los ´80, y no por las zapatillas Flecha.

Sí claro, eso en lo económico. En cambio, a nivel político los estilos menemista y K son más parecidos en lo esencial, aunque difieran tanto en su apariencia: lo que separa al populismo de derecha del de izquierda es apenas una sutileza de la retórica. Por eso las lamentables consecuencias para nuestra cultura democrática serán las mismas. Pero peores por el desgaste que implica el paso del tiempo, tantas oportunidades desaprovechadas. La enorme confusión ideológica que domina a casi todos los sectores de la sociedad argentina sería un excelente tema para un trabajo bien extenso, que no lo puedo hacer así, escribiendo a las apuradas y restándome horas de sueño. Escribir bien, con la precisión que la cuestión requiere, necesita de un trabajo metódico y organizado. Estos sos apenas garabatos, lo que queda en limpio de todas mis desordenadas lecturas e inconstantes (aunque obsesivas) reflexiones.

Habría que tomarse la molestia de analizar las cosas con algo más de perspectiva histórica. Especialmente, los tan mentados años ´90 menemistas. Lejos estoy de reivindicar al patilludo, pero habría que prestarle atención a lo que escribía al respecto Juan José Sebreli en su libro Crítica de las ideas políticas argentinas. Un ejemplo de pragmatismo, realismo y análisis desapasionado. Escrito incluso a fines de 2002, cuando nadie se imaginaba que el apocado gobernador del culo del mundo iba a llevar las cosas tan al carajo. Los primeros aciertos en materia económica, mérito compartido con su ex ministro estrella y actual opositor, que me hicieron creer que el gobierno K podía ser apenas una transición hacia un sistema político más evolucionado y una economía más racional, parecen historia antigua. Lo que hay ahora es lo que escribe Joaquín Morales Solá en su última columna dominical de La Nación. Es como para estar muy preocupado.

viernes, 29 de septiembre de 2006

Brillantes artículos del Turco Asís


Los analistas políticos de los diarios pueden no ser necesariamente complacientes con K, pero lo cierto es que, así sean la mar de educados en sus críticas y observaciones, el asunto les puede resultar carísimo. Vean si no el caso de Joaquín Morales Solá, burdamente descalificado en público -con nombre y apellido- desde el siempre vociferante palco del pingüino (emperador). Lo divertido del caso es que, por suerte o por desgracia, el (pingüino) emperador está desnudo. Pero no es el niño del tradicional cuento el que lo señala, si no un personaje tan inasible como el Turco Asís. Sus farragosos artículos, transformados en discretos best sellers desde su portal jorgeasisdigital.com al mercado editorial, no dejan en pie ni una sóla piedra del tambaleante castillo imperial.

Si alguno está pensando "¡eh, pero ése fue funcionario de Menem!" ya puede ir dejando de leer, por imbécil. El complicado escenario político de esta república bananera de los mares australes requiere de esquemas mentales bastante más sofisticados que los corrientes. Los artículos de Asís que recomiendo (firmados por sus seudónimos de Oberdán Rocamora y Joaquín Van der Ramos, cliquear aquí y aquí, en ese orden) plantean lo tenebroso que puede llegar a ser el panorama a partir de la desaparición de Jorge Julio López, más allá de que aparezca otra vez, o no. Más allá también de quiénes estén implicados en el asunto. Pero cuando digo "tenebroso", no me refiero al ataque de histeria progre que les va a dar a los lectores habituales de Clarín (versión regular y versión/12). Me refiero en verdad al retroceso monumental que implicaría un retorno salvaje a todo ese pasado de mierda, del cual ya no soporto más sus interesadas y estériles actualizaciones. De eso habla Asís, y mejor sería prestarle algo de atención. A él no lo va a correr el ejeKutor de hipotecas.

martes, 26 de septiembre de 2006

Peel Sessions en Penúltimo Tren


Este jueves a las 21, el habitual espacio de Penúltimo Tren en unaradio.com.ar estará dedicado al legendario DJ británico John Peel. Se tratará simplemente de escuchar varias canciones recogidas de las famosas Peel Sessions, aquellos breves sets de cuatro temas pregrabados en vivo a cargo de los más variados artistas, que Peel pusiera al aire en su espacio habitual de la Radio 1 de la BBC. Lo hizo nada menos que desde 1967 hasta su fallecimiento en 2004. La tarea de difusor de lo mejor del rock -en todas sus variantes- que Peel ejerció casi como un magisterio por casi cuatro décadas fue ejemplar. No es casualidad entonces que del Reino Unido salgan los artistas que salen.

sábado, 23 de septiembre de 2006

El que no le gusta a nadie


Lo puedo demostrar porque lo escribí hace ya varios años en aquel Boletín 03 Records, publicación de unos pocos números creada para promover el frustrado sello pirata que intentamos con unos amigos. Ya entonces a fines de 2000 había entendido, gracias a la distancia que se adquiere al pasar el fanatismo adolescente y al aprender bastante más sobre historia y tendencias relevantes del rock, que el mejor disco de Peter Gabriel es el segundo (homónimo como los cuatro primeros, qué ganas de joder, el tipo). Salió en 1978, y es un excelente disco de rock bastante crudo, bien en el estilo y el sonido de su época, siguiendo una línea vagamente emparentada con David Bowie o Lou Reed. Nada que ver con las pavadas cada vez peores influidas por la world music que empezó a hacer en los ´80, con algunas honrosas excepciones. Pero su segundo disco pareciera que nunca hubiese existido, ni para él, ni para su público. Nunca una canción en un recopilatorio, ni videos oficiales, ni nada.

En YouTube! no encontré mucho tampoco, pero algo es algo, y no está nada mal. Una versión en vivo de la canción "On The Air", la primera de aquel disco. Es del mismo año 1978, filmado en el festival Rockpalast de la ciudad de Essen, Alemania. Como yapa, un tema más de ese recital: "Solsbury Hill", de su primer disco solista, el de 1977, que tampoco estaba nada mal. Lo digo yo, el primero de la cola para el recital de Peter Gabriel en la cancha de Vélez, en octubre de 1993. Hay testigos.


PD: Y aunque no lo subí al blog, los fanáticos de Genesis pueden encontrar en YouTube! (aunque imagino que ya lo deben haber hecho) una versión sacada de este mismo recital de la canción "The Lamb Lies Down On Broadway", del último disco de Genesis con Gabriel como cantante.

Creo que suena mejor todavía esta canción.

miércoles, 20 de septiembre de 2006

¿Tené´ die´ pesito, vieja?

Pa´ lo´ Costa, loco, copate.

Como podrán leer cliqueando en la imagen y ampliándola, se armó una rifa para tratar de paliar las pérdidas ocasionadas por el robo en la casa del Chino. Como sé que no le puedo vender un sandwich a un preso, estaría buenísimo lograr algunas ventas por iniciativa de los compradores. Sólo háganmelo saber e iré arrastrándome hasta donde hiciere falta.

Gracias por su cooperación.


Nota: sigo siendo el miembro fantasma de Familia Costa. Es que todas las fotos son viejas...

lunes, 18 de septiembre de 2006

Parque Chas (parte II)


Hace apenas dos años que vivo en Parque Chas, y ya siento que no querría abandonar este lugar por nada del mundo. Creo que es realmente incomparable, por muchas razones.

Como mi primera nota acerca del barrio fue muy criticada por cierta gente amiga (imagino que por su tonito canchero y su vocabulario grandilocuente), esta vez me voy a limitar a recomendar la página web del barrio. Contiene excelente material, histórico y de actualidad, además de muchas y muy lindas fotos, como las que ilustran esta entrada.

Como yapa, como ex vecino de Belgrano (al cual vuelvo todo el tiempo y nunca renegaría de él, al contrario, me sigo considerando también uno de allí), descubrí en uno de los textos del portal la poco conocida relación de la familia Chas con la familia Belgrano. Pareciera que todo tuviera su lógica histórica, después de todo.

viernes, 15 de septiembre de 2006

Que no sea


Voy a inaugurar un nuevo género: la crítica cinematográfica basada en la cola de una película, no en la película entera. Es que muchas veces, y especialmente cuando se trata de cine de mala calidad, verlo todo es redundante.

Voy a hablar de esa plegaria no-cinematográfica llamada Que sea rock. Podemos pasarnos años discutiendo acerca del rock nacional, y el análisis que intento en este breve artículo es necesariamente acotado y parcial. Pero creo que algunas cosas están muy claras. Como tantas otras veces desde 1982, se intenta exhibir a los artistas que hacen rock en Argentina como algo orgánico, como un conjunto de iluminados aliados a una causa, algo en ese estilo. En fin, ni siquiera vamos a prestarle atención al criterio usual al que se recurre para confirmar o negar la pertenencia de la producción de tal o cual artista al género “rock” (porque para que sea “nacional” alcanza con que el artista se declare como “argentino”).

Ahora bien, esa supuesta organicidad del rock argentino no es tal. Hay más bien un conjunto bastante disperso de artistas de estéticas diversas (muchas veces opuestas) llevados y traídos por las diferentes tendencias culturales y comerciales de cada época. Si a comienzos de los años ´90 hizo falta que existiera una canción como “Matador” de LFC para que MTV y las discográficas se pusieran a tono con la globalización y pudieran presentar al rock argentino como parte integrante de la nueva categoría de “rock latino” (así como en México se ejecutó la misma operación con “La ingrata” de Café Tacuba), hacia fines de esa década y principios de la actual se hizo evidente que el rock argentino debía abandonar –aunque sólo parcialmente- ese paradigma para adoptar otro, el del populismo antisistema a la Chávez. Entonces es Bersuit quien inaugura este período con sus primeras canciones de éxito. La prestada y antimenemista “Sr. Cobranza” combina vulgaridad ideológica con disparate cultural (los imaginarios “indios latinos” como sujetos revolucionarios) y “Se viene el estallido” anticipa y celebra el 19-20/12 que nos dejó en bolas (a nosotros, ellos no pagaron el default ni la pesificación asimétrica, lo pagamos los asalariados y aportantes a las AFJP).

Desde entonces y hasta ahora, lo único que aglutina a esta banda con todas las otras, hijas bobas de Sumo y Los Redondos, es el aislacionismo y nacionalismo recalcitrante, el feísmo en general como estética distintiva, la demagogia como carta de presentación ante los seguidores, la trampa mortal del aguante como proyecto de vida (refrendada por el patriarca Charly, que no se quería quedar en el andén y necesita pagar su oneroso estilo de vida), la rusticidad de letra y música. Quedan además Cerati y Calamaro como elementos residuales de una época anterior, que siguen teniendo éxito porque el oyente del rock siempre premia la permanencia (otros ejemplos: A77aque, La Mississipi, Los Ratones Paranoicos) y a un costado, casi como sapos de otro pozo, los Babasónicos, los únicos noventosos modernos del lote, que llegaron al éxito más por porfía y un comercial de cerveza que por otra cosa. Así las cosas, cuadragésimo aniversario, no hay nada que festejar. Pero Que sea rock es la celebración de una industria saludable: el festival de Pepsi llegó para quedarse y volver el año que viene, el rock nacional es el soundtrack perfecto para la época K. Cromañón no existió, y si existió no importa, porque “a nuestros hijos los mató la corrupción”. Pero la película también necesita presentar al rock argentino como parte de una continuidad, una historia oficial de resistencia y contracultura, falsa por supuesto. No fue Peperina el antecedente cinematográfico más reciente de este intento, lo fue más bien Tango feroz, que en verdad se adelantó unos años y su música sonaba muy prolijita para los cánones actuales, pero de todos modos sentó el precedente. Que sea rock llega para poner las cosas en su lugar. Amén.

miércoles, 13 de septiembre de 2006

Chau muerto, no vuelvas más


El nuevo portal perfil.com es bastante interesante. Y entre las muchas noticias de siempre, hoy me sorprendió con una buena.

lunes, 11 de septiembre de 2006

Política, gestión, todo eso.


Apenas un comentario mío en el blog de Ezequiel Baum. Todo se recicla, claro. Veremos si sigo sumando amigos o enemigos.


Ya veo de qué me hablabas cuando me recomendabas a Jack como un marxista inteligente. No tengo ganas de pelearme con nadie, por ahí es un flaco con la mejor onda, pero no creo que vaya a ser posible esa discusión. Yo estoy más en tu etapa de tratar de entender a Blumberg y sus propuestas sin tanto prejuicio y de despreciar a los matoncitos tipo K y D´Elia. ¿La lucha de clases? Me la paso por las bolas.

Como ex progre-zurdito de la facultad de Puán ya gasté lo suficiente esa pose de escandalizado moral tipo Carrió (aunque sin crucifijo). No sirve de nada. Ya voté a radicales, peronistas, frepasistas, a Chacho Álvarez, a De la Rúa, a Zamora, a Ibarra y a Kirchner. Salí a la calle el 19 de diciembre, para sentirme un héroe cuando tiraron los primeros gases y salí cagando. Claro, los dólares ya los había sacado del banco, qué banana. Hasta me di el lujo de ir un par de veces a una asamblea barrial. En suma, me mandé todas las cagadas habidas y por haber. Cuando tuve la oportunidad, no dudé en cometer lo que técnicamente se llama "cohecho", y me cagaron. ¿Tengo derecho yo a quejarme de los que rodean a Blumberg por sus dudosos antecedentes, o a lo que ahora se llama "los noventistas"? Para nada, y el resto del progresismo tampoco, no deben tener una historia personal muy diferente a la mía. Basta de asumir la posición de carmelitas descalzas a punto de ser violadas. Si quieren saber más acerca de lo inútil del progresismo y la izquierda argentinas, lean a Sebreli, a Abraham o a Rozitchner (el que sirve, no el otro), lo van a explicar mejor que yo. Además, queda bien con la diversidad, uno puto, los otros dos judíos, uno rumano, para mejor. Hasta se puede leer tranquilamente al Turco Asís, autor en 1999 de la profética y muy sabia frase "la Alianza es una alucinación de la clase media".

¿Sirve de algo cuestionarse quién rodea a Blumberg? Cada vez me inclino más a pensar que no. Tomemos el caso de Bragagnolo, por ejemplo. Lo veo en la tele, leo la nota de Noticias, y el tipo me parece razonable. No pide mano dura, pide mejorar los procedimientos policiales. Aunque yo tampoco coincido con la baja en la edad de imputabilidad. Como decís vos, ninguna otra de las propuestas del grupo de Blumberg es descabellada, si después discutimos los detalles. Pero claro, leo un artículo de Susana Viau en Clarín/12, y ahí está escrachado Bragagnolo, que -como no podía ser de otra manera- resultó ser un conspicuo miembro de la patria financiera, amigo de Massera, asesor de vaciadores de bancos y no sé cuántas cosas más. Disculpen, pero no puede ser que siempre sea así, a Clarín/12 no le creo más. Siempre que aparece uno que no comulga con la liturgia progre, se lo prende fuego por procesista. Qué casualidad. Y aún si fuera cierto, por todo lo anteriormente mencionado acerca de mi propia actuación cívica, de nuevo, ¿tengo derecho a tirar la primera piedra? ¿Lo tiene Viau? ¿Lo tiene -por ejemplo- el comisario del pueblo Granovsky, antes re-progre en C/12, ahora capo de Telam K, vendedor del pescado podrido oficial? Basta de caretaje zurdito, por favor.

Entonces el problema pasa por otro lado. No me rompan más las bolas con el proceso y los ´70. O con Menem y los ´90. Otra vez, lean a Sebreli acerca de los hoy tan execrados años menemistas. Hay que entender de una puta vez que esa postura intelectual de que "todo es política" o que "el poder is inmoral" es falso. El poder y el gobierno son -deberían ser- antes que nada, gestión. Suena muy PRO, pero es así. No le quiero dejar el discurso eficientista a Macri, a quien detesto. Entonces, que lo asuma de una puta vez el progresismo, la centroizquierda o la centroderecha no represiva, y ahí puede ser que se avance un poco. En el tema de la seguridad, o en cualquier otro.

Saludos.

viernes, 8 de septiembre de 2006

El juego del avión


La semana pasada fui al cine a ver Fuerza Aérea S.A. Una película atípica, de muy buena factura, entretenida pero nada superficial. Casi no hay manera de no estar de acuerdo con el punto de vista del director, aunque quizás se equivoca en ciertas interpretaciones más generales de las cuestiones políticas. De todos modos, es otra posibilidad muy elocuente y hasta tragicómica de entender la típica precariedad argentina, que hasta que no muere nadie se suele llamar "aguante". Con escuchar los diálogos de la torre de control de Ezeiza es más que suficiente para apreciarla. En este link al site de El Amante Cine se puede encontrar un comentario que coincide bastante con lo que me pareció a mí.

Queda además la anécdota de que el propio director de la película, Enrique Piñeyro, se presentó al finalizar la función. Contestó preguntas del público por media hora, más o menos. El tipo es muy simpático e inteligente, pero por sobre todas las cosas es muuuy canchero. Pero se la re-banca. Era notable la cantidad de integrantes del mundillo de la aviación presentes en la sala. Todos parecían conocerse: pilotos, auxiliares, azafatas, más varios de sus familiares. Salí del cine con muchas ganas de volver a ver My Space, esa película sobre controladores aéreos ideal para encontrar en el cable, con John Cusack, Billy Bob Thornton y Cate Blanchett. No sé quién la dirigió, en este caso no importa, la película es el equivalente a un partido entretenido del Nacional B. Pero a mí me gustan mucho las películas "acerca de oficios".

Apenas veinticuatro horas después del estreno del documental, el gobierno anunció la desmilitarización del control aéreo en la Argentina. Otro ejemplo de cómo actúa en general: siempre reaccionando a los acontecimientos ya consumados. Y tarde, para peor.

Alianza TV


Creo que para lo único que sirvió el gobierno de la Alianza fue para que Canal 7 pusiera en el aire los dos mejores programas de la televisión argentina que yo recuerde: Okupas y Todo por 2 $. Ambos producidos por Ideas del Sur, en un raro momento en que a Tinelli no le importaba tirar unos mangos a la basura para obtener algo de prestigio, eran los dos programas más vistos del canal estatal, y se volvieron rápidamente lo que se llama corrientemente "programas de culto".

Seguramente todos recordamos los geniales sketches y videoclips truchos de Todo por 2 $. En YouTube! hay unos cuantos, con el emule se pueden bajar muchos más. Irma Jusid y Beto Tony eran dos de mis personajes preferidos. Además de, por supuesto, Flavio Pedemonti, el Dr. Django, Tito Cossa agente de la SIDE, John Fitzgerald Quindimil, y tantos otros. Qué plato, ¿no?

Beto Tony 20

lunes, 4 de septiembre de 2006

Familia Costa, otra víctima de la inseguridad


Irónico: el mismo día de la marcha de Blumberg contra la inseguridad, al Chino le tiraron abajo la puerta de la casa y le robaron de todo, y entre lo que se llevaron los chorros había algunos instrumentos de la banda, un teclado, una guitarra y otras cosas. Otra guitarra y un amplificador se salvaron de milagro. No voy a quejarme demasiado, claro, a ver si todavía me acusan de ser parte de alguna conspiración neoliberal-procesista-manodurista-imperialista.

Una cagada todo esto, la verdad, justo cuando teníamos planes concretos para entrar a grabar un nuevo disco, intensificando los ensayos y mejorando bastante nuestro sonido. Se nota especialmente a nivel de la base rítmica, ya que con mi hermano el bajista se nos venía haciendo bastante cuesta arriba. Pero no importa, ya veremos cómo lo solucionamos. Algunas ideas ya se discutieron, además de poner guita de nuestro bolsillo, claro. Ya habrá novedades. Y desde ya, espero que el Chino supere el momento de mierda que implica llegar a tu casa y descubrir que invadieron tu espacio, se metieron en tu intimidad y se llevaron cosas de mucho valor más allá del económico, por supuesto.


Como comentario a la marcha del jueves pasado sólo voy a reproducir un párrafo de un artículo del inefable Raulisman al respecto (ver mi entrada de la semana pasada "Hasta el subsidio siempre"), más mi mensaje de (casi) siempre en su blog. No tiene desperdicio lo de este "docente e investigador de la UBA", como le gusta presentarse.

“Habida cuenta del carácter insalvablemente racista de los velablanquistas, hubiese alcanzado con tres decenas de miles de manifestantes en Plaza de Mayo para disuadir a gran parte de los blumberianos para borrarse de plaza de mayo. Es decir, que con una cierta demostración de firmeza política habría bastado para hacer realidad el planteo formulado- entre otros- por Luís D’Elía: la plaza es de las madres.”

Un verdadero demócrata, el Raúl.

Esta vez te pasaste, Raulito. Ya sabía que eras un facho de izquierda berreta, pero hasta ahora no había encontrado una demostración más burda que este párrafo infame. O sos un cínico, o sos un pelotudo, docente e investigador de la UBA. ¿En qué “país en serio” un tipo que llama a la violencia política desde el Estado (asociándote al llamado de D´Elia, funcionario público de mayor rango que vos) podría ser profesor de una universidad nacional?

¿Vos sabés lo que es el racismo? Pedir por seguridad, una función esencial del Estado, por supuesto que no lo es. Ser de derecha, o conservador, tampoco. Ser liberal, de centroderecha o centroizquierda, menos aún. Y asegurar que todo ciudadano que sufre a la delincuencia y reclama seguridad es de derecha, es simplemente una petición de principios, y falsa, para peor. Por supuesto que ser de derecha tampoco es ser un fascista, o un autoritario. Un poco de precisión conceptual, por favor, Señor Profesor. Vaya a la biblioteca, revise un poco, que está muy equivocado.

“Disuadir”, “firmeza política”. Vamos, Su Eminencia, no use esos eufemismos, por favor. Diga, “apretar”, “amenazar”, “cagar a palos”, que eso es lo que está queriendo decir realmente. Un ejemplo de convivencia democrática y respeto por la diversidad, el docente e investigador de la UBA.

“La plaza es de las madres”. Hasta que no me muestren el título de propiedad que así lo acredite (según las leyes de la nación), la Plaza de Mayo es de las madres, de las abuelas, es mía, tuya, de Blumberg, de Pérez Esquivel, de Kirchner, de D´Elia, de Videla, de Astiz y de todos los ciudadanos argentinos, sin distinciones. Las plazas no se privatizaron, ni se vendieron, ni se regalaron, ni se concesionaron. Y el derecho de peticionar ante las autoridades también le corresponde a todos los ciudadanos, y si un acto de protesta se organiza conforme a lo que las autoridades disponen (y sin violar ninguna ley, claro está, porque en ciertas ocasiones las autoridades no quieren o no pueden disponer que la ley se respete), puede hacerse en la Plaza de Mayo o en cualquier otro espacio público. Pregunte antes de regalar lo que no es sólamente suyo, Profesor Doctísimo, porque eso se parece mucho a usurpar, o a robar. Y en ningún “país en serio” un usurpador o ladrón podría ser docente e investigador de la UBA.



jueves, 31 de agosto de 2006

Aborto de noticia


Pocas cosas me enfurecen más en el mundo que la prédica antiabortista de la iglesia. Especialmente cuando califican a esa posición -en esencia un malintencionado conjunto de falsedades hipócritas y antediluvianas- como "a favor de la vida". Sin ninguna sutileza sugieren así que quienes creemos en la necesidad de la legalización del aborto seríamos quienes estamos a favor de la muerte. Una canallada, una chicana de la más baja calaña.

El tema es complejo y extremadamente sensible, y no pienso desarrollarlo ahora. Sólo quería comentarlo porque encontré esta noticia y descubrí así otra ridiculez en el ya de por sí ridículo y fetichista mercado del culto a los "santos" de la iglesia católica, y ésta es una parroquia llamada San Ramón Nonato, en donde ofició misa el papa frustrado Bergoglio. Pueden buscar en google biografías sobre este santo ejemplo de vida, en diferentes versiones, algunas más fantásticas que otras. Pero si leen la noticia, lo más espeluznante son los detalles de la ceremonia, casi un rito umbanda, digna de una película de Jorge Polaco.

Para coronarla, allí se hizo presente el inefable Juan Carlos Blumberg, antes de la marcha de hoy. Claro, como para darles algo de razón a todos los retardados que lo acusan de procesista, reaccionario, autoritario, místico, y esas bellezas. Por eso es que Blumberg debe ser seguramente el personaje menos indicado para llevar adelante una serie de propuestas más que necesarias, siempre y cuando se refieran a mejorar la cuestión de la gestión de las fuerzas de seguridad y no a incrementar la mano dura. Mano dura se confunde con ejercicio legal de las facultades represivas por parte del Estado, ese es un drama que no conseguimos evitar.

Tanto como la iglesia me enerva D´Elia, fascista del orto, matoncito de barrio, provocador con chapa de funcionario del "país en serio". Su discurso es abiertamente intimidatorio, un llamado desde el Estado a ejercer la violencia ilegal. Y esos se llenan la boca trayendo a cuento otra vez (¡otra vez!) la cuestión del proceso. Habrá que conservar la calma, es una época difícil, lo peor que podría pasar es empezar a tenerles miedo. Espero que en las marchas no esté pasando nada.

Nota a la imagen: ¿dónde podía encontrar esa foto sino en una web que se llama "amuletosytalismanes.com"? Revelador.

miércoles, 30 de agosto de 2006

Este jueves, glam rock en Penúltimo tren en unaradio.com.ar


La película Velvet Goldmine (1998), del excelente director estadounidense Todd Haynes, me sirvió en su momento como puerta de entrada a la corriente glam. Y le estoy muy agradecido. Por eso le voy a dedicar el programa de mañana a la banda de sonido del film (una de las mejores que conozco) y a otros intérpretes que continuaron o revivieron al género en los años ´90.

El que quiera saber más, sólo tendrá que entrar a unaradio.com.ar mañana jueves (y cualquier otro jueves) de 21 a 22, el horario habitual de eso que "ahora dicen que sería" un programa de radio.

Hasta el subsidio siempre


Hace ya bastante tiempo que me harté para siempre del obsoleto pensamiento de izquierda del intelectual mediocre argentino promedio. Por eso, en los ratos muertos del laburo, me dedico a molestar en el blog de un bobo que se cree importante porque es docente de la U.B.A., y se cree un héroe por considerarse a sí mismo un “luchador social”. Pertenece o apoya a un grupo de pelotudos, los "Libres del Sur". Y claro, no tiene ningún empacho en apoyar a K, con la esperanza quizás de obtener algún subsidio para su revistucha (este gobierno tiene subsidios para todos), o quizás algún puesto adicional de ñoqui en alguna repartición apropiada.

Hasta ahora dejé mis comentarios con un seudónimo cualquiera en Raulisman, su blog de título gracioso (el quía se llama Raúl Isman). No sé si se molesta en leerlos, o cuánta molestia o curiosidad le pueden llegar a causar. Por ahí me encuentra ahora en mi blog. Me tiene sin cuidado.

Lo que sigue es el comentario medio caótico acerca de una sarta de pavadas que escribió sobre Blumberg. Ya que estamos, una observación: nadie dice nada demasiado interesante sobre Blumberg. Algunos lo defienden, otros lo atacan, pero ningún argumento me resulta muy estimulante. Por favor, a la gente inteligente, aflojen con los lugares comunes.

Además de éste, le dejé otros comentarios a Raulisman, algunos hasta puede que sean graciosos. Lo pueden comprobar recorriendo los archivos del último mes, más o menos. Así que suerte, Raulito, tu blog y tus notas son aún más patéticos que mis comentarios.


"Qué revelador resulta el hecho de que el único ganso que se toma el trabajo de dejarte algún comentario haya elegido un nick tan revolucionario: “el clande”. Ah, delicias de las fantasías de la izquierda argentina, o latinoamericana. Clande, clandestino, como el Che, como el sub-comandante Marcos, como Manu Chao, como todos los pobres, marginales y desposeídos del planeta. Las “víctimas del sistema”, del capitalismo salvaje: los inmigrantes ilegales, los obreros de las fábricas recuperadas, los “luchadores sociales”, los compañeros caídos, los “jóvenes de los ´70 que creían en ideales y salieron a defenderlos con las armas, muriendo en combate”, mancomunados con los jóvenes de los años 2000, generosos en aguantes y escraches varios, que mueren por combustión y (dicen) por corrupción, por supuesto que contrapuestos con la espantosa y nada comprometida juventud de los frívolos y menemistas años 90. En fin, todo el santoral de íconos y lugares comunes progres, de izquierda nacional(social)(ista) y popular. Ay, por favor, qué deprimente. El intelectual de izquierda promedio es tan aburrido y previsible, su discurso tiene tan pocos matices. Su principal problema es que no puede dar cuenta del mundo que lo rodea (complejo, contradictorio, cambiante) porque sus categorías -por mucho que se esfuerce en disimularlo con jerga académica- son siempre las mismas (derecha mala, izquierda buena), simplificadas, estáticas, perimidas.

Sin embargo, tenés razón en una cosa, y sólo en una cosa. La cuestión de la inseguridad no es tan relevante, y los medios de comunicación hacen su parte. Todo lo demás es una pavada detrás de la otra. Flaco, entendelo de una vez, la derecha es una corriente de pensamiento distinta de la izquierda, nada más, no es el mal contra el bien. Así no se piensa la política en las democracias occidentales modernas, que yo sigo defendiendo como el modelo más deseable, por más que la izquierda defienda últimamente a los estados teocráticos fundamentalistas nada más que para seguir esa inexistente lucha contra “el imperialismo”. Blumberg tiene un discurso muy limitado, es cierto, pero la demanda de seguridad es atendible, entendelo de una puta vez. Basta de relacionar cualquier tema con la dictadura militar, eso no sirve para nada ni le importa a nadie. Basta de ese pensamiento conspirativo berreta, el mundo es mucho más complejo que una conspiración “imperialista” o de “derecha”. Por favor, justifiquen esa etiqueta de “intelectuales”, piensen, pero piensen en serio, anímense a pensar distinto, cambien esas estructuras, esas anteojeras tan patéticas, esa paranoia, esa ternura idiota por lo popular. Que la izquierda defienda a K es tan ingenuo como que la derecha defendiera incondicionalmente a Menem, son tan parecidos en realidad: inescrupulosos, corruptos, limitados intelectualmente, arbitrarios. Distorsionan la realidad constantemente, no respetan las instituciones democráticas, no dialogan ni conciertan políticamente sino para reducir al aliado circunstancial bajo el peso de la estructura electoralista. K viene con yapa: tiene un ejército de choque paraestatal al cual ya no sabe cómo dominar. El Estado renunció a ejercer su legítimo poder de represión, dentro de los marcos legales. Y la izquierda festeja el quebranto de las leyes, los superpoderes, los negociados de De Vido, todo en nombre de las causas “populares”. La terrible herencia del 2001 es que nunca la ley valió tan poco. Se la avasalla desde el mismo poder ejecutivo, y de ahí para abajo todo vale. Extorsiones sindicales, piqueteras, de familiares de “víctimas” de algo, de “asambleas populares”, de la iglesia, de cualquier grupo de interés que defienda su quintita. El modelo fascista corporativo a pleno, la democracia representativa parece que ya fue. Así nos va, así nos va a ir.

¿Y el “poder económico”, la fuente de todos los males, la cabeza de las “conspiraciones de la derecha procesista-menemista-noventista-manodurista? Joya, se cagan de risa, si se saben acomodar la pasan mejor que con Menem, con el dólar a 3 mangos y el euro a 4, cobran exportaciones a precio europeo y pagan salarios chinos. Y se juntan en Nordelta con los sindicalistas y otros “luchadores populares” a repartirse los pingües negocios devidistas. Ese es en esencia el bienamado modelo K, “industrialista, nacional y popular”, una fantasía del pasado que fracasó estrepitosamente, una alucinación que la izquierda compró a paquete cerrado, y al pingüino almacenero le salió baratísimo, apenas un museo que no existe y hacer subir a un general al banquito para que baje un cuadro. No se les cae una idea, ni a K ni a la izquierda. No saben cómo funciona el mundo, nos aislamos cada vez más, nos dejamos arrastrar al suicidio por el espantapájaros de Chávez. Qué bobitos que son. Aprendan de una vez.