Muchos clubes argentinos se han sabido plegar a una tendencia mundial muy apreciada por coleccionistas y consumidores en general. Estamos hablando del diseño y comercialización de camisetas conmemorativas como un eslabón importante de la cadena de eventos y lanzamientos que los clubes organizan para festejar los centenarios de sus respectivas fundaciones.
Cada uno de los cinco grandes del fútbol argentino ha intentado –con suerte dispar- aprovechar este fenómeno. Haremos entonces un breve repaso en orden cronológico de estas “camisetas del centenario”.
El primer grande argentino en llegar al selecto “círculo de los 100” fue el Club Atlético River Plate, el 25 de mayo de 2001. Los festej
os fueron los previsibles y fastuosos (partido amistoso en el estadio, presencia de las figuras más relevantes de la historia del club, homenajes de todo tipo, etc.), pero la camiseta del centenario –que existió, y lo que costó conseguir las fotos- pasó totalmente desapercibida. Estuvo disponible en los comercios por tiempo muy limitado, y, excepto durante los festejos, no fue usada en ningún otro partido por el primer equipo del club. Podríamos destacar que el modelo diseñado por Adidas era muy sobrio y sencillo, y presentaba la particularidad de no tener las siglas del escudo dentro de su tradicional marco, sino que aparecían rodeado de laureles bordados.
Siguió el 25 de marzo de 2003 el centenario del Racing Club. La organización de los típicos partidos con viejas glorias, festejos con fuegos artificiales y entrega de plaquetas varias se reservó como aperitivo de un partido válido por la primera ronda de la Copa Libertadores contra Universitario de Perú. Aquel día el equipo estrenó su casaca del centenario diseñada por Topper, la cual utilizaría a lo largo de todo aquel año. Se trataba de un sofisticado aunque algo recargado modelo, totalmente echado a perder por una novedosa y polémica innovación del marketing deportivo. Se
reservó el espacio de la espalda de la camiseta para que todos aquellos hinchas académicos que aceptaran pagar la nada despreciable suma de 210 pesos pudieran ver grabados sus nombres y apellidos en letras mínimas, junto con los de todos los demás “privilegiados”, ordenados por riguroso orden alfabético. La idea habrá servido para recaudar fondos, pero el efecto visual en la cancha era deplorable.
Luego le tocó el turno al Club Atlético Boca Juniors, el cual decidió festejar a lo grande durante todo un año, el “año del xentenario” que culminó el 3 de abril de 2005. En el rubro camisetas los lanzamientos fueron múltiples. Por un lado, a la camiseta que ya venía utilizando el primer equipo se le agregó una leyenda y un logo alusivos en la banda amarilla. Por el otro, se decidió el lanzamiento por parte del proveedo
r Nike de nada menos que cuatro modelos conmemorativos. Los resultados fueron muy
dispares. El más exitoso fue una reproducción muy similar al modelo utilizado en 1981, en tela de algodón y con un azul visiblemente más claro que aquel. Otra reproducción se remontaba a un modelo de 1922, también en algodón y con cuello acordonado. Luego apareció el más
controvertido y rechazado por los hinchas, una reproducción de un modelo de principios de siglo con la banda dorada en diagonal, al estilo de su clásico rival. Jamás se vio a alguna persona usando este modelo en la calle. El último y más intrascendente fue una camisa con finos bastones blancos y negros, otra reproducción de un modelo de los comienzos. Su aceptación también fue muy baja y terminó sirviendo de uniforme a los empleados de cierta cadena de negocios deportivos.
El Club Atlético Independiente no quiso ser menos que su predecesor y sí más que su clásico rival. Para su centenario del 1 de enero de 2005 los eventos celebratorios fueron varios y también las prendas conmemorativas aportadas por Umbro, que no se limitaron a las camisetas oficiales sino que conformaban una línea completa de indum
entaria, con un logo especialmente creado para identificar y resumir todo el concepto del “centenario” (el cual también se puede encontrar en las camisetas que el equipo usó reglarmente en 2005 y 2006). Aunque sólo se usaron en ocasión de los festejos, podríamos considerar como "camisetas del cente
nario" a las siguientes: una reversible que bien podía ser roja con vivos dorados o a la inversa, y una roja con mínimas líneas doradas y cuello con cordones. La calidad de las fotos no es ciertamente la mejor, pero tampoco fueron sencillas de obtener.
Finalmente, el Club Atlético San Lorenzo de Almagro viene a ser la excepción que confirma la regla. Aún no llegó a sus 100 años de vida, pero la firma Lotto –seguramente para aprovechar la
obtención del campeonato clausura 2007- ha decidido lanzar la camiseta conmemorativa de… los 99 años del club. El modelo es agradable y sencillo, y viene dentro de un packaging especial. Tampoco reproduce específicamente ninguna camiseta relevante de la
historia del Cuervo sino que es simplemente de inspiración retro (aunque en tela de fibras sintéticas), también ésta con el detalle del cuello acordonado, a veces resistido aunque muy presente en este tipo de camisetas.
Hemos podido apreciar entonces que los cinco grandes del fútbol argentino han optado por seguir una tendencia dominante a nivel mundial, pero en cada caso particular las expresiones de esa tendencia fueron totalmente distintas. ¿Las próximas camisetas conmemorativas las veremos
cuando cumplan 125 años, como el Tottenham Hotspur?
Un blog sobre camisetas de fútbol. Historia, diseño, marcas, novedades, curiosidades, rarezas. Arte y Sport.
martes, 27 de noviembre de 2007
Que los cumplas feliz
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Hype
Al principio desconfiaba de Mika, me parecía que venía demasiado manijeado. Hasta que escuché el disco completo y los prejuicios desaparecieron. Está realmente muy bien, combina en dosis adecuadas pop, disco, funky y algunos arreglos orquestales. Había que darle la oportunidad.
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domingo, 25 de noviembre de 2007
Clásicos indiscutidos

Inglaterra 1966, Brasil 1970, Holanda 1974, Austria 1978, Italia 1982, Argentina 1986, Alemania 1990.





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03 Records
No, no están alucinando, esto sigue siendo Arte y Sport y el video efectivamente es un fragmento de un programa de Susana Giménez.
Sucede que fuimos con Evan a ver la comedia musical Ella, excelente espectáculo teatral basado en las famosas canciones de Raffaella Carrá, y este video es un breve extracto con algo de lo que se pude ver y escuchar en el teatro. Aunque son muy poco conocidos, es evidente que en la Argentina hay un numeroso grupo de excelentes profesionales del canto y del baile, perfectamente capaces de montar un show de jerarquía como éste e incluso de triunfar en el exterior. Aquí, la crítica aparecida en La Nación.
Hace unos años, con un grupo de amigos teníamos un sello discográfico fantasma llamado 03 Records. El título remitía a una serie de inexplicables chistes internos, pero también al super hit de la diva italiana, cuando cantaba "03-03-4-5-6". Así que este otro homenaje a un recuerdo de la infancia está mucho más a la altura y es muy merecido.
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miércoles, 21 de noviembre de 2007
Las otras marcas: Admiral
Inauguramos esta sección con un post acerca de una marca a la que nos venimos refiriendo algo lateralmente desde hace tiempo, y cuya historia resulta muy ilustrativa para entender muchas de las claves del negocio deportivo actual: se trata de la casa inglesa Admiral.
Nació –al igual que tantas otras marcas famosas de indumentaria deportiva- como fábrica de productos textiles en general y de ropa interior en particular en el año 1914. Aunque no hay mucha información disponible acerca de las actividades durante sus primeras décadas, es muy probable que haya seguido la misma evolución lógica que la mayoría de sus competidoras europeas. Luego de la Segunda Guerra, gracias a la recuperación económica y el estado de bienestar, muchas de estas fábricas comenzaron a producir prendas o calzado pensados específicamente para la actividad deportiva, elementos que sólo algunas de ellas habían desarrollado en años precedentes. Poco a poco, ya en los años 60, con la difusión de técnicas de marketing que promovían la actividad deportiva y al aire libre como un estilo de vida, estas fábricas comenzaron a pensar más en términos de “marcas” propias como un nuevo concepto. La vida sana, el ocio y el esparcimiento del grupo familiar requerían una indumentaria específica que además –y muy especialmente- resultaba trasladable al uso cotidiano.

Como no podía ser de otra manera, fue la ropa deportiva propia del deporte más popular del mundo (el fútbol, claro está) la que introduciría los métodos más revolucionarios de diseño y comercialización. Y Admiral fue la marca más vanguardista, la que se atrevió a romper con los muchos tabúes y tradiciones que, para mal o para bien, determinaban lo que una camiseta de fútbol era y debía seguir siendo. Por supuesto que, como en tantos otros ejemplos históricos de las categorías más variadas, ese atrevimiento debió soportar innumerables críticas de todos los sectores y del propio público en general, pese a que las mismas estrategias que planteó inicialmente Admiral fueron imitadas a la brevedad por todas sus competidoras y –con el paso del tiempo- aceptadas casi sin oposición por todos aquellos que alguna vez se quejaron.
El período glorioso de Admiral fue breve, aunque intenso. Podríamos decir que comienza en el año 1973, con la firma del primer contrato de exclusividad con un club de primera división inglés -el Leeds United-, y se extiende hasta mediados de la década siguiente, diluyéndose en una decadencia algo confusa y repleta de versiones encontradas. Admiral se ha mantenido pese a todo, y si bien desde la década del noventa sólo conserva al pionero Leeds como único equipo pat
rocinado, luego de sucesivos cambios de dueño se ha reconvertido en una marca dedicada principalmente al crickett, deporte de mucha popularidad en los países de la Commonwealth. Hoy en día es el proveedor de los equipos nacionales de Inglaterra, Sudáfrica y las Indias Occidentales.Pero volvamos al inicio de su época dorada. Hay un personaje desconocido para la mayoría de nosotros, pero que resulta clave para el fenómeno Admiral: se trata de Don Revie, jugador y luego técnico emblemático del exitoso Leeds United de fines de los 60 y principios de los 70. Revie era un personaje carismático y polémico. Amado por sus defensores y odiado por sus detractores, podríamos imaginarlo como una mezcla de Carlos Bilardo y Carlos Bianchi. Aunque también sería lícito compararlo con alguien del estilo de Ricardo Caruso Lombardi, por sus actitudes tribuneras y hasta vende-humo: gustaba por ejemplo de patear pelotas a la tribuna como regalo a los hinchas antes de cada partido. Revie entendía el valor del muy incipiente marketing deportivo, y supo pecibir lo fundamental que sería en el futuro para el fútbol entendido como un negocio a escala planetaria, tal como sabemos que lo es en la actualidad.
Para la temporada 73-74 Revie fue el principal propulsor de la firma del contrato de exclusividad del Leeds United con Admiral, lo cual significó el primer paso de importancia hacia la creación del mercado de las réplicas de camisetas oficiales tal como lo conocemos hoy. La casaca diseñada por Admiral implicaba realmente un punto de quiebre, ya que incorporaba el escudo del club como elemento distintivo, así también como el logo de la marca en un sitio de igual importancia. Además, el mismo logo se repetía en toda la línea de unos llamativos vivos azules y amarillos. El innovador cuello polo y los puños de las mangas, también con esos colores, remataba la nueva creación.Por supuesto que esta novedosa casaca no pasó para nada desapercibida, pero faltaba el plato principal. En la segunda mitad del año 1974 se planteó en Inglaterra la sucesión de sir Alf Ramsey, el célebre DT que sacó campeón al seleccionado de los tres leones en 1966, además de realizar un papel muy decoroso en México ´70, pero al que se decidió reemplazar luego del fracaso estrepitoso que significó no clasificar para Alemania ´74. Revie quedó más que nunca en el centro de la escena, ya que el Leeds acababa de festejar la obtención de una nueva liga. Y fue finalmente el elegido para el cargo de seleccionador nacional, pese a la oposición de ciertos sectores influyentes de la FA.
Uno de los primeros y más polémicos cambios que propuso Revie fue el del rediseño total de la camiseta de Inglaterra. En sintonía con la política llevada adelante en su propio club, su planteo era por demás atrevido e implicaba redoblar la apuesta al llevarlo al ámbito nacional, al seno de la mismísima FA. Repasemos entonces lo que proponía Revie para entender su verdadera dimensión. Se trataba de firmar un contrato de exclusividad con alguna marca, la cual aportaría no sólo todos los uniformes que fueran necesarios para las actividades del equipo nacional, sino que además realizaría un aporte monetario en concepto de los derechos de comercializar réplicas de la casaca que la marca diseñaría, que apartir de dicho momento pasaría a ser considerada la “camiseta oficial”. Si bien oficialmente se supone que se realizaron gestiones con las dos marcas inglesas más tradicionales, Bukta y Umbro, es muy probable que Revie haya tomado partido abiertamente por Admiral, un jugador nuevo por entonces en el negocio de artículos deportivos, que buscaba lanzarse a competir con los más grandes y necesitaba un golpe de efecto importante.
Y vaya si lo obtuvo. En ese mismo año 1974 la FA anunció el contrato de exclusividad con Admiral, y los muy tradicionalistas hinchas ingleses se encontraron con asombro frente a lo que les habrá parecido un OVNI: una camiseta blanca con el escudo de siempre, pero con un muy moderno cuello polo rematado en un escote en V, con llamativos vivos azules y rojos en las mangas y, lo más escandaloso de todo, con el logo de Admiral bien visible al costado izquierdo del pecho. Por si fuera poco, el mismo logo aparecía grabado en los números estampados en la espalda, y los pantalones pasaban a ser de un azul eléctrico o “royal”, algo claramente diferente a los clásicos shorts azul marino. Pantalones y medias lucían vivos similares a los de la camiseta. Para rematarla, los conjuntos de salida eran unos hermosos, llamativos y brillosos pantalones largos y camperas, con finas tiritas adornando elásticos, cuellos y puños. Horror total.A pesar de que la suma anual que Admiral aceptó pagarle a la FA resultaría irrisoria en la actualidad (15.000 libras por año como mínimo, más un porcentaje de las ventas en caso de que las ganancias excedieran ese monto), muchas voces del ámbito deportivo, de la prensa y de asociaciones de consumidores alzaron la voz contra el acuerdo. Decían que pagar 12 libras por una camiseta oficial o 5,50 por los shorts era un atentado contra los valores, una traición a las tradiciones y una manera de aprovecharse de los niños y los jóvenes, el público potencialmente más proclive a consumir estas prendas. Si bien en la actualidad el gigantesco negocio del merchandising deportivo es vigilado de cerca y hasta regulado por las autoridades europeas, es notable comprobar cómo ha cambiado la percepción de estos temas por parte del público: aquellas quejas, atendibles para algunos e ingenuas para otros, son actualmente piezas de museo.
Como fuera, Admiral había logrado colocarse en la cresta de la ola, era el momento entonces de jugar a fondo. A pesar de la previsible reacción de sus competidoras y de los primeros tanteos de otras marcas europeas como Adidas y Le Coq Sportif en el mercado inglés –los cuales serían muy notorios unos años después- en la segunda mitad de los 70 Admiral fue la marca estrella en el Reino Unido. Además del contrato con la FA, se convirtió en la proveedora exclusiva del seleccionado del País de Gales y de varios equipos importantes de las primera divisiones de Ingalterra y Escocia: Manchester United, Tottenham Hotspur, West Ham United, Sheffield
Admiral llegó a diseñar los modelos de seleccionados extranjeros, como Bélgica, o incluso de exóticos países de Asia (que hoy ya no lo son tanto), como Singapur, Malasia, Bahrein o la maléfica Corea del Norte. Otro golpe de efecto importante fue cundo Admiral desembarcó en los EE.UU., en la época del glamoroso Cosmos de Pelé y Beckenbauer, aportando modelos para ese equipo y para otros importantes como los Aztecs de Los Ángeles, en donde jugaran nada menos que Johann Cruyff y George Best.
Cuestiones económicas al margen, los motivos por los cuales Admiral se hizo tan famosa en aquellos años son eminentemente estéticos. Los diseños de Admiral eran muy innovadores y polémicos, pero también eran indudablemente hermosos. Para el público inglés, pensar en los 70 es pensar casi inmediatamente en Admiral, a tal punto llegó el grado de identificación. Admiral desarrolló además líneas de calzado y bolsos, así como también camisetas genéricas más económicas y prendas para el tiempo libre. En sus catálogos figuraba hasta el equipo completo diseñado para los árbitros, en perfecta consonancia con las líneas del resto de sus productos.
Pero Admiral quizás tuvo que pagar caro tanto atrevimiento. Para 1984, cuando finalizó su vínculo con la FA, ya la marca se encontraba en franca decadencia. Puede que el vínculo de exclusividad no haya resultado tan fructífero como se esperaba, ya que Inglaterra tampoco pudo clasificar al mundial de Argentina ´78, y a ese primer modelo de Admiral se lo tildó previsiblemente de mufa. La situación se revirtió parcialmente con el segundo modelo, inaugurado en aquel partido de 1981 en que los británicos vencieron a la Argentina en Wembley por 3 a 1, cuando Maradona presentó el borrador de su obra maestra mexicana. Aquella casaca fue bastante popular y no menos innovadora, y también marcó un hito con su diseño. El seleccionado inglés clasificó a la ronda final del siguiente mundial, y se retiró invicto de tierras españolas. Pero, de alguna u otra manera, era ya evidente que las cifras no cerraban y otros actores de peso entraron al juego. Umbro recuperó su status de proveedor oficial del seleccionado inglés (que aún hoy ostenta, pese a su reciente adquisición por parte de Nike), y se apuró en presentar un modelo excesivamente sobrio, casi anodino. La renovación implicaba también renegar claramente del rumbo anterior. Por otro lado, Adidas se había transformado ya en un gigante de peso, y su entrada a las islas tuvo la delicadeza del elefante en el bazar: se dice incluso que llegó a comprar a Admiral para mandarla al muere, aunque esta hipótesis es más bien incomprobable.La época de Admiral ya había pasado. Hacie fines de los 80 sólo le quedaba el humilde Portsmouth y el siempre fiel Leeds. Así y todo, en la temporada 91-92 Admiral y Leeds se dieron el gustazo de ganar la última Football League, antes de que la FA inglesa estableciera el formato actual de la Premier League. Ese fue el último título de la sociedad.
Admiral sufrió sucesivos cambios de manos en 1997 y 2002, y actualmente es parte del consorcio International Brand Licensing, que la mantiene bien posicionada aunque confinada al ámbito del crickett, como decíamos más arriba.
Pero si pensamos en el auge actual de los diseños retro inspirados en los años 70 y 80, no es difícil imaginar que no son pocos los fanáticos que se dedican a recordar a Admiral con devoción. Para Arte y Sport, quizás no haya habido camisetas más lindas que aquellas, y no hemos dudado en tributarle nuestro homenaje, publicando este post (y además éste, y éste, y éste) e in
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martes, 20 de noviembre de 2007
Dos escudos en una camiseta

La nueva serie de camisetas alternativas de los seleccionados de Puma ya se han difundido y las imágenes están por todos lados, si bien no todos tuvieron los anticipos (ejem). Puede que falten los modelos de ciertos equipos importantes todavía, como el caso de Uruguay, sin ir más lejos. Pero con lo que ya se vio nos alcanza para decir que estos modelos nos gustan bastante, al menos guiándonos
exclusivamente por fotos. Es innegable que las nuevas casacas tiene casi todo lo que en Arte y Sport defendemos: sobriedad, sencillez, elegancia y detalles de sofisticación. Tampoco nos desagradan aquellas camisetas en las que han decidido incluir más de un escudo de la misma federación, es una buena manera de unir lo tradicional con lo moderno.
Podemos criticar ciertas cuestiones menores quizás, como la repetida tendencia de Puma a serializar sus casacas, o la elección del dorado para adornar algún que otro modelo (el de Italia debería tener los vivos azzurri), o que no todas estas camisetas tengan el detalle de los colores nacionales en el cuello. Pero, más allá de todo eso y sabiendo que la camiseta perfecta en verdad no existe, en términos
generales el saldo es muy positivo.
Las fotos corresponden a las camisetas alternativas de Camerún, Costa de Marfil, Italia, Austria y Polonia, respectivamente.
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lunes, 19 de noviembre de 2007
Papá Noel ya no sabe qué inventar
Otro motivo más para preferir al sufrido Schalke 04, al cual tampoco este año le está yendo bien en la Champions League. Por no hablar de la manera en que perdieron la Bundesliga 06-07. A seguir peleándola, entonces. La imagen es de la tercera camiseta de esta temporada, la que usaron por ejemplo contra el Chelsea.
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sábado, 17 de noviembre de 2007
Otro arquero adelantado
Como coda al post sobre la camiseta del Pato Fillol y como último aperitivo antes de la publicación formal del post sobre la historia de Admiral, subo esta imagen de otro arquero que llegó a tener su propio buzo, aún antes que el Pato. Se trata del notable Peter Shilton, un prodigio inglés que llegó a la marca de atajar profesionalmente durante treinta años.
En 1973 actuaba en el modesto Leicester, aún cuando ya había debutado en el seleccionado inglés y se perfilaba como el gran heredero del mítico Gordon Banks. Y fue en aquel año cuando firmó contrato con Admiral, que le diseñó este sencillo y elegante buzo blanco. Tenía un cuello alto tipo tricota o polera, "para soportar mejor el frío del invierno" según sus palabras. Y lo más notable, tenía su propio logo con sus iniciales, adosado al logo de la marca. Como dato de color, podría agregar q
ue ya desde 1970 los buzos de arquero de Inglaterra llevaban el logo del fabricante, como en este verde de Umbro que usó Shilton en tres partidos del mismo año 1973.
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viernes, 16 de noviembre de 2007
Un no-video de Sinatra
Sí, está bien, esto no es un video, pero no encontré una manera mejor de postear esta canción. Y además, queda la tapa del disco.
Esto es de 1970, cuando a Frank Sinatra casi todo le chupaba un huevo, seguramente. Así que en Las Vegas conoció a un tal Bob Gaudio, le pareció macanudo, y éste le terminó haciendo la música de todo un disco junto al letrista Jake Holmes. Que resultó ser Watertown, cuya primera canción es esta perlita que lleva el mismo título. El disco narra la desoladora historia de un perdedor que vive en un pueblito de nada, llamado justamente Watertown. De nulo potencial comercial, esta pequeña maravilla es una obra difícil, a la que cuesta entrarle y que requiere múltiples y atentas escuchas. No hay aquí ningún hit, ningún corte de difusión, ninguna tonada memorable. Sólo la opaca belleza de un hombre que canta su desesperación sin estridencias, como únicamente Sinatra podía hacerlo.
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miércoles, 14 de noviembre de 2007
Noticias de ayer
Tal cual lo anticipáramos hace unas semanas, se presentó la nueva camiseta del seleccionado argentino. Primicia confirmada. Hasta no verla en persona, mejor no opinar.
Actualización al 16/11: La vi en un negocio. Es mejor que la anterior, pero no me gusta.
¿Qué les pareció la presentación?
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Novedades alternativas

Las marcas grandes le están dando cada vez más importancia a las camisetas alternativas, tanto a nivel de clubes como de seleccionados. Algunas, como Nike, Puma o Umbro, han presentado este año y seguirán presentando en lo inmediato una importante variedad de segundos y terceros modelos, intentando exprimir al máximo -o directamente creando- el deseo de los consumidores.
Al menos, lo están haciendo bien. Puma, por ejemplo, ha anunciado
que presentará oficialmente a partir del 17 de noviembre todos las camisetas alternativas de los seleccionados que patrocina. A modo de anticipo, se han podido ver en un partido amistoso las novedades de Suiza y Austria, los anfitriones de la próxima Eurocopa. También se ha difundido en la web un modelo de la segunda casaca de Italia, la niña mimada de la marca alemana. Aparentemente, Puma ha optado por modelos elegantes y clásicos, con cuellos polo convenientemente adornados con los colores nacionales de cada equipo, aunque con discutibles vivos dorados. Veremos pronto si la tendencia se repite en los modelos de los demás países.
También tenemos a Nike, que ha promocionado con bombos y platillos la nueva camiseta alternativa de Holanda. Dicen haberse inspirado en la geografía y las costumbres holandesas para diseñar este modelo. Lo que podemos ver es una sencilla y agradable camiseta celeste, toda
una novedad cromática para los holandeses, con una fina banda horizontal con los colores de la bandera. Es gratificante descubrir que Nike no se esté apurando en repetir las raras experimentaciones de hace algunos años.
Sigan atentos, es época de abundantes novedades.
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10:43 p. m.
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Todo lo que siempre quiso saber...
... sobre el conflicto por Botnia, pero no se atrevía a preguntar, en esta nota del blog Monología. Imperdible.
Y ya que estamos, podríamos recordar el avance del excelente documental El gran simulador / No a los papelones, de Eduardo Montes Bradley, haciendo click acá.
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lunes, 12 de noviembre de 2007
Arquero adelantado

Todos aquellos que tengan la edad suficiente podrán recordar que a fines de los años 70 y principios de los 80 era muy difícil que las camisetas de fútbol que se les regalaba a los chicos fueran de alguna marca en especial. A lo sumo, en alguna que otra casa de deportes alguien podría encontrar alguna camiseta Depor Hit de River o Boca, o alguna Sportlandia de Racing, todas ellas sin ninguna clase de escudo o elemento que pudiera acercarla vagamente al futuro concepto de "réplica oficial". Esas marcas no les pagaban ningún royalty a los clubes, aún cuando podía suceder -casi accidentalmente en alguna temporada- que la camiseta de Racing marca Sportlandia para el nene fuera similar a la que usaba el equipo de primera división. De todos modos, en caso de ser necesario, esa misma camiseta era fácilmente transformable en una de Argentina con el simple trámite de que mamá le cosiera en casa un escudo de la AFA.
Sin embargo, hubo un jugador que vino a modificar los esquemas y a anticipar muchas de las estrategias de marketing habituales en la actualidad. Estamos hablando de Ubaldo Matildo Fillol, quizás el mejor arquero argentino de la historia.
Su popularidad luego del campeonato mundial de 1978 era notable, y no sólo entre los hinchas de River, club en donde descollaba en aquellos años. Para todos los chicos que fantaseaban con ser arqueros (y para los que no, también) el Pato era un héroe. El mejor arquero del mundo, el que le atajó el penal a Deyna, el que volaba de palo a palo, el que ganaba todos los mano a mano, el que daba consejos para atajar en la página de los chicos de la revista de Clarín, el que defendería por siempre el arco del seleccionado campeón. Y el que tenía ese buzo. Verde o azul oscuro en invierno, celeste en verano. Muy lindo, muy canchero.
Ese buzo era de la marca Olimpia, la que vestía a los equipos de River Plate en aquel período, hasta 1982 aproximadamente. Pero la camiseta de River no tenía ni logo ni nada. La del Pato no era la camiseta del arquero de River, era la camiseta del Pato. Tenía ese círculo, a veces en el centro del pecho, a veces más chico a un costado. Dentro del círculo estaban estampados el nombre de la marca con la tipografía que la caracterizaba, la palabra "autografiado", y la firma del mismísimo Pato.
Ese buzo del Pato Fillol se vendía en las casas de deporte. Y como se lo vi puesto a un amigo en un partido de algún cumpleaños, yo también se lo pedí a mis viejos -como no podía ser de otra manera-. Y ellos me lo regalaron. Y me encantaba. Y no me importaba no ser de River. Y me gustaba atajar, pero no era mi posición preferida. Qué buena que estaba ese buzo. ¿Dónde habrá ido a parar?
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Etiquetas: camisetas, Olimpia, Pato Fillol
Un mail de mi amigo Fabián
De: Fabian XX [mailto:xxxx@xxxxxxx.net.ar]
Enviado el: 12 November 2007 15:08
Para: xxxxx
Asunto: RE: Renovación total
Querido amigo Eugenio,
Hoy entre en vuestro Blog (lo hago habitualmente) y de curioso ingrese en la pagina “del Parque Chas” para interiorizarme en su búsqueda de justicia con respecto a la maltratada fuente. Comparto su causa, destaco su interés y que se haya involucrado en el reclamo (yo jamás hubiese pasado del reclamo en “la mesa del café”) pero hay algo que lo deja muy mal parado frente a las cámaras…
Donde ha quedado ese prolijo cuidado personal (casi tan puntilloso como el del Sr. Gustavo Dutto), como me sale en cámara con las medias sobre el pantalón, tal celoso recolector de basura de empresa barata.
Que el justo reclamo no nuble su buen vestir… por favor.
Saludos.
Y la respuesta:
Tal descuido es imperdonable, como Ud. bien señala, y espero no vuelva a repetirse nunca más. Sin embargo, tiene un atenuante. Sucede que el lejano día en que aquellos videos fueron grabados cometí la imprudencia de vestirme con esos jeans de corte amplio a la altura de las pantorrillas. Como en aquella oportunidad mi novia y yo estábamos paseando en bicicleta, me vi en la obligación de introducir el pantalón dentro del elástico de las medias con el único objeto de que el inmanejable borde del pantalón no obstruyera el funcionamiento de la cadena y los engranajes del vehículo, peligrosa situación de consecuencias potenciales imprevisibles.
Acerca de la mentada fuente, puedo comentarle con mesurada alegría que su funcionamiento ha sido parcialmente restablecido por personal gubernamental. Si bien algunas luces no funcionan y siguen sin cumplirse los lineamientos principales del proyecto que fuera oportunameente anunciado y aprobado, al menos han intentado mejorar su aspecto sembrando algunas plantas y quitando los yuyos que comenzaban a crecer indiscriminadamente. También han decidido restringir el funcionamiento de los chorros de agua al mucho más razonable horario comprendido entre las 8 de la mañana y la medianoche de cada día, ayudando así al mejor mantenimiento del mecanismo.
Lamentablemente, tales esfuerzos son torpemente desperdiciados por personas de accionar negligente, apariencia desagradable, ocupación dudosa, condición social inferior y vocabulario horroroso, quienes no dudan en utilizar un monumento público, una obra de arte de la arquitectura urbana –de calidad estética discutible, si se quiere, pero obra de arte al fin- como escenario principal de sus demenciales orgías de gaseosa y cerveza. Como consecuencia directa del obrar de estos inadaptados sociales, cada día debo acometer yo mismo con la tarea de limpiar los desperdicios de toda índole (papeles, bolsas, botellas de plástico, envases de alimentos de alto contenido en lípidos) abandonados en derredor de la fuente a la suerte que el viento disponga. Asimismo, manos anónimas y criminales han garrapateado con pintura en aerosol una leyenda incomprensible en dos de las paredes exteriores de la fuente.
De este modo, este notable dispositivo ideado como elemento decorativo, como motivo de identificación de los vecinos con su barrio y para deleite visual y sensorial de todo aquel que tuviere la suerte de transitar por la zona, se ve reducido a involuntario campo de batalla en donde se manifiestan las fuerzas desintegradoras y retardatarias de la sociedad, la desidia e inoperancia de las autoridades y la buena voluntad de unos pocos vecinos que no nos resignamos a la degradación sin más de los espacios públicos.
Más allá de todos estos avatares, aprovecho la oportunidad para manifestar aquí mismo mi compromiso irrenunciable con el mantenimiento y mejora de la fuente de Parque Chas. Además de insistir con los reclamos ante la autoridad competente –aprovechando el inminente cambio de gobierno municipal que permite avizorar un enfoque mucho más pragmático y desprejuiciado en la materia-, me encuentro en plena elaboración de una iniciativa unilateral tendiente a completar el menguado cantero de la fuente con todo tipo de especies vegetales, aquellas que mejor se adapten al sufrido entorno en que deberán desarrollarse. Dicho proyecto se encuentra en estado de evaluación financiera y factibilidad operativa. Prometo tenerlo al tanto de cualquier novedad.
Muchas gracias por su atención y la lectura dedicada de mi pequeño orgullo tecnológico-literario llamado Arte y Sport.
Le envío mi más afectuoso abrazo.
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jueves, 8 de noviembre de 2007
Grandes hitos
El desarrollo de la camiseta oficial de un club o seleccionado de fútbol como un producto destinado al consumo del público masivo es un fenómeno relativamente nuevo. Comenzó a principios de la década del 70 en los países desarrollados, y no se reprodujo en los mercados periféricos sino hasta bien entrada la década siguiente.
Cuando los más visionarios managers de clubes y responsables de las marcas deportivas se decidieron a dar los primeros pasos tendientes a la creación de este mercado, advirtieron pronto que debían dar un paso fundamental. ¿Cómo podían convencer a un hincha de un equipo, digamos del Liverpool, a pagar más dinero por la réplica de la camiseta que usaban los jugadores que por una camiseta cualquiera de color rojo?
Comprendieron pronto que primero debían trabajar en el aspecto de la identificación. Como cualquiera que tenga más de 30 años podrá recordar, en los años setenta y ochenta los únicos que usaban camisetas de fútbol identificables con algún club eran los chicos. Esas camisetas eran muchas veces parte de un ritual familiar. Si el padre ya había logrado convencer al nene de ser hincha de su mismo equipo, la camiseta era un regalo imposible de negarle al pequeño demonio, que además permitía reforzar un lazo afectivo ya de por sí inquebrantable. Podía suceder en cambio que el hijo se mostrara algo reticente a continuar con la tradición familiar, en cuyo caso el regalo de
la camiseta podía ser otro factor de presión del padre intentando ganar la voluntad del rebelde. O también podía darse el caso más duro para un padre, el de fracasar en todos sus intentos y verse obligado a regalar la camiseta de otro equipo, acto que más de uno habrá sentido como una especie de traición del producto de su propia sangre o quizás como un castigo divino.
Por eso fue que las ventas de las primeras camisetas oficiales fueron dirigidas al público infantil y juvenil. Los directivos y empresarios sabían que los chicos son consumidores voraces por excelencia, y que sus deseos por identificarse con algo propio de mayores son fuertes. Sabían también que éste era un negocio de largo aliento, que los chicos crecerían y algún día serían hombres. Con los años, el uso de las camisetas de fútbol se fue extendiendo cada vez más, saliendo incluso del ámbito de estadios, tribunas y canchitas de papi hasta llegar a la tendencia actual, en donde se pueden observar camisetas deportivas (no sólo de fútbol) en casi cualquier ámbito.
Pero volvamos a los comienzos del negocio. Además de la identificación, el otro elemento clave era la distinción. Para los consumidores la cuestión ya no debía limitarse al color de una casaca. Una camiseta colorada del Liverpool debía ser necesariamente diferente a una del mismo color del Manchester United, porque debía destacarse que no era lo mismo ser hincha de un equipo que de otro. Se comenzó por marcar esa diferencia para subrayar el aspecto de la identificación del hincha con su equipo. Y la diferencia debía ser percibida de inmediato por el espectador, tanto en los estadios como en los medios de comunicación. De este modo, pasó a plantearse un contrato implícito que establecía que el hincha debía realizar un esfuerzo monetario por exhibir su compromiso con la institución, la cual podía tener los mismos colores que otra, pero que de todos modos era esenci
almente diferente. El hincha debía ser (y sobre todo sentirse) más hincha. Y ese esfuerzo debía encontrar una recompensa física, materializada en esa prenda que se llevaba en el cuerpo y que debía ser idéntica a la de los otros (y quizás cada vez más secundarios) protagonistas directos, los jugadores. Las camisetas de fútbol, esos fetiches de valor simbólico tradicional, fueron incrementando y variando de este modo esa carga simbólica que cada vez significa más cosas, si bien no necesariamente las mismas todo el tiempo. Una misma camiseta puede ser ya una poderosa imagen de alcance mundial, que sin embargo tendrá diferentes implicancias de acuerdo a la edad, nacionalidad, condición social, política, económica y hasta religiosa de su portador. Si no me creen, dense una vueltita por una iglesia protestante escocesa con una camiseta del Celtic.
Esa necesidad de diferenciar los diseños de las camisetas oficiales de las genéricas al principio del negocio, y de las piratas o truchas una vez que éste se estableció y consolidó, pasó por varias fases. En cada una de ellas podríamos destacar ciertos hitos, cambios importantes que establecieron tendencias a seguir. Estas fases podrían resumirse y separarse en los siguientes períodos, tomando como referencia a los países europeos y en especial a Inglaterra, el mercado pionero de camisetas oficiales:
- Década del 70. En 1974 la marca Admiral le agrega a la camiseta de Inglaterra por primera
vez en la historia el logo de la marca, además de modificar el diseño agregándole vivos y detalles en cuellos, mangas y puños. Al poco tiempo, en 1975 la misma marca firma contrato con el Leeds United, y a partir de ésta todas las camisetas de clubes comienzan a exhibir el escudo del club como elemento distintivo de manera sistemática. Los logos y los escudos son entonces los elementos distintivos de las primeras camisetas oficiales u originales. Posteriormente los propios clubes registrarían comercialmente sus escudos, y cada tanto incluso los rediseñarían.
- Década del 80: Desde fines de los 70 se refuerza el uso de los logos de las marcas como parte de los propios diseños de las camisetas, se intentan diferenciar más los lineamientos propios de cada marca. Los logos se disponen formando figuras geométricas, aparecen adornando
los cuellos, se reproducen en los vivos de las mangas, etc. Se extiende lenta pero sostenidamente la aparición de isologotipos de sponsors en las camisetas. El sponsor puede ser tanto un elemento perturbador de los diseños como un detalle que también refuerza la identificación con el equipo. De hecho, en la actualidad hasta las camisetas más baratas e inocultablemente falsas reproducen el sponsor de las originales. A fines de los 80 los diseños se vuelven más osados y extravagantes, con extrañas combinaciones de colores y diseños abstractos. Lentamente, el algodón va siendo mezclado o reemplazado por nuevas telas sintéticas, con reflejos brillantes y llamativos. El nuevo objetivo de los fabricantes es luchar contra los falsificadores, y para ello invierten en nuevas tecnologías textiles.
- Década del 90: En los primeros años de la década la extravagancia en los diseños alcanza niveles inusitados. Las nuevas telas permiten los diseños con figuras sombreadas o sobreimpresas en el mismo color, que utilizan motivos abstractos y también inspirados en
los escudos o los logos de las marcas. Aparecen las “terceras camisetas”, nuevos modelos con colores totalmente extraños a la tradición de los clubes, que solían limitarse a tener una camiseta titular y una alternativa. Las terceras (y hasta las cuartas) camisetas suelen usarse en las copas o torneos internacionales. Se agregan los números fijos para cada jugador y sus apellidos en las espaldas, con lo cual tenemos un nuevo elemento de distinción. Frente al auge de las camisetas ultramodernas surge la reacción: comienza a difundirse el gusto por las camisetas retro. De la noche a la mañana todo el mundo usa remeras tipo Adidas de corte ceñido. El proyecto TOFFS es un éxito en el Reino Unido.
- El siglo XXI: En cuanto a los diseños, lentamente vuelven a prevalecer los diseños más tradicionales, aunque cada tanto se asiste a nuevos ciclos de experimentaciones. Las marcas profundizan la tendencia a introducir telas de alta tecnología, más difíciles todavía
de falsificar (aunque la piratería acompaña sin problemas este refinamiento…), pero que generan incluso diferencias entre las réplicas comunes y las que reproducen a la perfección las que utilizan los jugadores en los partidos. Tenemos telas de capas dobles, que evaporan la transpiración, que calienten o refrigeran según el caso… O al menos, eso dicen las publicidades. La tendencia hacia la distinción alcanza niveles de sofisticación notables. Podríamos hablar incluso de personalización de camisetas. Tenemos ediciones especiales conmemorativas (coincidiendo casi siempre con los centenarios de la mayoría de los clubes importantes de todo el mundo), la posibilidad de agregar parches de ligas o campeonatos (UEFA, FIFA, LPF, Bundesliga, Premier League, etc.), camisetas especialmente diseñadas para eventos de caridad o campañas de bien público (del seleccionado de Holanda y del Arsenal contra el racismo, la rosa del Everton, etc). A través de foros y páginas oficiales de clubes o marcas se invita a los simpatizantes a participar en el diseño de la próxima camiseta. Algunos equipos dan privilegios a quienes ordenen su nueva camiseta con anticipación (sin saber siquiera cómo será), o “venden” su espacio para que los hinchas puedan inscribir su nombre en la camiseta oficial (recordar la del centenario del Racing Club, aquí en la Argentina). Si bien algunos gobiernos llegan a limitar el número de modelos de camisetas que los clubes están autorizados a renovar y comercializar por temporada, algunas reglamentaciones de la UEFA o de las federaciones nacionales permiten que las marcas encuentren otras filtraciones para plantear más opciones a los consumidores. Pueden aparecer camisetas de clubes de idéntico diseño pero con números distintos, según sea para copas internacionales o para partidos de ligas nacionales. En el caso de equipos con camisetas a rayas, la UEFA obliga a que los números se estampen dentro de un cuadrado liso, para mejorar la legibilidad. Muchos creen que eso estropea los diseños, pero también es una excusa para… vender las camisetas con la espalda lisa y otro diseño de números.
Esto es apenas un resumen de las últimas tendencias. El mercado parece reaccionar bien, está claro que los consumidores no dan signos de agotamiento. Si bien algunas ONG o incluso ciertos organismos públicos suelen criticar los procedimientos de las marcas, todo indica que los diseñadores y los especialistas en marketing podrán dejar libre su imaginación por un buen tiempo más.
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Y hay más: otro pelotudo
El problema de los escritores de izquierda es que se creen muy vivos e intelectuales. Y la verdad es que son bastante pelotudos.
¿Y a éste le dieron el Nobel? ¡Y a éste no!
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8:37 p. m.
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martes, 6 de noviembre de 2007
Todo pasa, todo vuelve
En un post anterior comentaba mi hipótesis de que los falsificadores tailandeses se hubieran comido un amague de Umbro al decidir sacar al mercado una nueva camiseta de Inglaterra que nunca existió. En aquella oportunidad no había llegado a guardar la imagen de esa prenda, que se vendía en algunos negocios del centro y en Mercado Libre. Bueno, alguien no pudo con su genio y la volvió a poner en oferta. "Apenas" noventa pesitos por una camiseta realmente inédita. O inexistente.
Ahora sí tengo la foto, esta es. No se puede decir que sea fea, pero me quedo con la original.
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8:16 p. m.
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Etiquetas: camisetas, Inglaterra, Umbro
Me olvidaba: otra pelotuda
El problema de los franceses es que se creen muy vivos e intelectuales, especialmente cuando se dedican a desparramar su antiamericanismo de esa manera tan soberbia. Y la verdad es que son bastante pelotudos.
Claro, ahora con Sarkozy las cosas están cambiando, pero vamos a ver hasta dónde. Y tengo miedo de que el loco se pase un poco de rosca. También, con esa oposición...
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8:11 p. m.
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sábado, 3 de noviembre de 2007
Galería de imágenes: la AS Roma
La Roma es quizás el equipo italiano que mejor me cae, seguramente por sus muy lindas camisetas. Aquí, una galería de fotos de la década del 70 hasta el presente. Muy lindos modelos de las marcas más variadas. Y grandes jugadores que han vestido los colores del club.
Casi todas las fotos las saqué de este sitio, que tiene muchas más imágenes y muy buena información adicional, pero es en italiano. Algo se entiende, de todos modos.





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7:08 p. m.
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"Todos con el culo en la pared..."

Luego del triunfo de Cristina Fernández en las elecciones presidenciales, un importante número de periodistas y opinólogos decidieron curarse en salud y prosternarse frente a su figura. Fue llamativamente elogiado el discurso (no tan) improvisado al declarar su victoria, pese a lo cual –y como tantas otras veces- desde el día siguiente a aquel domingo tanto ella como otros funcionarios se dedicaron a borrar con el codo lo que escribieron con la mano. Para ser más explícitos: continúan mintiendo, tergiversando y desinformando con un nivel de descaro e hipocresía inusitados.
Retrocedamos un poco, al período 1999-2001. ¿A nadie se le escapó nada? ¿Pasamos automáticamente del Turco al Cabezón, y de allí al Pingüino? No, por si a algunos se les olvida, existió la Alianza, a la cual votamos todos, la ciudad progre, el conurbano cabeza y el interior feudal.
Más allá del resultado desastroso de este anteúltimo experimento progre-radical denominado Alianza (o "la alucinación de la clase media", como la llamó el Turco Asís), cuyo espíritu pareciera guiar también a la Coalición Cívica de Elisa Carrió, el peronismo demostró que no es invencible. Y que votar libre de las ataduras del clientelismo tampoco asegura nada a priori. De hecho, aunque muchos porteños han depositado sus esperanzas opositoras en Carrió, apenas un par de meses después de haberlo hecho en Macri, imagino que, puesto ante la disyuntiva de una segunda vuelta, yo mismo habría terminado votando a Cristina. Aclaro que siempre fue mi intención votarlo a Lavagna, quien imagino que habría sido mucho más capaz de garantizar la gobernabilidad en caso de ganar que la Coalición. No creo que la Argentina pueda soportar una nueva repetición de una experiencia como la de la Alianza. Pero los errores en la campaña de Lavagna, ciertas disidencias con su programa y la previsión evidente de que no llegaba a la segunda vuelta me inclinaron a votar a López Murphy. Candidato de escasa estrategia política, que también cometió errores importantes durante la campaña, pero que en todo caso es el que mejor representa mi pensamiento. Y fue algo triste notar cómo fue mandado al muere por Macri.
En fin, ahora pareciera que el país se partió nuevamente en dos, interior y conurbano contra Buenos Aires, peronistas contra gorilas, víctimas del clientelismo contra racionalistas, o como se lo quiera llamar. Por supuesto que yo estaré más cerca del segundo grupo, aunque el lugar común de "la culta clase media porteña" me parece cada vez más un mito. Si existe, es muy poco numerosa y nada relevante, más allá de su estridente poder de queja y de las invocaciones de medios como el gran no-diario. Y además, esta cultíssssima clase media no parece tan dedicada a planear y poner en marcha la modernización y la reforma del país, más bien se está empeñando en destruir las pocas instituciones que quedan en pie, como la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, colegio del cual soy orgulloso ex alumno. Por supuesto que a la UBA ya la destruyeron, y eso no tiene vuelta atrás.
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6:47 p. m.
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Etiquetas: política
viernes, 2 de noviembre de 2007
A novidade: Brasil 2014

¿Será posible ir a Brasil a ver el mundial? ¿Se podrá repetir el Maracanazo? ¿Lo organizarán de manera tal que ningún argentino podrá criticarlos, como dijo el presidente Da Silva? ¿Serán estas las imágenes de la nueva camiseta de Brasil? ¿O Nike nos quiere despistar y dejó que se filtraran adrede?
Cuántas preguntas... ¿Me podré ir de vacaciones a Brasil o la evolución del dólar, el real y el peso -por no decir la debacle de la política económica argentina- me lo impedirán?
Mientras, un torcedor le canta a su hijita A novidade, de Gilberto Gil y los Paralamas. Qué dulce.
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6:53 p. m.
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