Un blog sobre camisetas de fútbol. Historia, diseño, marcas, novedades, curiosidades, rarezas. Arte y Sport.

lunes, 12 de febrero de 2007

La fórmula para el 2007

Lavagna presidente, Melconian ministro de economía, Alejandro Rozitchner ministro de cultura (que incluiría educación).

Somos italianos



El humor acerca de las maneras de ser de la gente en los diferentes países suele ser un arma de doble filo. Puede servir para reírse un rato cuando se lo hace con inteligencia, o puede servir para la risotada fácil del tipo "¿¡Viste boludo!? ¡¡¡Es tal cual!!!", vociferada con una especie de orgullo malsano, típica del nacionalismo de TV en horario central.

El que sigue es un link a una de esas pavadas animadas que a todo el mundo le llega por mail, pero en este caso está bueno. Lo hicieron unos italianos, para compararse con el resto de Europa. Y sí, los argentinos hablamos español, pero (al menos en Buenos Aires) entonamos, comemos, gritamos, gesticulamos, nos reímos, caminamos como italianos. Y juro que lo pude comprobar la única vez que estuve en Italia: a las dos cuadras de caminar por Roma ya me sentía en casa.

Para ver la animación, click acá. En todos los casos, se puede reemplazar las banderitas italianas por las argentinas.

lunes, 5 de febrero de 2007

Pinche película

Domingo al mediodía, en mi casa con Evan y con los nervios a flor de piel ante la perspectiva de tener que soportar otra tarde de calor agobiante. ¿Qué hacer?

La primera opción es quedarnos en casa encerrados para aprovechar el prehistórico equipo de aire acondicionado que heredé de los antiguos dueños. Sí, anda bastante bien, enfría lo necesario, pero mi paranoia me sugiere que no puede laburar a destajo por muchas horas con 35º de temperatura ambiente. Y además, no quiero quedarme tirado en la cama haciendo nada; el libro que estaba leyendo lo terminé el día anterior y no puedo empezar inmediatamente otro. Una vez concluidos, necesito que los libros "decanten".

Otra opción que sale por default es ir al cine, también por el aire acondicionado, ya que no tenemos ni idea de qué coño hay en este momento en cartelera. Escuchamos o leímos algunos vagos comentarios positivos acerca de Apocalypto, Flags Of Our Fathers, Una noche en el museo, pero ninguna nos saca el sueño.

Una tercera opción, claramente peor que las primeras, es ir a boludear a algún shopping, y de paso comer algo baratito. Pero lo último que tengo ganas de hacer es ir a amargarme con los precios de la ropa de marca.

Finalmente, Evan -siempre más tolerante ella- acepta salir para cualquier lado, pero salir de una vez. Optamos por ir en bondi hasta el Village Recoleta, para ver cualquier cosa con el descuento de la tarjeta de débito. El 108 no tarda mucho en llegar, y con el vientito que entra por las ventanillas se puede vivir. Cuando el bondi toma por Humboldt se me ocurre parar a comer algo en el Oviedo, un bodegón español en donde se come bien, abundante y a precios muy razonables (queda claro que el plan es gastar poco). A Evan le parece bien, y terminamos compartiendo una nada veraniega tortilla a la española, con mucho chorizo colorado. Comemos en la vereda, y ya se nota que el calor afloja, que corre una brisa salvadora y que una tormenta se viene acercando, muy lentamente.

Otra vez en 108 hasta Recoleta. Poca gente en la cola, pero los horarios no nos favorecen. Para ver Apocalypto o Flags... hay que esperar dos horas, casi. Tenacious D, una con Jack Black, la dan sólo a las 23. El resto, o ya las vimos, o no las queremos ver. Optamos por Una noche en el museo, que no será gran cosa, pero no nos va a defraudar, suponemos. Pedimos las localidades, reclamamos nuestro descuento y... ¡sorpresa! La promoción ya no es válida los fines de semana. Son 16 mangos cada entrada. ¡Qué grande esta tarjeta, la puta que los parió! ¡Métanse el cine en el orto, con tarjeta incluida! Ninguno de los dos quiere pagar eso por una película que no nos desesperamos por ver, después de todo.

Huimos. Circuito alternativo. Al Malba y al Paseo Alcorta. Si la opción cultural falla, queda boludear en el shopping y jugar al juego mecánico de básquet en el Sacoa, al cual no le pude ganar a Evan ni un partido de los ocho o nueve que jugamos. No es mala idea, después de todo.

En el Malba dan En el hoyo, una película mexicana sobre la construcción de esa autopista del DF a la que llaman "el segundo piso del Periférico". Por el comentario en la agenda del museo parece interesante. La novela que acabo de leer transcurre en ciudad de México, o sea que estoy "ambientado". Y hace un par de semanas fuimos a comer tacos a "El salto de la rana", otro detalle más. La programación del Malba nunca me defraudó, así que decidimos verla. Pero falta casi una hora, queda tiempo para ver la tienda del museo (objetos de diseño muy lindos y a precios europeos, las lindas remeras con dibujos de Liniers a... 83 mangos). Y también para ir al Paseo. Vemos algunos negocios sin demasiado interés, aunque a Evan los zapatos la desesperan. A los locales que sé que tienen linda ropa prefiero ni entrar, salvo al de Adidas que se supone que liquida (jaja) y al de Lacoste, que ahora hace zapatillas con mucha onda. Sólo zapatillas. Y sólo para mirar. El vendedor que nos recibe es una loca que sonríe mucho, le debe divertir ver a esta clase de visitantes en el local.

Vamos al Sacoa, jugamos al básquet y pierdo otra vez. Por escándalo, soy horrible. La tiro a cualquier lado, y me pone nervioso escuchar las exclamaciones del público ficticio que resuenan en el parlante cada vez que Evan emboca un tiro. No hay tiempo para la revancha al tejo, en donde el historial me favorece (me ganó una sola vez bilardeando), ya empieza la película. Sólo para un heladito mínimo en Freddo, el vasito más chico ya vale 5 pesos, el kilo está en 30. Ridículo y riquísimo.

Apenas empieza En el hoyo me doy cuenta de que caí en una trampa: la agenda decía que el personaje principal del film era el propio DF, cuando ahora unas letras blancas en la pantalla informan que los protagonistas casi excluyentes son los obreros que construyeron la autopista. Mal presagio. Pero algunos detalles iniciales me gustan. La música está hecha con los ruidos rítmicos de las propias máquinas viales. Un par de tomas elegantes, la cámara esperando de frente a un camión que transporta con lentitud por una avenida despejada un bloque enorme de hormigón, escoltado por policías y con una multitud de coches a sus espaldas obligados a seguir al camión a baja velocidad. Un par de rápidos retratos del caos vehicular de la ciudad. Me acuerdo vagamente de Trafic, de Jacques Tati, esa obra maestra que deseo volver a ver. Me preocupa en cambio que los diálogos iniciales se escuchan muy mal, no sé si por el flojo sonido directo o por el bajo volumen de la sala. Los divertidos modismos mexicanos no ayudan, añoro un subtitulado salvador.

La película va estableciendo una idea principal algo reduccionista: el contraste entre los constructores "humanos" de la autopista y los usuarios "maquínicos". Las únicas personas que se ven en el film son los trabajadores, el resto son autos y más autos. Si bien el planteo es simple, está resuelto de manera apropiada a nivel visual. Pero lamentablemete, a medida que transcurre el metraje, las promesas y las buenas intenciones se diluyen. El ritmo decae, y las imágenes interesantes dejan paso a largas e innecesarias entrevistas a los obreros. ¿Y qué tienen para decir los obreros mexicanos? Que trabajan mucho y ganan poco. Que están cansados de levantarse temprano, viajar mucho y mal, que ven poco a la familia. Que los patrones se la llevan toda. Que los políticos son todos chorros. Dicen lo mismo que los obreros argentinos, los paraguayos, los italianos, los indonesios, los daneses. Exactamente lo mismo también -para que nadie crea que el mío es un ataque clasista, faltaba más, alcanza con comprobar cómo me quejo de lo caro que está todo a lo largo de esta entrada- que decimos los oficinistas de clase media de cualquier país, sólo que pronunciamos las eses. Algunos incluso pronuncian las que no corresponden, estoy harto de escuchar en el laburo los *vistes, *hicistes, *trajistes. Por favor, eso está mal.

En fin, caí en la trampa de otro documental social de factura prolija y hasta con algunos toques modernizantes (ralentis, cámaras fijas con la película a alta velocidad, el mencionado detalle de la música), que se atiene a lo políticamente correcto y seguramente ganará premios diversos en el circuito de festivales, pero que no aporta casi nada de nuevo, no genera ningún tipo de discusión interesante, no provoca ninguna reacción de empatía o entusiamo.

Nuevamente, lo único que queda para analizar (aunque no me voy a tomar el trabajo de hacerlo en profundidad) es la razón de ser de esta clase de películas y su financiamiento. Como cualquier film de los llamados "independientes" en la Argentina, En el hoyo requirió de apoyo oficial para su realización. Además de un fondo gubernamental para las que las autoridades consideran que son "películas de alta calidad" (eso se podía leer en los créditos iniciales), el propio gobierno del DF aportó fondos para parte de la producción. Lo que se desprende de esta situación es casi obvio. Como espectador puedo ponerme paranoico y sospechar que todo esto en verdad se trata de publicidad electoral encubierta del ex alcalde del DF y frustrado candidato a presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. O, al menos, puedo empezar a pensar hasta dónde llega la autoproclamada independencia de estos documentales que proliferan en todos los festivales del mundo. No es tan paranoico preguntarse qué clase de gobierno apoyaría a una película que podría criticar, siquiera parcialmente, una decisión gubernamental de la envergadura que implicó la construcción del segundo piso del Periférico.

En fin, las mismas cuestiones de siempre, temas muy gastados ya. No tengo ganas de ir al cine a sospechar de nada, únicamente quiero ver buenas películas. No fue éste el caso.

miércoles, 31 de enero de 2007

"Falló por un tantito así"


Creo que eso era lo que decía Maxwell Smart cuando algún malo saltaba por una ventana, y aunque éste siempre esperaba amortiguar su caída con algún toldo o algo similar, invariablemente terminaba errando en sus cálculos y haciéndose bosta contra el piso.

Esto viene a cuento de 1984, la novela de Orwell que leí hace un año aproximadamente, y que ahora está leyendo Evan. En lo que respecta a Iberoamérica, Orwell también falló, no sé si por poquito, quizás por unos treinta años, que al fin de cuentas es muy poco en términos históricos.

Sin ánimo de exagerar, algunos hechos de los últimos días me hacen pensar en ciertos aspectos de la distopía orwelliana. El Gran Hermano Chávez no sólo te vigila, también te expropia, te nacionaliza y te socializa. No obstante, encuentra gracias a un "afamado" académico alemán (link a entrevista en perfil.com) una justificación ridícula y arcaica de su autoritarismo y sus políticas retrógradas, como para que las mentes biempensantes de las izquierdas de aquí y allá puedan dormir tranquilas (y seguir escribiendo en el Dipló).

Luego está su aprendiz ecuatoriano, tan buen vecino él, que no duda en cargarse al Congreso con tal de imponer una nueva Asamblea constituyente, tal cual lo hiciera ya Evo Morales en Bolivia (con métodos más democráticos, valga la aclaración, pero con la posible secesión del país o una guerra civil como primer resultado evidente). Como siempre en este continente, cuando no se sabe cómo arreglar el desastre lo mejor parecen ser las "refundaciones". O, al menos, nuevos tratados, pactos, leyes, todo tipo de papeles repletos de palabras muertas. Que suenan muy bien a los oídos de quienes sueñan con la "unión de los pueblos latinoamericanos". Puro voluntarismo estéril. Y para peor, el autoritarismo del siglo XXI viene con disfraz libertario de izquierda.

Finalemente, aquí en la Argentina el GHK se inspira en Orwell para su política comunicacional. No importa que todos sepamos (lo sentimos en el bolsillo) que la inflación es mucho más del 9,8% anual oficial. Lo que se hace no es remediar la política que lleva a esos resultados, sino matar al mensajero. Por eso echan a la funcionaria responsable de llevar la estadística inflacionaria, porque ella es tan competente que refleja la realidad en sus números, y al gobierno no le gustan esos números. Puede parecer medio filosófica la cuestión, pero los número son para el gobierno más importante que la realidad. Quizás hasta sean la realidad misma. Es decir, la realidad puede indicar una cosa, pero si el líder dice que en verdad la realidad es otra, en este caso particular, que la inflación es ínfima, pues así deberá ser, o directamente, así es. Y basta de discusiones, qué joder. Alcanza con ajustar los números.

Se nota que K lee mucho a los autores de auto-ayuda y no sólo a Orwell. Por eso es muy fácil ser rico y feliz en la Argentina. Basta con que el gobierno lo comunique oficialmente.

lunes, 29 de enero de 2007

Títulos


Para traducir títulos de películas originales en inglés, las distribuidoras para el mercado de habla hispana cuentan con el siguiente manual de estilo:


"No importa en absoluto el título original de una película, tan sólo elíjase un sustantivo cualquiera del primer grupo de palabras con un adjetivo al azar del segundo grupo:

atracción / obsesión / poder / juego / perversión /destrucción / efecto / peligro / muerte / relación / destino / amor


terminal / absoluto / fatal / total / desnudo / perverso / mortal / obsesivo / final / imposible / loco / eterno


Únicas observaciones:

- cuidarse de no utilizar un sustantivo con el adejtivo derivado de él. Ejemplo: Muerte mortal.

- se pueden utilizar los plurales.

- mantener la concordancia de género y número entre sustantivo y adjetivo. Ejemplo erróneo: *Destrucción peligrosos.

- se puede alterar el orden entre el sustantivo y el adejtivo.

En términos generales se pueden repetir los títulos de dos películas si la vieja fracasó y la nueva tuviere todas las posibilidades de hacerlo (opción más conocida como directo a video).

Eso es todo."


Próximo capítulo: acerca de la traducción de insultos.

viernes, 26 de enero de 2007

Alta costura

Convencidos de que la crisis económica se acabó y de que ya es tiempo de disfrutar un poco -antes de que sobrevenga la próxima mega devaluación/indexación/confiscación/hiperinflación/licuación- en la Argentina asistimos a un nuevo boom del consumo, que según algunos consultores (nota mental: ¡qué bueno que sería tener una empresa consultora, de cualquier cosa!) ya supera los mejores niveles de la época de la convertibilidad. Inútil es tratar de desentrañar aquí si ese consumo es privilegio de unos pocos. Lo que sí es seguro es de que es la obesesión de casi todos.

En un segmento bastante especial de bienes de consumo, el de la ropa deportiva en general y las camisetas de fútbol en particular, los precios en el mercado local se han ido emparejando lenta pero sostenidamente a los del internacional. La tendencia liderada por las marcas más famosas, que se inició en los años 90 y sólo tuvo una breve pausa en 2002, fue arrastrando a su vez a las marcas más pequeñas.

Por ejemplo, la nueva y muy linda camiseta de Racing provista por Nike, que a partir del lunes se podrá conseguir en cualquier casa de deportes, saldrá a la venta al extorsivo precio de 189 pesos. Una suma muy parecida a lo que se podría pagar en este mismo momento en Italia por la casaca de la Juventus, de oferta en el sitio oficial del equipo a "sólo" 55 euros. La comparación vale además porque, a excepción del color de los bastones, esas dos camisetas son exactamente iguales en diseño, tela y marca.

Otro ejemplo ilustrativo: para el mundial de 2002 y luego de una devaluación del 300%, la camiseta Adidas de la selección argentina se conseguía por unos 60 pesos. Un año después y en liquidación, salía entre 65 y 70 (única liquidación de la historia más cara que el precio original), ya con el dólar estabilizado en el actual "3 a 1". Finalmente, el modelo del mundial 2006 sale 120 en tela "clima-cool" y cerca de 200 en tela "formotion" (que se supone que es la que realmente usan los jugadores, aunque nunca se sabe...).

Del mismo modo, marcas argentinas tradicionales como Topper o más nuevas como Mitre, Dana o Sport 2000 (estas últimas de fuerte presencia entre los equipos del ascenso) o incluso brasileñas como Penalty y alemanas como Reusch, han duplicado o triplicado sus precios: cualquier camiseta que hace unos años costaba 40 pesos ahora sale no menos de 80. Aún no se percibe cuál puede ser el techo de estos aumentos.

Y sin embargo los resultados están a la vista: cada vez se venden más camisetas. Claro, las truchas se llevan su tajada, pero las oficiales ganan por escándalo. Explicaciones para este fenómeno hay muchísimas, y no vale la pena tratarlas aquí y ahora. Pero para quien tenga algo de tiempo para perder en internet, le sugiero que busque un poco de todo lo que se puede conseguir en materia de camisetas de fútbol en sitios de otros países, ya sea oficiales, con licencia o truchos. Y no todo se trata de comprar y vender: hay quienes se dedican a analizar por amor al arte los extraños y desconocidos motivos que llevaron a la selección inglesa a cambiar en 1981 el modelo de su camiseta sin actualizar de igual modo el modelo de medias... ¡tardando casi un año en hacerlo! Un verdadero escándalo.

Todos aquellos que -como en mi caso- se desviven muy especialmente por los modelos retro pueden llegar a encontrarse con cosas que ni se sospechan, por las cuales deberíamos pagar cientos de euros si quisiéramos comprar. Pero así y todo el ejercicio es divertido, y hasta se puede aprender mucho acerca de diseño de indumentaria, de sociología de masas al paso y del increíblemente rentable negocio del marketing deportivo.

Algunas imágenes de camisetas retro europeas: ¡ay, quién pudiera encontrarse en un depósito inglés de la marca Admiral! O Le Coq Sportif. O Umbro. O Adidas. Cualquiera, bah. Para ver algunas nacionales, pueden darse una vueltita por mercadolibre.com.ar y ver a los guachos que consiguieron alguna camiseta Uribarri o Sportlandia de algún equipo de los 70 y ahora te piden 200 o 300 pesos por ellas. Hay gente que -a no dudarlo- está haciendo un montón de guita con esa "changuita".

Por supuesto que varias de las fotos son de camisetas del Tottenham Hotspur, que actualmente marcha en una triunfal novena posición en la Premier League . ¡Come on you, Spurs, come on you Spurs!














viernes, 19 de enero de 2007

Comidas básicas


No descarto de ningún modo la cocina gourmet, los platos elaborados, las cocinas exóticas o las novedades en general. Pero siempre hay que tener a mano un buen lugar para comer todas esas cosas básicas, ricas y baratas, que le gustan a todo el mundo y que a veces es difícil disfrutar por lo mal que las hacen en general. ¿Por qué esas inexpresivas pelotas de grasa calentadas en horno eléctrico que nos dicen que son “facturas”? ¿Por qué esas mínimas lonjas de carne seca que nos cobran como “lomitos”? ¿Cómo puede ser que paguemos por pizzas que parecen pan con queso agrio?

Acá va entonces un breve listado de mis preferidos para cada comida. Por supuesto que no es excluyente, y además me gustaría recibir sugerencias:

Pizza: “El palacio de la pizza”, Corrientes entre Maipú y Esmeralda (foto).

Empanadas: “La americana”, Callao y Bartolomé Mitre.

Hamburguesas, lomitos, panqueques: “El amanecer de Carlitos”, del Libertador frente al Carrefour de Vicente López.

Cualquier clase de sándwiches, todo lo que se pueda colocar entre dos panes de cualquier tipo: “Paulín”, Sarmiento y Florida. También lasagnas, ensaladas, guisos, jugos, todo lo de ahí es excelente.

Pastas: “Infragantti”, Álvarez Thomas y Maure.

Medialunas: “La Puerto Rico”, Alsina y Defensa.

Pastafrola: “La pastafrola”, Corrientes y Uruguay.

Pan dulce: “Plaza mayor”, Venezuela y San José.

Panchos: desierto; nunca encontré nada similar a los increíbles cachorros quentes que comí en los puestos callejeros de Salvador, Brasil.

Puedo agregar que finalmente, y a instancias de Evan, me decidí a probar sushi. Nunca creí que algo hecho con pescado pudiera ser tan rico. El que recomienda ella es el de “Irifune”, un discreto sucuchito en Paraguay y Reconquista. No, no es barato, pero realmente vale la pena.

domingo, 14 de enero de 2007

Merengue y yo, y mi otro yo


Por una vez, y sólo por una vez, tengo algo que agradecerle al detestable Grupo Clarín: la edición de un libro que recopila algunos de los mejores dibujos y tiras de los historietistas Lino Palacio y Guillermo Divito. Éste último es uno de mis preferidos de los clásicos, y su tira El otro yo del Dr. Merengue, mi debilidad particular.

El mecanismo de la tira es tan sencillo como irresistible. En elegantes trazos negros y letras finas vemos cómo actúa y lo que dice el Dr. Merengue. En dibujos grises y gritonas letras gruesas, lo que realmente querría hacer y decir, su famoso "otro yo". Llama la atención aún hoy lo políticamente incorrecto de algunos de sus más inconfesables deseos, más aún sabiendo que el momento de gloria de este personaje fue en los años 40 y 50.

No hay muchos dibujos de Merengue en internet, apenas algo de información básica. Y además los viejos suplementos de la editorial de Divito, o el libro recopilatorio de Ediciones Record de 1992 son realmente difíciles de conseguir, por lo cual el libro de Clarín -el número 3 de la Nueva Biblioteca Clarín de la Historieta- y sobre todo Rico Tipo y las chicas de Divito, una excelente obra del especialista Pablo De Santis (de la editorial Espasa) resultan imprescindibles para quienes se quieran reir un rato o recordar a un dibujante que marcó una época.

Como yapa, en ese mismo libro sobre la Rico Tipo hay algunos dibujos de Calé, el genio de Buenos Aires en camiseta, de quien también hay un libro aparte, de Ediciones De la Flor.

viernes, 12 de enero de 2007

Thank you, Mr. President


Ya no me acuerdo si lo dijo Woody Allen, Noam Chomsky o algún otro progre norteamericano de discurso divertido, pero es muy cierta la afirmación aquella que dice que el problema de los republicanos no es que sean perversos, corruptos, autoritarios o ultraconservadores, sino que son fundamentalmente idiotas.

En ese sentido, mi queja contra al gobierno de Bush no es la clásica diatriba escandalizada denunciando al "capitalismo salvaje" o al "imperialismo", sino que proviene de observar en términos más bien prácticos el estropicio que nuestro muchacho tejano deja al mundo como legado. La peor consecuencia de sus errores consiste en haber colocado a los EE.UU. en una posición de debilidad tal que varios líderes trasnochados del estilo de Kim Jong II, Mahmud Ahmadinejad o Hugo Chávez ya no le tienen casi ningún temor. Cada uno de estos locos envalentonados nos pueden llevar cualquier día de éstos al holocausto nuclear, a la teocracia fundamentalista o a la experiencia "bolivariana", la cual -no tan curiosamente, teniendo en cuenta los vientos que soplan- a unos cuantos argentinos pelotudos les resulta atractiva por demás.

No estaría de más entonces leer este artículo del siempre interesante y estrafalario Carlos Escudé, publicado en La Nación. Como para acordarnos de cómo empezó todo cuando Chávez se haya ido definitivamente al carajo.

lunes, 8 de enero de 2007

Las dos canciones del año

No podía elegir entre las dos primeras canciones del último disco de Belle & Sebastian, así que You Tube! eligió por mí: sólo estaba ésta, "Another Sunny Day". La otra, "Act Of The Apostle", bájenla de algún lado.

Qué lindo grupo que son los Belle & Sebastian. A veces parecen los R.E.M. escoceses, con esas guitarritas arpegiadas, y esas melodías tan dulces.

lunes, 1 de enero de 2007

Feliz año nuevo, desde Coronel Suárez


2006 fue un quilombo, pero estuvo bueno. Además, terminó mucho mejor de lo que empezó.

Este fin de año lo vine a pasar a la casa de la familia de Evan, en Suárez. La pasamos bárbaro.

viernes, 22 de diciembre de 2006

Sí a las papeleras

Otra vez (¡otra vez!) como en 1978 con el mundial, en 1982 con Malvinas o en 2001 y 2002 con el default, por poner apenas algunos ejemplos, creemos que todo el resto del mundo está equivocado, y que nosotros somos los únicos esclarecidos que tenemos la razón. No la tenemos.

Pero no se puede decir. Queda mal. Y que a nadie se le ocurra cuestionar a las "víctimas". Queda mucho peor.

Por suerte, todavía quedan algunos que se animan a decir eso que muchos ni siquiera se animan a pensar. Gracias al blog de Alejandro Rozitchner (post del 22/12/06) me enteré del caso de Eduardo Montes Bradley, el director de este documental del cual posteo estos tres anticipos.

Va a ser casi imposible que esta película se estrene en la Argentina, pero igual la quiero ver, no faltarán medios para hacerlo.

viernes, 15 de diciembre de 2006

El disco del año



Todavía no preparé mi clásica lista de los diez discos preferidos del año. Pero sí sé que el mejor de 2006 fue Begin To Hope, de la cantante y pianista rusa Regina Spektor.

Un disco elegante, sensible, sofisticado. Austero en sus arreglos (en música, como en casi todo, menos siempre es más), predominantemente melancólico, con algunos momentos más intensos. Bellas melodías, algunas muy simples, otras más elaboradas, pero sin caer nunca en el virtuosismo gratuito o acrobático. Regina es pianista clásica, y sabe muy bien cuándo desatar su maestría, o cuándo contenerse y disimularla.

Este es el video de la primera canción del disco, un hit imbatible y también una delicadeza. No confundir con la sensiblería berreta de tanto cantante melódico que pulula por todos lados, como alguien (un músico, para peor) que osó comparar a Regina Spektor con Dido.

miércoles, 13 de diciembre de 2006

Más de Joy Division




Dos de las más tremendas canciones de la banda, en vivo en la tele. Si este video les resulta impactante, no se pierdan la película 24 Hour Party People, de Michael Winterbottom. No pienso reproducir el título con el que se estrenó en la Argentina, es una vergüenza.

martes, 12 de diciembre de 2006

Viejos mitos de la historia argentina

Hay algunas muy buenas razones por las cuales el éxito de los libros de historia de Pigna y Lanata me parece siniestro. Este artículo enviado por un lector de perfil.com al portal las explica muy bien. El que quiera aprender de historia que lea a Halperin Donghi, por ejemplo. Una sugerencia, nada más.

viernes, 1 de diciembre de 2006

Festivales

Pasaron los festivales de noviembre, y valió la pena el esfuerzo y el gasto. Recitales de todo tipo, género, calidad e intensidad. Podría escribir largo y tendido acerca de muchas cosas:

- de la emotividad y la ingenuidad política de Patti Smith, quien no defraudó para nada musicalmente, pero no me resultó el huracán mítico que muchos afirman que es.
- de la actuación de taquito de los Beastie Boys, que me hizo reflexionar bastante acerca de los vicios y las virtudes del profesionalismo extremo.
- de las excelentes intenciones de los TV On The Radio, una banda con un potencial enorme que tuvo que lidiar con un volumen bajito, propio de quienes no tienen todavía un lugar destacado en la grilla festivalera.
- del atronador sonido de los Yeah Yeah Yeahs, con la loca esa de Karen O poniendo en práctica el manual del descontrol rockero sin caer en el ridículo, pese a todo.
- del asombroso show audiovisual de Daft Punk (sí, todos hablan de las luces, no importa, lo increíble era cómo sonaban dos tipos con máscaras –vaya uno a saber quiénes- pasando discos y remezclando en vivo: puro punk rock).
- de la vergüenza ajena que causaba escucharlo cantar a Ian Brown, sin guitarrista, para peor. No se lo perdono a él, ni a nadie: mitos y leyendas son las griegas, si no podés cantar no te subas a un escenario, por más Stone Roses que seas.
- de la muy correcta actuación de The Bravery, una banda que no creo que nunca pase del “aprobado con 7”, pero que fue un necesario antídoto contra el sonido perruno de Brown.

Pero pasa que no tengo tantas ganas de escribir, en realidad. Y además, de lo único de lo que tengo ganas de hablar realmente es de New Order.

Es muy extraña mi relación y mi historia personal con esta banda. Que además no es una banda, sino que en realidad son dos. En el breve lapso en que Joy Division plasmaba en formas sonoras absolutamente novedosas toda la furia y desolación que podía sentir un ser humano (a pesar de su muy rudimentaria técnica, o quizás justamente por ello), acá se escuchaban cosas perimidas como el rock progresivo, y yo además era muy chico. Unos años después podría haberlo aprovechado a Luca Prodan, el primer iluminado que trajo el sonido de Joy Division para cuatro o cinco enfermos del Café Einstein, pero tampoco: como casi todo el mundo, me enteré de quién era Luca el día en que se murió.

Ya bien entrados los ´80 podría haber disfrutado de las canciones de New Order en cualquier boliche, cuando la banda estaba en la cima de su inspiración y popularidad. Pero yo iba poco a bailar, y cuando lo hacía, todo lo que sonara medianamente electrónico (aún una canción tan perfecta –¿la más perfecta?- como “Bizarre Love Triangle”) me fastidiaba.

Cuando empecé a escuchar música más en serio ya eran los ´90, y fue aquel el momento de la actualización de los ´60, es decir, grunge, sónica y brit pop. Todavía faltaba para el revival tardo-setentista y temprano-ochentista. Pero fue también el momento de acceder a revistas extranjeras, tan superiores a cualquiera de acá. Con las revistas inglesas entendí lo que significa culturalmente el rock para ellos. Con la española Rockdelux pude leer las palabras más hermosas para los discos más hermosos. Alcanza con leer artículos como los dedicados a The Queen Is Dead o Automatic For The People para sentir la urgencia física de escuchar esas obras. Así fue que en algún momento de 1998, justo antes de viajar al mundial de Francia, cayó en mis manos un número de la Rockdelux que le dedicaba su sección “Revisión” a una banda llamada Joy Division. Y como no podía ser de otra manera, esas palabras fueron como un encantamiento. De alguna de las decenas de disquerías que visitamos en Londres me traje el compilado Substance. Apenas diecisiete canciones, no quería ninguna de las otras preciosas cajas compilatorias que se podían conseguir a buen precio. Quería ir con prudencia. Lo bien que hice.

No fue amor a primera escucha, ni mucho menos. Me daba cuenta de que ahí había algo importante, pero no estaba a punto. Deben haber pasado quizás dos años más hasta que la fascinación fue total. Así y todo, nunca escuché ninguna otra canción que no fuera alguna de esas del compilado. Para qué más, pensaba, mejor no podría ser.

A esa altura había sido inevitable caer en la cuenta (¡al fin!) de que New Order eran los mismos tipos de Joy Division sin Ian Curtis, que se había ahorcado. Pero más allá de “Temptation” en la banda de sonido de Trainspotting, seguía sin darles bola. Hasta que en 2001 salió Get Ready, y ese disco sí lo compré, no recuerdo bien por qué (¿por la tapa en la Inrockuptibles?). Un trabajo apenas correcto, pero con una canción de apertura que está a la altura de lo mejor del grupo, “Crystal”. Entonces le llegó el turno al consabido compilado de New Order, que ni siquiera lo tengo original (en ese entonces todavía me importaba esa cuestión, aún no me había “digitalizado”). Y pasó lo mismo que con el de Joy Division pero a mayor velocidad, fue fascinación instantánea por esas canciones que conocía de algún boliche o de la radio, pero que para mí eran absolutamente nuevas. Y no podía creer que New Order fuera la misma banda que Joy Division, cuando con un poco de oído alcanza para entender que sí, que es la misma base musical –sobre todo rítmica- pero con una actitud muy diferente. Podría llamarla “melancolía fiestera”, eso que también hacen a su modo los Pet Shop Boys.

Vi luego el DVD de 2002, en vivo en el Finsbury Park de Londres. New Order volvía a tocar canciones de Joy Division después de años de negarse a hacerlo, y no importaba tanto que la voz de Barney Sumner –tan estúpidamente irresistible, como su propia figura- tenga poco que ver con los sonidos de ultratumba que profería Ian Curtis. Cuál es el problema, si siguen siendo ellos. A ellos sí les perdono lo que a ningún otro “dinosaurio” (y a R.E.M., por supuesto, cómo que no). Es que ellos son distintos. Se lo apreciaba en ese DVD, y se lo vio acá también. No hay nada que hacer en un recital de New Order, más que escuchar y bailar como un poseído. No hay nada especial para ver, en el sentido que se les suele adjudicar a los shows en estadios de las "grandes bandas". Sumner es un aparato, Peter Hook juega al punk rocker y a veces le sale bien. Eso es todo.

Mucho se ha dicho acerca de las limitaciones de New Order arriba de un escenario, y el video que acompaña esta entrada es una buena prueba de ello. Y eso tampoco importa, porque ellos tienen la actitud que hay que tener, y en un recital de New Order lo único que importa es que ellos están tocando sus canciones, esas canciones. ¿Qué las diferencia de cualquier otra canción de otras grandes bandas de rock, pop o electrónica? Lo único que se me ocurre decir es que cada canción de estos tipos son a la vez rock, pop y electrónica. Lo mejor de cada uno de esos géneros.

Quizás mis argumentos sean poco convincentes, o bastante confusos. Pero finalmente voy a tener que caer en uno de los lugares comunes que más detesto: no se puede explicar del todo bien con palabras lo que fue el increíble recital de New Order en el Club Ciudad. Fue básicamente como en el DVD, aunque faltó "She´s Lost Control" para que la fiesta (mi fiesta) fuera completa. Pero para qué quejarse si tocaron “Transmission”, “Crystal”, “Bizarre Love Triangle”, “Temptation”, “Love Will Tear Us apart”, “Blue Monday”, “Atmosphere”, “Regret”. Y sí, puede ser que entre Joy Division y New Order no sumen más de veinte canciones destacables, pero esas veinte, éstas que menciono y alguna más, valen por discografías enteras.

Y no, no voy a bajar ni a comprar ningún otro disco original completo, de ninguno de los dos. Así está perfecto.




Esto es en el Top Of The Pops, muy a principios de los ´80. La performance bordea lo ridículo, si pensamos en el vestuario, los arreglos, los pifies, el pad de batería electrónica que Peter Hook golpea y no suena... Igual es increíble.

jueves, 30 de noviembre de 2006

viernes, 24 de noviembre de 2006

Fotos: Familia Costa en vivo




¡Y yo salgo!

lunes, 20 de noviembre de 2006

Liniers sigue inspirado

E irónico.

sábado, 18 de noviembre de 2006

Volvimos renovados (espero)



Y como estoy harto del fútbol argentino, de los mundiales y de todo el circo que tuvimos que sufrir este año, ahora sí, me declaro nuevo hincha del Tottenham Hotspur, luego de años de simpatía latente. Era el equipo de los excelentes "Ossie" Ardiles y "Ricky" Villa, ídolos absolutos del club en los 70 y 80, como este video lo demuestra. La final de la FA Cup de 1981 (contra el Manchester City, el equipo de los Gallagher), qué partidazo, qué golazo de Villa. Qué lindas camisetas...

jueves, 5 de octubre de 2006

Get back


Recién un año después de editado me decidí a escuchar el último disco solista de Paul McCartney, Chaos and Creation in the Backyard. Había leído varios comentarios positivos, también una entrevista en la cual Paul contaba lo riguroso que había sido con él Nigel Godrich, famoso productor de bandas como Radiohead. Parece que Godrich lo obligó a cambiar su método habitual de trabajo, varias de sus manías y hasta el título del álbum y el arte de tapa.

Por suerte. Porque apenas con una par de escuchas fue suficiente para advertir que el disco es realmente muy bueno. Lo que tendría que haber hecho desde hace años y tardó bastante en hacer: rock acústico y clásico, sencillo y directo, pero a la vez elegante, sin concesiones y facilismos. Una grata sorpresa proveniente del beatle que menos simpático me caía, aún admitiendo lo groso que es. Y felicitaciones para Godrich: hay que bancársela para ponerle los puntos a sir Paul.

Acá, un video en vivo en un estudio, haciendo un muy lindo tema de este disco. Casi a la altura de sus mejores épocas.

martes, 3 de octubre de 2006

Literatura

Genocidio premium


Es muy común en la Argentina de estos días que cualquier candidato a comunero, cualquier cronista de TN con música de violines de fondo, cualquier piquetero en busca de caja, cualquier traficante de derechos humanos por parcelas, cualquier repartidor de volantes del C.B.C., todos se llenen la boca hablando de genocidios. Al ya canonizado y ejecutado por el Proceso se le van agregando categorías de lo más variopintas. Tenemos el histórico (la conquista del desierto), tenemos el ecológico (el Riachuelo, las papeleras), el económico (las confiscaciones varias de depósitos), y por qué no también, ya que estamos, el social (constatado únicamente por la existencia de muchos pobres). Por supuesto que no estoy discutiendo la existencia de dichos sucesos, sino en verdad su etiqueta. Es que frente al Holocausto, frente al genocidio armenio a manos de Turquía, frente a las matanzas y purgas stalinistas, frente a los enfrentamientos entre tutsis y hutus, frente a Bosnia y alrededores de la antigua Yugoslavia, hay que tener la cara de granito para andar inventando todos los días un supuesto nuevo genocidio en este país.

En un lugar apenas marginal del suplemento "Enfoques" de La Nación del último domingo, se puede leer una breve nota acerca de Darfur, una región de Sudán. El copyright del artículo pertenece al San Antonio Express-News, un diario de la muy poco glamorosa y -para peor- tejana ciudad adoptiva del Manu Ginobili. Allí podemos leer acerca de otro genocidio como para que cerremos bien el orto. Un genocidio atípico y muy poco digerible para las izquierdas biempensantes: no lo ejecutan ni blancos, ni anglosajones, ni cristianos, ni judíos, ni ex comunistas convertidos en mafia rusa, ni otros malos de moda. Seguramente, la culpa la tendrá la historia de colonialismo y marginación. ¿La tendrá? ¿No estaría bueno averiguarlo?

Sentido de la oportunidad histórica


Es fácil odiar a Menem ahora, en 2006, cuando es apenas un viejo decrépito y aislado, que aún cree que puede llegar a ser otra vez presidente. No lo era tanto en, por ejemplo, 1995, cuando fue reelegido por escándalo. En estos días, en cambio, nadie parece estar demasiado disconforme con K. Aunque la sensación dominante sea la indiferencia, de todos modos en ningún medio masivo de comunicación -que es, en resumidas cuentas, el termómetro infalible del humor social argentino- va a ser posible encontrar algún tímido signo, alguna aislada opinión que manifieste que el gobierno K pueda ser perjudicial para el interés general. La idea es hacerse el boludo, si se quiere seguir trabajando en los medios. La oposición mediática se reduce a algunos programas en canales de cable, contadas revistas y un par de diarios (algunos, de muy dudosa calidad e intenciones), ciertas páginas web, algunos personajes o intelectuales más allá del bien y del mal.

Pero lo peor no es eso, que ya de por sí es muy grave. Lo peor es que la agenda política argentina se está transformando en un viaje por el laberinto del terror, y encima marcha atrás. Las consecuencias de la debacle de 2001 y 2002 están a la vista. Nadie cree ya en el funcionamiento de la democracia representativa, en la división de poderes, en la participación ciudadana de manera no extorsiva y no violenta. El ideario político del argentino promedio -sobre todo de los más jóvenes- parece una pavorosa mezcla de los peores discursos de la izquierda más trasnochada y la derecha nacionalista más retrógada, que cada vez se parecen más y ponen en evidencia su indisimulable autoritarismo. Pero no les importa, al contrario, lo exhiben como un orgullo.

Hoy es probable encontrar hasta a las vedettes del Maipo repitiendo frases hechas en contra del "sistema", el "capitalismo salvaje" y a favor de "los derechos humanos". Los editoriales de la revista Pronto parecen la versión light y comprimida de las sandeces de Clarín/12. El empecinamiento de K por dirimir todo debate político en los perimidos -y peligrosos- términos de la violencia de los años ´70 es como para desesperarse. Sobre todo ahora que, gracias a internet, uno se pude enterar mejor y más rápido acerca de qué es lo que hacen y cómo piensan las sociedades que mejoran y progresan, y me hago cargo de esos dos verbos tan maltratados. Y lo más irónico de todo es que el propio K no cuenta con un pasado del cual sentirse demasiado orgulloso: todos sabemos que su supuesta pasión por la defensa de los derechos humanos, en esos términos tan particulares en que él los entiende, se hizo pública apenas el 25 de mayo de 2003, aquel día en que jugó a revolear el bastón en el Congreso.

Empezaba esta entrada bastante desordenada e incompleta hablando de la época de Menem. Así como entonces se lo amó y ahora se lo odia, seguramente lo mismo va a terminar pasando con K. Pero también será a un costo demasiado alto: el fin del romance con la convertibilidad se llamó devaluación, pesificación asimétrica, corralón, default, asalto a los fondos de las A.F.J.P.; el fin del romance con K se llamará stagflation, más devaluación y déficit fiscal, desabastecimiento, apagones. Desvencijado capitalismo para los amigos del país, sin competencia con el mundo real (el exterior). Si en el calendario de K la Argentina está recorriendo nuevamente los ´70, entonces lo que viene son los ´80, y no por las zapatillas Flecha.

Sí claro, eso en lo económico. En cambio, a nivel político los estilos menemista y K son más parecidos en lo esencial, aunque difieran tanto en su apariencia: lo que separa al populismo de derecha del de izquierda es apenas una sutileza de la retórica. Por eso las lamentables consecuencias para nuestra cultura democrática serán las mismas. Pero peores por el desgaste que implica el paso del tiempo, tantas oportunidades desaprovechadas. La enorme confusión ideológica que domina a casi todos los sectores de la sociedad argentina sería un excelente tema para un trabajo bien extenso, que no lo puedo hacer así, escribiendo a las apuradas y restándome horas de sueño. Escribir bien, con la precisión que la cuestión requiere, necesita de un trabajo metódico y organizado. Estos sos apenas garabatos, lo que queda en limpio de todas mis desordenadas lecturas e inconstantes (aunque obsesivas) reflexiones.

Habría que tomarse la molestia de analizar las cosas con algo más de perspectiva histórica. Especialmente, los tan mentados años ´90 menemistas. Lejos estoy de reivindicar al patilludo, pero habría que prestarle atención a lo que escribía al respecto Juan José Sebreli en su libro Crítica de las ideas políticas argentinas. Un ejemplo de pragmatismo, realismo y análisis desapasionado. Escrito incluso a fines de 2002, cuando nadie se imaginaba que el apocado gobernador del culo del mundo iba a llevar las cosas tan al carajo. Los primeros aciertos en materia económica, mérito compartido con su ex ministro estrella y actual opositor, que me hicieron creer que el gobierno K podía ser apenas una transición hacia un sistema político más evolucionado y una economía más racional, parecen historia antigua. Lo que hay ahora es lo que escribe Joaquín Morales Solá en su última columna dominical de La Nación. Es como para estar muy preocupado.

viernes, 29 de septiembre de 2006

Brillantes artículos del Turco Asís


Los analistas políticos de los diarios pueden no ser necesariamente complacientes con K, pero lo cierto es que, así sean la mar de educados en sus críticas y observaciones, el asunto les puede resultar carísimo. Vean si no el caso de Joaquín Morales Solá, burdamente descalificado en público -con nombre y apellido- desde el siempre vociferante palco del pingüino (emperador). Lo divertido del caso es que, por suerte o por desgracia, el (pingüino) emperador está desnudo. Pero no es el niño del tradicional cuento el que lo señala, si no un personaje tan inasible como el Turco Asís. Sus farragosos artículos, transformados en discretos best sellers desde su portal jorgeasisdigital.com al mercado editorial, no dejan en pie ni una sóla piedra del tambaleante castillo imperial.

Si alguno está pensando "¡eh, pero ése fue funcionario de Menem!" ya puede ir dejando de leer, por imbécil. El complicado escenario político de esta república bananera de los mares australes requiere de esquemas mentales bastante más sofisticados que los corrientes. Los artículos de Asís que recomiendo (firmados por sus seudónimos de Oberdán Rocamora y Joaquín Van der Ramos, cliquear aquí y aquí, en ese orden) plantean lo tenebroso que puede llegar a ser el panorama a partir de la desaparición de Jorge Julio López, más allá de que aparezca otra vez, o no. Más allá también de quiénes estén implicados en el asunto. Pero cuando digo "tenebroso", no me refiero al ataque de histeria progre que les va a dar a los lectores habituales de Clarín (versión regular y versión/12). Me refiero en verdad al retroceso monumental que implicaría un retorno salvaje a todo ese pasado de mierda, del cual ya no soporto más sus interesadas y estériles actualizaciones. De eso habla Asís, y mejor sería prestarle algo de atención. A él no lo va a correr el ejeKutor de hipotecas.

martes, 26 de septiembre de 2006

Peel Sessions en Penúltimo Tren


Este jueves a las 21, el habitual espacio de Penúltimo Tren en unaradio.com.ar estará dedicado al legendario DJ británico John Peel. Se tratará simplemente de escuchar varias canciones recogidas de las famosas Peel Sessions, aquellos breves sets de cuatro temas pregrabados en vivo a cargo de los más variados artistas, que Peel pusiera al aire en su espacio habitual de la Radio 1 de la BBC. Lo hizo nada menos que desde 1967 hasta su fallecimiento en 2004. La tarea de difusor de lo mejor del rock -en todas sus variantes- que Peel ejerció casi como un magisterio por casi cuatro décadas fue ejemplar. No es casualidad entonces que del Reino Unido salgan los artistas que salen.

sábado, 23 de septiembre de 2006

El que no le gusta a nadie


Lo puedo demostrar porque lo escribí hace ya varios años en aquel Boletín 03 Records, publicación de unos pocos números creada para promover el frustrado sello pirata que intentamos con unos amigos. Ya entonces a fines de 2000 había entendido, gracias a la distancia que se adquiere al pasar el fanatismo adolescente y al aprender bastante más sobre historia y tendencias relevantes del rock, que el mejor disco de Peter Gabriel es el segundo (homónimo como los cuatro primeros, qué ganas de joder, el tipo). Salió en 1978, y es un excelente disco de rock bastante crudo, bien en el estilo y el sonido de su época, siguiendo una línea vagamente emparentada con David Bowie o Lou Reed. Nada que ver con las pavadas cada vez peores influidas por la world music que empezó a hacer en los ´80, con algunas honrosas excepciones. Pero su segundo disco pareciera que nunca hubiese existido, ni para él, ni para su público. Nunca una canción en un recopilatorio, ni videos oficiales, ni nada.

En YouTube! no encontré mucho tampoco, pero algo es algo, y no está nada mal. Una versión en vivo de la canción "On The Air", la primera de aquel disco. Es del mismo año 1978, filmado en el festival Rockpalast de la ciudad de Essen, Alemania. Como yapa, un tema más de ese recital: "Solsbury Hill", de su primer disco solista, el de 1977, que tampoco estaba nada mal. Lo digo yo, el primero de la cola para el recital de Peter Gabriel en la cancha de Vélez, en octubre de 1993. Hay testigos.


PD: Y aunque no lo subí al blog, los fanáticos de Genesis pueden encontrar en YouTube! (aunque imagino que ya lo deben haber hecho) una versión sacada de este mismo recital de la canción "The Lamb Lies Down On Broadway", del último disco de Genesis con Gabriel como cantante.

Creo que suena mejor todavía esta canción.

miércoles, 20 de septiembre de 2006

¿Tené´ die´ pesito, vieja?

Pa´ lo´ Costa, loco, copate.

Como podrán leer cliqueando en la imagen y ampliándola, se armó una rifa para tratar de paliar las pérdidas ocasionadas por el robo en la casa del Chino. Como sé que no le puedo vender un sandwich a un preso, estaría buenísimo lograr algunas ventas por iniciativa de los compradores. Sólo háganmelo saber e iré arrastrándome hasta donde hiciere falta.

Gracias por su cooperación.


Nota: sigo siendo el miembro fantasma de Familia Costa. Es que todas las fotos son viejas...

lunes, 18 de septiembre de 2006

Parque Chas (parte II)


Hace apenas dos años que vivo en Parque Chas, y ya siento que no querría abandonar este lugar por nada del mundo. Creo que es realmente incomparable, por muchas razones.

Como mi primera nota acerca del barrio fue muy criticada por cierta gente amiga (imagino que por su tonito canchero y su vocabulario grandilocuente), esta vez me voy a limitar a recomendar la página web del barrio. Contiene excelente material, histórico y de actualidad, además de muchas y muy lindas fotos, como las que ilustran esta entrada.

Como yapa, como ex vecino de Belgrano (al cual vuelvo todo el tiempo y nunca renegaría de él, al contrario, me sigo considerando también uno de allí), descubrí en uno de los textos del portal la poco conocida relación de la familia Chas con la familia Belgrano. Pareciera que todo tuviera su lógica histórica, después de todo.

viernes, 15 de septiembre de 2006

Que no sea


Voy a inaugurar un nuevo género: la crítica cinematográfica basada en la cola de una película, no en la película entera. Es que muchas veces, y especialmente cuando se trata de cine de mala calidad, verlo todo es redundante.

Voy a hablar de esa plegaria no-cinematográfica llamada Que sea rock. Podemos pasarnos años discutiendo acerca del rock nacional, y el análisis que intento en este breve artículo es necesariamente acotado y parcial. Pero creo que algunas cosas están muy claras. Como tantas otras veces desde 1982, se intenta exhibir a los artistas que hacen rock en Argentina como algo orgánico, como un conjunto de iluminados aliados a una causa, algo en ese estilo. En fin, ni siquiera vamos a prestarle atención al criterio usual al que se recurre para confirmar o negar la pertenencia de la producción de tal o cual artista al género “rock” (porque para que sea “nacional” alcanza con que el artista se declare como “argentino”).

Ahora bien, esa supuesta organicidad del rock argentino no es tal. Hay más bien un conjunto bastante disperso de artistas de estéticas diversas (muchas veces opuestas) llevados y traídos por las diferentes tendencias culturales y comerciales de cada época. Si a comienzos de los años ´90 hizo falta que existiera una canción como “Matador” de LFC para que MTV y las discográficas se pusieran a tono con la globalización y pudieran presentar al rock argentino como parte integrante de la nueva categoría de “rock latino” (así como en México se ejecutó la misma operación con “La ingrata” de Café Tacuba), hacia fines de esa década y principios de la actual se hizo evidente que el rock argentino debía abandonar –aunque sólo parcialmente- ese paradigma para adoptar otro, el del populismo antisistema a la Chávez. Entonces es Bersuit quien inaugura este período con sus primeras canciones de éxito. La prestada y antimenemista “Sr. Cobranza” combina vulgaridad ideológica con disparate cultural (los imaginarios “indios latinos” como sujetos revolucionarios) y “Se viene el estallido” anticipa y celebra el 19-20/12 que nos dejó en bolas (a nosotros, ellos no pagaron el default ni la pesificación asimétrica, lo pagamos los asalariados y aportantes a las AFJP).

Desde entonces y hasta ahora, lo único que aglutina a esta banda con todas las otras, hijas bobas de Sumo y Los Redondos, es el aislacionismo y nacionalismo recalcitrante, el feísmo en general como estética distintiva, la demagogia como carta de presentación ante los seguidores, la trampa mortal del aguante como proyecto de vida (refrendada por el patriarca Charly, que no se quería quedar en el andén y necesita pagar su oneroso estilo de vida), la rusticidad de letra y música. Quedan además Cerati y Calamaro como elementos residuales de una época anterior, que siguen teniendo éxito porque el oyente del rock siempre premia la permanencia (otros ejemplos: A77aque, La Mississipi, Los Ratones Paranoicos) y a un costado, casi como sapos de otro pozo, los Babasónicos, los únicos noventosos modernos del lote, que llegaron al éxito más por porfía y un comercial de cerveza que por otra cosa. Así las cosas, cuadragésimo aniversario, no hay nada que festejar. Pero Que sea rock es la celebración de una industria saludable: el festival de Pepsi llegó para quedarse y volver el año que viene, el rock nacional es el soundtrack perfecto para la época K. Cromañón no existió, y si existió no importa, porque “a nuestros hijos los mató la corrupción”. Pero la película también necesita presentar al rock argentino como parte de una continuidad, una historia oficial de resistencia y contracultura, falsa por supuesto. No fue Peperina el antecedente cinematográfico más reciente de este intento, lo fue más bien Tango feroz, que en verdad se adelantó unos años y su música sonaba muy prolijita para los cánones actuales, pero de todos modos sentó el precedente. Que sea rock llega para poner las cosas en su lugar. Amén.

miércoles, 13 de septiembre de 2006

Chau muerto, no vuelvas más


El nuevo portal perfil.com es bastante interesante. Y entre las muchas noticias de siempre, hoy me sorprendió con una buena.

lunes, 11 de septiembre de 2006

Política, gestión, todo eso.


Apenas un comentario mío en el blog de Ezequiel Baum. Todo se recicla, claro. Veremos si sigo sumando amigos o enemigos.


Ya veo de qué me hablabas cuando me recomendabas a Jack como un marxista inteligente. No tengo ganas de pelearme con nadie, por ahí es un flaco con la mejor onda, pero no creo que vaya a ser posible esa discusión. Yo estoy más en tu etapa de tratar de entender a Blumberg y sus propuestas sin tanto prejuicio y de despreciar a los matoncitos tipo K y D´Elia. ¿La lucha de clases? Me la paso por las bolas.

Como ex progre-zurdito de la facultad de Puán ya gasté lo suficiente esa pose de escandalizado moral tipo Carrió (aunque sin crucifijo). No sirve de nada. Ya voté a radicales, peronistas, frepasistas, a Chacho Álvarez, a De la Rúa, a Zamora, a Ibarra y a Kirchner. Salí a la calle el 19 de diciembre, para sentirme un héroe cuando tiraron los primeros gases y salí cagando. Claro, los dólares ya los había sacado del banco, qué banana. Hasta me di el lujo de ir un par de veces a una asamblea barrial. En suma, me mandé todas las cagadas habidas y por haber. Cuando tuve la oportunidad, no dudé en cometer lo que técnicamente se llama "cohecho", y me cagaron. ¿Tengo derecho yo a quejarme de los que rodean a Blumberg por sus dudosos antecedentes, o a lo que ahora se llama "los noventistas"? Para nada, y el resto del progresismo tampoco, no deben tener una historia personal muy diferente a la mía. Basta de asumir la posición de carmelitas descalzas a punto de ser violadas. Si quieren saber más acerca de lo inútil del progresismo y la izquierda argentinas, lean a Sebreli, a Abraham o a Rozitchner (el que sirve, no el otro), lo van a explicar mejor que yo. Además, queda bien con la diversidad, uno puto, los otros dos judíos, uno rumano, para mejor. Hasta se puede leer tranquilamente al Turco Asís, autor en 1999 de la profética y muy sabia frase "la Alianza es una alucinación de la clase media".

¿Sirve de algo cuestionarse quién rodea a Blumberg? Cada vez me inclino más a pensar que no. Tomemos el caso de Bragagnolo, por ejemplo. Lo veo en la tele, leo la nota de Noticias, y el tipo me parece razonable. No pide mano dura, pide mejorar los procedimientos policiales. Aunque yo tampoco coincido con la baja en la edad de imputabilidad. Como decís vos, ninguna otra de las propuestas del grupo de Blumberg es descabellada, si después discutimos los detalles. Pero claro, leo un artículo de Susana Viau en Clarín/12, y ahí está escrachado Bragagnolo, que -como no podía ser de otra manera- resultó ser un conspicuo miembro de la patria financiera, amigo de Massera, asesor de vaciadores de bancos y no sé cuántas cosas más. Disculpen, pero no puede ser que siempre sea así, a Clarín/12 no le creo más. Siempre que aparece uno que no comulga con la liturgia progre, se lo prende fuego por procesista. Qué casualidad. Y aún si fuera cierto, por todo lo anteriormente mencionado acerca de mi propia actuación cívica, de nuevo, ¿tengo derecho a tirar la primera piedra? ¿Lo tiene Viau? ¿Lo tiene -por ejemplo- el comisario del pueblo Granovsky, antes re-progre en C/12, ahora capo de Telam K, vendedor del pescado podrido oficial? Basta de caretaje zurdito, por favor.

Entonces el problema pasa por otro lado. No me rompan más las bolas con el proceso y los ´70. O con Menem y los ´90. Otra vez, lean a Sebreli acerca de los hoy tan execrados años menemistas. Hay que entender de una puta vez que esa postura intelectual de que "todo es política" o que "el poder is inmoral" es falso. El poder y el gobierno son -deberían ser- antes que nada, gestión. Suena muy PRO, pero es así. No le quiero dejar el discurso eficientista a Macri, a quien detesto. Entonces, que lo asuma de una puta vez el progresismo, la centroizquierda o la centroderecha no represiva, y ahí puede ser que se avance un poco. En el tema de la seguridad, o en cualquier otro.

Saludos.

viernes, 8 de septiembre de 2006

El juego del avión


La semana pasada fui al cine a ver Fuerza Aérea S.A. Una película atípica, de muy buena factura, entretenida pero nada superficial. Casi no hay manera de no estar de acuerdo con el punto de vista del director, aunque quizás se equivoca en ciertas interpretaciones más generales de las cuestiones políticas. De todos modos, es otra posibilidad muy elocuente y hasta tragicómica de entender la típica precariedad argentina, que hasta que no muere nadie se suele llamar "aguante". Con escuchar los diálogos de la torre de control de Ezeiza es más que suficiente para apreciarla. En este link al site de El Amante Cine se puede encontrar un comentario que coincide bastante con lo que me pareció a mí.

Queda además la anécdota de que el propio director de la película, Enrique Piñeyro, se presentó al finalizar la función. Contestó preguntas del público por media hora, más o menos. El tipo es muy simpático e inteligente, pero por sobre todas las cosas es muuuy canchero. Pero se la re-banca. Era notable la cantidad de integrantes del mundillo de la aviación presentes en la sala. Todos parecían conocerse: pilotos, auxiliares, azafatas, más varios de sus familiares. Salí del cine con muchas ganas de volver a ver My Space, esa película sobre controladores aéreos ideal para encontrar en el cable, con John Cusack, Billy Bob Thornton y Cate Blanchett. No sé quién la dirigió, en este caso no importa, la película es el equivalente a un partido entretenido del Nacional B. Pero a mí me gustan mucho las películas "acerca de oficios".

Apenas veinticuatro horas después del estreno del documental, el gobierno anunció la desmilitarización del control aéreo en la Argentina. Otro ejemplo de cómo actúa en general: siempre reaccionando a los acontecimientos ya consumados. Y tarde, para peor.

Alianza TV


Creo que para lo único que sirvió el gobierno de la Alianza fue para que Canal 7 pusiera en el aire los dos mejores programas de la televisión argentina que yo recuerde: Okupas y Todo por 2 $. Ambos producidos por Ideas del Sur, en un raro momento en que a Tinelli no le importaba tirar unos mangos a la basura para obtener algo de prestigio, eran los dos programas más vistos del canal estatal, y se volvieron rápidamente lo que se llama corrientemente "programas de culto".

Seguramente todos recordamos los geniales sketches y videoclips truchos de Todo por 2 $. En YouTube! hay unos cuantos, con el emule se pueden bajar muchos más. Irma Jusid y Beto Tony eran dos de mis personajes preferidos. Además de, por supuesto, Flavio Pedemonti, el Dr. Django, Tito Cossa agente de la SIDE, John Fitzgerald Quindimil, y tantos otros. Qué plato, ¿no?

Beto Tony 20

lunes, 4 de septiembre de 2006

Familia Costa, otra víctima de la inseguridad


Irónico: el mismo día de la marcha de Blumberg contra la inseguridad, al Chino le tiraron abajo la puerta de la casa y le robaron de todo, y entre lo que se llevaron los chorros había algunos instrumentos de la banda, un teclado, una guitarra y otras cosas. Otra guitarra y un amplificador se salvaron de milagro. No voy a quejarme demasiado, claro, a ver si todavía me acusan de ser parte de alguna conspiración neoliberal-procesista-manodurista-imperialista.

Una cagada todo esto, la verdad, justo cuando teníamos planes concretos para entrar a grabar un nuevo disco, intensificando los ensayos y mejorando bastante nuestro sonido. Se nota especialmente a nivel de la base rítmica, ya que con mi hermano el bajista se nos venía haciendo bastante cuesta arriba. Pero no importa, ya veremos cómo lo solucionamos. Algunas ideas ya se discutieron, además de poner guita de nuestro bolsillo, claro. Ya habrá novedades. Y desde ya, espero que el Chino supere el momento de mierda que implica llegar a tu casa y descubrir que invadieron tu espacio, se metieron en tu intimidad y se llevaron cosas de mucho valor más allá del económico, por supuesto.


Como comentario a la marcha del jueves pasado sólo voy a reproducir un párrafo de un artículo del inefable Raulisman al respecto (ver mi entrada de la semana pasada "Hasta el subsidio siempre"), más mi mensaje de (casi) siempre en su blog. No tiene desperdicio lo de este "docente e investigador de la UBA", como le gusta presentarse.

“Habida cuenta del carácter insalvablemente racista de los velablanquistas, hubiese alcanzado con tres decenas de miles de manifestantes en Plaza de Mayo para disuadir a gran parte de los blumberianos para borrarse de plaza de mayo. Es decir, que con una cierta demostración de firmeza política habría bastado para hacer realidad el planteo formulado- entre otros- por Luís D’Elía: la plaza es de las madres.”

Un verdadero demócrata, el Raúl.

Esta vez te pasaste, Raulito. Ya sabía que eras un facho de izquierda berreta, pero hasta ahora no había encontrado una demostración más burda que este párrafo infame. O sos un cínico, o sos un pelotudo, docente e investigador de la UBA. ¿En qué “país en serio” un tipo que llama a la violencia política desde el Estado (asociándote al llamado de D´Elia, funcionario público de mayor rango que vos) podría ser profesor de una universidad nacional?

¿Vos sabés lo que es el racismo? Pedir por seguridad, una función esencial del Estado, por supuesto que no lo es. Ser de derecha, o conservador, tampoco. Ser liberal, de centroderecha o centroizquierda, menos aún. Y asegurar que todo ciudadano que sufre a la delincuencia y reclama seguridad es de derecha, es simplemente una petición de principios, y falsa, para peor. Por supuesto que ser de derecha tampoco es ser un fascista, o un autoritario. Un poco de precisión conceptual, por favor, Señor Profesor. Vaya a la biblioteca, revise un poco, que está muy equivocado.

“Disuadir”, “firmeza política”. Vamos, Su Eminencia, no use esos eufemismos, por favor. Diga, “apretar”, “amenazar”, “cagar a palos”, que eso es lo que está queriendo decir realmente. Un ejemplo de convivencia democrática y respeto por la diversidad, el docente e investigador de la UBA.

“La plaza es de las madres”. Hasta que no me muestren el título de propiedad que así lo acredite (según las leyes de la nación), la Plaza de Mayo es de las madres, de las abuelas, es mía, tuya, de Blumberg, de Pérez Esquivel, de Kirchner, de D´Elia, de Videla, de Astiz y de todos los ciudadanos argentinos, sin distinciones. Las plazas no se privatizaron, ni se vendieron, ni se regalaron, ni se concesionaron. Y el derecho de peticionar ante las autoridades también le corresponde a todos los ciudadanos, y si un acto de protesta se organiza conforme a lo que las autoridades disponen (y sin violar ninguna ley, claro está, porque en ciertas ocasiones las autoridades no quieren o no pueden disponer que la ley se respete), puede hacerse en la Plaza de Mayo o en cualquier otro espacio público. Pregunte antes de regalar lo que no es sólamente suyo, Profesor Doctísimo, porque eso se parece mucho a usurpar, o a robar. Y en ningún “país en serio” un usurpador o ladrón podría ser docente e investigador de la UBA.