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viernes, 26 de octubre de 2007

Retro



Estas últimas semanas fueron muy retro. Mails y encuentros con amigos de la adolescencia que hacía muchos años que no veía. De los que apenas tenía noticias, incluso. Está bueno que estas cosas pasen, pero también generan sensaciones ambivalentes. ¿Hasta dónde se pueden recrear los vínculos que algunas vez se compartieron? No por nada dejaron de existir. Pero también es bueno saber que la gente con la que se tuvo una gran amistad sigue bien.

Por eso este video. Algo que compartíamos todos en el secundario era el fanatismo por Genesis. Podría escibir horas acerca de aquella obsesión. Muy cada tanto -como ahora- vuelvo a escuchar un poco aquellos discos que todavía me sé de memoria, y en muchos casos no sé qué pensar. Algunas cuantas canciones, ciertos discos completos son muy buenos. Algunas otras canciones me siguen pareciendo rescatables. Otros discos son claramente una basura. Pero qué difícil se me hace analizar críticamente, con los elementos que cuento ahora, todo aquello que me generaba ese fanatismo.

Es muy raro comprobar que por todo lo que ahora se encuentra en YouTube con un par de clicks hace quince o veinte años habríamos dado un brazo. Terminé eligiendo para postear este video de un recital de 1980. La canción es One For The Vine, incluida en el disco Wind & Wuthering (1977), el último en estudio con Steve Hackett como guitarrista, reemplazado en vivo por el pirotécnico Daryl Stuermer, aquí reducido al papel de fiel reproductor de lo grabado. La elijo porque es un buen ejemplo del callejón sin salida en que se encontraba la banda en 1977, del cual optaron por salir reconvirtiéndose lentamente en una banda pop ochentosa. La canción tiene todas las virtudes y todos los defectos del rock sinfónico de línea no tan dura, ya bastante atenuados: extensión desmesurada, virtuosismo instrumental, temática e imaginería medievalistas. Pero lo que me gusta especialmente en este caso es ese clima tan melancólico y otoñal que se puede encontrar en la mayor parte del disco Wind & Wuthering, planteado ya desde la tapa y el título (que remite al libro Wuthering Heights, de Emily Brönte).

Quizás lo que más les llame la atención a algunos es ver a Phil Collins con barba, y tocando la batería. Que baterista sacado, sobrecargado y, por qué no, brillante que es.

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