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sábado, 1 de diciembre de 2007

Las otras marcas: Le Coq Sportif (parte I)

La historia de Le Coq Sportif


La segunda nota de la serie de Arte y Sport sobre la historia de las marcas menores está dedicada a una que los argentinos solemos asociar a muy gratos recuerdos: la casa francesa Le Coq Sportif. Con nada menos que 125
años de historia y un reciente retorno a los primeros planos que promete revivir antiguos momentos de gloria, Le Coq Sportif ha sabido atravesar todo tipo de avatares a lo largo de su evolución. Comenzando como un modesto taller familiar, creciendo lentamente a nivel regional y nacional en el campo de la industria textil, pasando por la expansión mundial y vertiginosa de los años 70 y 80 hasta su caída a mediados de los 90 y resurgimiento en el nuevo siglo, la historia del gallo deportista es un ejemplo típico para reflexionar acerca de los notables cambios que ha sufrido una industria tan representativa de nuestro tiempo como lo es la de la indumentaria deportiva.

Los orígenes

Para encontrar los orígenes de Le Coq Sportif debemos remontarnos a la Francia de fines del siglo XIX. La región de Aubes era el centro principal de la industria de géneros de punto (sombreros, guantes, gorros, ropa interior), concentrando casi la mitad del total de la producción nacional. La ciudad de Troyes era a su vez el punto neurálgico regional de esta industria. Fue cerca de allí, en la pequeña aldea de Romilly-sur-Seine, donde la familia Camuset, encabezada por el “patriarca” don Emile, fundó un taller textil al que se llamó Romillone. Uno más entre tantos otros, seguramente, pero que con los años demostraría ser capaz de destacarse, y cómo.

La “historia oficial” de la empresa nos cuenta que lo que distinguió desde siempre al taller Romillone fue su compromiso inalterable con la calidad y la innovación. Una frase que ya hace rato que suena vacía de tanto repetirse en las gacetillas y las webs institucionales de cualquier empresa, ya sea que ésta fabrique nanotecnología o broches de madera. Pero que seguramente habrá tenido algo de cierto, porque el caso es que el taller supo crecer lentamente y superar contingencias tan tremendas como las dos guerras mundiales, que en Francia se hicieron sentir de la peor manera.

En todo caso, ya en la década de 1920 el taller Romillone tenía una reputación bien ganada, y a partir de allí los Camuset comenzaron a diversificarse. En los rústicos catálogos de aquellos años comenzaban a aparecer los primeros productos pensados para la actividad deportiva, por ejemplo, camisas de tenis. El primer impulso importante en este campo se da en 1936, con la aprobación en Francia de la ley de vacaciones pagas. Esto permitió que las clases medias, cada vez más numerosas y con mayor poder adquisitivo, incrementaran el tiempo dedicado a la actividad deportiva y la vida al aire libre. El taller Romillone pasó a producir y distribuir con éxito cada vez más prendas: polos, camisetas y jerseys (buzos) para diferentes deportes. Los nuevos catálogos incorporaron incluso una sección para los niños, que empezaban a conocer las primeras colonias de vacaciones.

Lo notable del taller de los Camuset fue que nunca se especializó en algún deporte en particular, siempre supo desarrollar productos para todo tipo de disciplinas. Su presencia en el fútbol, por ejemplo, cobró notoriedad en 1937 cuando el Olympique de Marsella ganó el campeonato francés utilizando vestimenta de Romillone. Pero las ventas continuaban aumentando en otros rubros, como el tenis, el básquet y el rugby. Hacia 1939 los Camuset fueron nuevamente pioneros al desarrollar un producto que tendría una demanda muy fuerte recién una década más tarde: las camperas y conjuntos de gimnasia de algodón forrado, una prenda que hoy ya es un ícono de la cultura popular.

Nace Le Coq Sportif

El concepto de “marca” comenzó a vislumbrarse en 1948. En ese año aparecieron las primeras prendas con etiquetas cosidas en su interior. El nombre “Le Coq Sportif” hizo su aparición en estas etiquetas, inicialmente con la cabeza de un gallo como adorno gráfico. En 1950 se registró oficialmente el nombre de la marca, y en la imagen el gallo ya aparecía de cuerpo entero, con un amanecer de fondo y enmarcado dentro de un triángulo. Además de ser ya una marca, Le Coq Sportif tenía un logo. No parecía algo tan importante entonces, pero en retrospectiva sí que lo fue.

En la década de 1950 el crecimiento de Le Coq se aceleró. Los catálogos eran ya en cuidadas ediciones en colores, y la empresa lograba aumentar cada vez más su presencia en los clubes, formando una verdadera red. Al importar nuevas máquinas de Inglaterra, los telares Komets, el taller pasó a especializarse en medias deportivas, logrando muy buenos niveles de ventas en sus modelos para fútbol, rugby y básquet. El modesto taller familiar de los inicios era ya toda una fábrica con nuevas oficinas, que empleaba a 50 personas.




En 1951 comenzó una relación con la organización del Tour de France, la cual resultaría muy fructífera para Le Coq Sportif, siendo el ciclismo en Europa un deporte extremadamente popular. Todos los equipos franceses vistieron indumentaria de la marca, si bien el logo todavía permanecía oculto en el lado interior del cuello. De todos modos, esta relación privilegiada le permitió a Le Coq ganar notoriedad entre el público gracias a las campañas publicitarias pautadas en los medios gráficos especializados. En los años siguientes la presencia del gallito en el mundo del ciclismo se haría cada vez más visible.

Pero Le Coq se mantenía activo en todos los frentes. En 1955 el seleccionado francés de fútbol jugó un partido en Rusia contra la Unión Soviética vistiendo por primera vez prendas de la marca, lo mismo que el Reims al ganar el campeonato de primera división de aquel año. Tampoco en estos casos podía identificarse a las camisetas con el logo. Hacia 1959 la marca ya era realmente importante en Francia, haciéndose presente en exposiciones de la industria como la del Salón de Versalles. Al año siguiente, Le Coq Sportif obtuvo el privilegio de vestir con sus nuevos conjuntos deportivos de telas sintéticas a todo el equipo olímpico galo que compitió en los Juegos de Roma, repitiendo cuatro años después en la competencia de Tokio. En la fábrica de la empresa trabajaban ya 137 personas.

Alianza estratégica y proyección internacional

La segunda mitad de los años 60 fue de importancia crítica para Le Coq. Por un lado, entre 1965 y 1968 se dio la evolución del logo, estilizando la figura del gallito, haciendo desaparecer el sol y manteniendo el triángulo distintivo, con lo cual el logo alcanzó su forma definitiva y más famosa. Por otro, la marca aumentó su presencia en los deportes más populares, vistiendo al equipo francés de Copa Davis, a los campeones del fútbol del Nantes y del Rennes, y logrando por primera vez que una camiseta llevara bordado el logo en el pecho del atleta: fue en el Tour de France de 1968 cuando aparecieron los maillots amarillos con el triángulo, los cuales resultarían ser un clásico absoluto, que ha llegado incluso a reeditarse en la actualidad con réplicas retro.

Pero fue en 1966 cuando sucedió el acontecimiento que cambiaría para siempre la historia de la marca. En aquel año, Le Coq Sportif conformó una alianza estratégica con Adidas, el por entonces aún embrionario gigante alemán. Si bien a la distancia esa elección nos puede resultar extremadamente temeraria (fácil de decir con el diario del lunes, por supuesto), era una decisión perfectamente lógica en su momento. Se trataba de aprovechar lo mejor de ambas marcas. Adidas tenía ya una respetable tradición en lo que hacía a la producción de calzado deportivo, pero aún era débil en el rubro textil. La asociación con Le Coq aparecía como complementaria.

Como suele suceder en estos casos, los primeros años fueron de un crecimiento espectacular para ambas marcas. Ya el mismo año de 1966 adoptaron estrategias comunes para lograr una presencia significativa en Europa, y juntas afrontaron el primer evento deportivo de importancia, el mundial de Inglaterra. Si bien únicamente el seleccionado francés uso indumentaria Le Coq, las socias aprovecharon la ocasión para presentar folletería y campañas publicitarias en común, siendo los botines Adidas los de mayor presencia.

Los años subsiguientes fueron vertiginosos. Le Coq propuso las acciones de marketing más novedosas, como la creación del Club Le Coq Sportif, una serie de eventos de relaciones públicas y presentaciones de productos que convocaba la presencia de famosos del ámbito del deporte y también del mundo del espectáculo y la farándula. A cargo de dichos eventos estaba el ex atleta Michel Jazy, varias veces campeón con el gallito. También fue Le Coq la primera marca deportiva en realizar campañas publicitarias en televisión.

En la década del 70 Adidas y Le Coq aparecieron hasta en la sopa. Todos usaban alguna de las dos marcas, más la primera que la segunda, para ser exactos. La ropa de Le Coq la vistieron en 1971 el Ajax de Johann Cruyff al ganar la Copa de Europa, en 1972 el boxeador Jean-Claude Bouttier al desafiar el título de Carlos Monzón, en 1976 el recordado Saint Etienne del entonces fachero Osvaldo Piazza al perder la final de Europa frente al Bayern München (que usaba Adidas, claro) y en 1977 el seleccionado francés de rugby con el logo ya visible en camiseta, pantalón y medias.

Hacia la primera mitad de la década del 80 la sociedad entre Le Coq y Adidas ya conformaba un verdadero imperio, presente en más de ochenta países. Gracias a la experiencia de Adidas, aparecieron los primeros modelos de calzado deportivo de Le Coq. Asimismo, la marca francesa conoció momentos de gloria acompañando al seleccionado de fútbol de Italia campeón en el mundial de España en 1982 (aunque Italia nunca usó logos visibles en su maglia hasta bien entrados los años 90), al carismático Yannick Noah en su triunfo de 1983 en Roland Garros y al seleccionado de fútbol de la Argentina, que de la mano de Diego Maradona obtuvo el campeonato mundial de 1986 en México. Le Coq Sportif se encontraba verdaderamente en la cumbre.

13 comentarios:

Arte y Sport dijo...

Este laburo de "historiador de las marcas" está acabando con mi salud física y mental, pero me encanta hacerlo. Quizás esté muy mal decirlo, pero me siento orgulloso de cómo está quedando. Espero que le guste a mucha más gente.

Todavía faltan las partes II y III. Estén atentos.

Y por supuesto que acepto sugerencias y material de calidad para la historia de cualquier otra marca.

Marcelo dijo...

Congratulaciones.
No hablo español, solamente portuñol hehehe.
Pero está realmente muy bueno esto post! Me encanta saber esto tipo de cosas.
http://loucosporshort.blogspot.com/

Anónimo dijo...

sos un capo flaco lecoq es una de mis marcas preferidas lastima que los argentinos son unos negros cabezas y no le dan oportunidad a una marca francesa como lecoq para imponerse prefieren nike shox por eso estamos como estamos

Anónimo dijo...

Alguien sabe por qué el logo es un gallo? Lo necesito para una nota en una revista. Estoy escribiendo acerca del surgimiento de determinados logos con dibujos de animales> el cocodrilo, el gallo, el pony, etc.

Arte y Sport dijo...

Para empezar, "Le Coq Sportif" significa "el gallo deportista".
Luego, no sé si hay algún motivo específico para haberlo elegido, pero tené en cuenta que el gallo es un símbolo nacional de Francia, está en el escudo de las federaciones de fútbol y rugby, y en muchos lugares más.

Espero haberte ayudado, saludos.

Anónimo dijo...

quiero saber donde puedo conceguir en capital federal unas zapatillas de esta marca el modelo escrime

Anónimo dijo...

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mi mail es paf_56@yahoo.com.ar
gracias

Anónimo dijo...

SOY DE BOGOTA COLOMBIA, EN LOS AÑOS OCHENTA SE CONSEGUIA ROPA LE COQ EN BOGOTA Y DESAPARECIO , HASTA HACE MAS O MENOS CUATRO AÑOS QUE REGRESO CON UNA TIENDA ESPECIALIZADA , QUE ROPA TAN INCREIBLE, QUE COLECCIONES, ME ATREVO A DECIR QUE LUSCO CON ORGULLO A LE COQ SPORTIF ELEGANTE, DEPORTIVO Y ALA VEZ EXCLUSIVO

Anónimo dijo...

trabajo extra, me conseguis la direccion o el mai lde le coq argentina?
pablitoinadaptado@hotmail.com

BOGOTÁ dijo...

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BOGOTÁ dijo...

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Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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