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lunes, 28 de agosto de 2006

Fin de semana largo en Mar del Plata

Viajé con Evangelina a Mar del Plata el fin de semana largo del 17 de agosto. Me encanta la ciudad en invierno, y además me saqué las ganas de viajar en tren, por lejos el mejor medio de transporte.

Salió todo muy bien, aunque el tiempo no ayudó demasiado. Sólamente el lunes hubo pleno sol. Así y todo, hubo algunas oportunidades para sacar algunas lindas fotos, como estas que siguen.

Exterior e interior de la Villa Ortiz Basualdo, hoy Museo Municipal de Arte.



La barranca de la Avenida Colón, en donde está situada la Villa.

Sí, puede ser que Evangelina no exista y sea un espectro. Esta foto salió así, sin trucos.

viernes, 25 de agosto de 2006

Zurdo


Después de incluir la nota sobre Neilson y por algunas charlas no muy profundas que tuve, noto que algunas personas de mi entorno se están alarmando por lo que ellos quizás consideren como un giro demasiado a la derecha en mis preferencias políticas. No creo que sea tan así, pero de lo que sí estoy seguro es del hartazgo que me produce el manual del buen progre argentino. De allí que ciertas lecturas muy estimulantes (Sebreli, Rozitchner, Abraham) dieran una forma más acabada a esta certeza que empezó siendo apenas una incomodidad, la cual se fue haciendo cada vez más notoria especialmente después de la crisis de 2002.

Pero aunque en la actualidad difícilmente me pueda identificar con lo que se suele entender en la Argentina como una persona de izquierda, sí es posible encontrar a alguna que otra persona inteligente que reivindique a esa corriente. Es una buena oportunidad entonces para incluir este link a una entrevista a Fernando A. Iglesias, un muy lúcido y actualizado pensador, cuya visión acerca de la globalización y la situación internacional en general contribuye en mucho a la imprescindible renovación de las vetustas ideas de la izquierda tradicional al respecto. Lean a Iglesias, y mucha suerte camaradas.

viernes, 18 de agosto de 2006

Conserva


Hay dos maneras bastante accesibles de leer a James Neilson. Todos los fines de semana, en su columna "Tesis" de la revista Noticias, o todos los jueves en la columna "As I see it" de la sección de editoriales de The Buenos Aires Herald.

Neilson es un notable periodista inglés radicado desde hace muchos años en la Argentina, más precisamente en la ciudad de Pinamar, un lugar más que apropiado para elucubrar sus certeros análisis de la política argentina e internacional. Es también un pensador e intelectual conservador, de la más pura tradición anglosajona. Lo cual no significa, como comúnmente se cree en estos tiempos de nacionalismo berreta e izquierdismo para la tribuna, que sea un ser maligno vendido a los oscuros intereses del imperialismo. No es éste el caso, aún si fuese cierto que exista un ser de esa naturaleza, para no hablar de la inutilidad de insistir con la categoría "imperialismo" en pleno siglo XXI. Significa más bien que realiza su trabajo intelectual en los términos de una ideología que ha sido -desde hace demasiados años- muy bastardeada e incomprendida en la Argentina. Un pensamiento como el de Neilson, con quien muchas veces estoy en saludable desacuerdo, sirve sobre todo para aprender y enriquecerse, para comprender una visión del mundo bastante extraña a nuestra idiosincrasia. Pero que resulta de enorme utilidad para ayudarnos a arrojar el lastre de todo el pensamiento progre paralizante que es la marca de fábrica del promedio de la intelectualidad argentina.

Un conservador como Neilson es una persona absolutamente convencida de la superioridad de la tradición y la cultura occidental, valores para él magníficamente expresados en el sistema político anglosajón, más allá de los lógicos matices entre la monarquía parlamentaria inglesa y la república democrática norteamericana. La profunda convicción de que esos países (además de otras naciones europeas) representan la mejor y más posible forma de vida democrática moderna es uno de los presupuestos fundamentales de su conservadurismo. Esta aseveración le podrá resultar escandalosa a unos cuantos, pero a Neilson le sobran argumentos como para sostenerla. Y por si alguien necesitara alguna prueba más concreta del compromiso de Neilson con los valores democráticos, se le podría recordar que él fue el director del Herald en los años de la última dictadura militar, cuando ese minoritario diario escrito en inglés y de circulación tan restringida resultó ser uno de los escasísimos medios en donde se denunciaron algunos de los peores crímenes del terrorimo de estado en la misma época en que esos crímenes se cometían. No se animó Neilson a algo semejante por simpatía hacia las organizaciones de izquierda, sino simplemente porque, para un verdadero conservador, el hecho de que un estado se dedique a la detención, tortura y asesinato en la clandestinidad de ciudadanos de las más diversas ideologías y nacionalidades, desarrollaran éstos algún tipo de accionar violento o no, es simplemente una aberración. Siempre y en todos lados, sin excepciones, en la Argentina de Videla, en la Cuba de Castro, en la bolivariana República Islámica de Irán, en la base de Guantánamo o en Abu Graib, siempre.

Neilson nos dice muchas veces lo que sabemos -o sospechamos- que es cierto pero no nos atrevemos a sostener. Es todo lo opuesto a la inmadurez y el idealismo con los cuales nos sentimos tan erróneamente a gusto. Es un discurso extremadamente realista, pragmático, muchas veces incluso pesimista. Escrito además en un estilo para nada amigable, tanto en español como en inglés, con largos y farragosos párrafos que exigen una lectura meticulosa.

Si a alguien le interesa una muestra gratis, ahí va este link a una breve respuesta escrita por Neilson a un artículo de Tomás Abraham, todo lo cual fue publicado en el excelente site Los Trabajos Prácticos. En apenas una pocas líneas acerca del conflicto en Medio Oriente es posible apreciar su descarnada precisión y bastante de su conocimiento. No sé si les va a gustar, pero estaría bueno que lo lean.

miércoles, 16 de agosto de 2006

Este jueves, a bailar con Penúltimo tren



El próximo programa de Penúltimo tren en unaradio.com.ar no va ser en verdad un programa, sino más bien un DJ set. No voy a ocultar que el proyecto de la radio es, en buena medida, una especie de trabajo práctico público como aprendiz de DJ, más allá de una buena manera de compartir lo que me gusta.

Así que después de varios programas más bien temáticos, lo único que puedo garantizar para mañana es: casi nada de palabras y una (espero que) aceitada sucesión de rock, pop, electrónica y hip-hop, si hay tiempo para todo. Veremos cómo sale.

viernes, 11 de agosto de 2006

Libre asociación de videos

Navegando por YouTube!, después de castigarme con imágenes terribles de la guerra en Medio Oriente, decidí relajarme un poco y buscar algún video de LCD Soundsystem, emblema del sello DFA y una de las mejores bandas de la actualidad (ver mi reseña de su actuación en la Southfest, la entrada "Rock en la fiesta electrónica, 8/5/06). Inmediatamente apareció el clip de "Losing My Edge", uno de mis temas preferidos, que además tiene el agregado de una letra muy confesional, entre orgullosa y deprimida, propia de gran músico que se empieza a sentir viejito (hacer click aquí para leerla). Salvando las enormes distancias, así suelo sentirme yo a veces.

Lo más curioso es que el primer plano de la cara de James Murphy con una luz amarillenta detrás -no gastaron mucho con el clip, realmente- me hizo acordar a otro video, el de una canción de Genesis llamada "Ripples", del primer disco con Phil Collins como cantante, del año 1976. Un ejemplo muy representativo de aquella banda por la que hubiera dado un brazo cuando estaba en el secundario, allá por los años ´80, cuando perdía demasiado tiempo con el rock sinfónico y no le prestaba atención a Joy Division, The Human League, Gang of Four, Talking Heads, The Cure, Pixies, Sonic Youth o cualquiera de las otras bandas que realmente importaban en aquella época. Justamente, varias de ellas muy reivindicadas en la actualidad, o incluso en actividad.

No creo que esto sea un homenaje, más bien debe de haber sido algo involuntario. Como los parlantes acolchados del video de "The Universal", de Blur y la tapa de Sueño Stereo, de Soda. ¿Será así nomás?

sábado, 5 de agosto de 2006

Dibujos de Langer

Sergio Langer es otro notable dibujante y humorista argentino, relativamente famoso desde que publica la tira Nelly en ese diario tan desagradable, pero que desde hace años se dedica a desparramar su vitriólico sentido del humor en los más diversos medios. Siempre con esos dibujos, deliberadamente toscos, que tan bien combinan con sus tremendistas guiones.

Este dibujo va dedicado con cariño a mi amigo Chirola, uno de los tantos fanáticos en estado de latencia de Los Redonditos de Ricota. Sé que no se va a enojar. Casi nunca lo hace.

¡Polémica!



Si hay algún visitante asiduo de este blog quizás haya notado que mis últimas entradas son en general subidas o links a materiales de otros. No es de extrañar, después de todo, ya que no siempre se tienen cosas realmente interesantes que decir, o no siento la urgencia de escribir, o simplemente no tengo ganas. Después de todo, presentar cosas de otros, compartir las cosas que nos gustan, también dice bastante acerca de nosotros mismos.

Pero sucede también que desde hace un par de semanas me vengo dedicando a bajar y leer un montón de material interesante de diferentes sites, blogs y publicaciones on line en general. E intentando participar en aquellos foros ejerciendo, de una manera más propia de los tiempos que corren, el tradicional -aunque no muy prestigioso-género literario de la polémica. Género que en nuestra literatura ha sabido contar con excelentes polemistas, algunos de ellos realmente temibles. Bastaría con mencionar, siquiera al pasar, la clásica polémica del año 1852 entre Sarmiento y Alberdi (llevada adelante mediante injuriantes y groseros artículos en la prensa chilena y recopilada luego en sendos volúmenes, Las ciento y una del sanjuanino y las Cartas quillotanas del tucumano) para entender a lo que me refiero.

No es que sea tan descarado como para compararme con aquellos autores, es simplemente una referencia que quizás alguno encuentre interesante para buscar en los libros. Aprovecho entonces para mencionar y recomendar nuevamente dos de las páginas que suelo visitar frecuentemente, con mis propios comentarios y los de otros bloggers. No siempre los mensajes que dejo allí consiguen la repercusión que me gustaría, pero lo que sí puedo asegurar es que me toma no poco trabajo el escribirlos. Son el Bigoblog, del crítico de cine Leonardo D´Esposito, y digitalec, del emprendedor (llamémosle así) Alec Oxenford. Hay muchísimo más, por supuesto, pero como muestra por ahora alcanza.

jueves, 3 de agosto de 2006

Esta noche, Penúltimo tren en unaradio.com.ar


Como todos los jueves de 21 a 22, esta noche tendremos otro programa de Penúltimo tren en unaradio.com.ar. En este caso, la emisión estará dedicada a un breve repaso de algunos ejemplos interesantes de cruces entre dos géneros musicales centrales de la música pop, como son el rock y el reggae. Como en otras ocasiones, el criterio de selección no será de ningún modo exhaustivo ni erudito, sino más bien aleatorio o incluso autobiográfico. Apenas el placer de compartir ciertos gustos, de trazar algunos itinerarios personales mediante discos y canciones.

Como siempre, están todos invitados.

domingo, 30 de julio de 2006

Dibujos de Liniers

Es muy probable que Ricardo Siri (Liniers) sea el mejor humorista gráfico de la actualidad. Empezó publicando en el suplemento No de Página/12, pero -sign of the times- desde hace un par de años dibuja una tira diaria en La Nación (a pesar de su escaso prestigio entre los círculos intelectuales, si no es el mejor diario de la Argentina seguro que al menos es el mejor escrito, lo cual ya es mucho decir). Su estilo de humor, a la vez ingenuo e irónico, puede ser irresistible en un día inspirado. Sus dibujos son la más fiel expresión de ese sentido del humor.

Esta es la tira que salió hoy en el diario, graciosa más por su texto que por su ascético dibujo. Otros excelentes trabajos -que no van a parar al diario- se pueden ver en el blog Liniers. Cosas que te pasan si estás vivo. De nada.

jueves, 27 de julio de 2006

Bush Superstar

No, esto no es claramente un mash-up, aunque no sé cómo definirlo. Más allá de que se trata de una broma hecha por un par de bloggers (shlog.com y thepartyparty.com) habría que ver cuáles serían los resultados si alguien decidiera hacer algo así más en serio. De todos modos, es una buena muestra de todo lo que se puede hacer apenas con un par de programas de edición caseros.

miércoles, 26 de julio de 2006

Noticias de Jerry Seinfeld

Seinfeld apareció en el show de David Letterman, se supone que muy recientemente. Está más viejo, gordo y pelado, aunque bastante bien en general. Hasta tuvo un bebé. Vive otra vez en Nueva York. Y hace algo de comedia, como este monólogo:

y además, la entrevista con David Letterman

lunes, 24 de julio de 2006

Basta del cagazo a K

Según la revista Noticias, este aviso televisivo fue rechazado por los canales abiertos de TV. Claro, no contaban con los blogs y YouTube.

Auge del cine arte



Hace un tiempo, haciendo un breve comentario sobre la película Ana y los otros, me atreví a dudar de la conveniencia de estrenar en el circuito comercial esa clase de trabajos independientes, hechos con muy poco apoyo oficial y con los que los directores y productores se juegan la vida y algunas otras cosas. También me preguntaba acerca del verdadero valor estético de algunas de las películas a las que se suele etiquetar como “nuevo cine argentino”.

Por supuesto que sigo dándole vueltas al asunto sin haber llegado a una conclusión demasiado esclarecedora, pero sí creo interesante comentar una nota firmada por Pablo Sirvén aparecida este fin de semana en La Nación, a propósito del estreno de películas como Bañeros 3, su éxito de público y la reacción de la crítica especializada. Recuerda Sirvén que porquerías como Bañeros existen y existieron en todas las industrias cinematográficas y en casi todas las épocas. Apunta que, si bien los productores hacen su negocio recaudando por boletería y cobrando subsidios indebidos del INCAA, el organismo oficial también recibe su tajada, lo cual permitiría financiar muchas películas que, en su opinión, no le interesan a nadie (habría que cotejar cifras y datos). Se queja de que en el cine argentino existen la pata industrial y populachera por un lado, y la experimental y vanguardista por el otro -esta última de calidad muy despareja-, pero que no se logra consolidar un cine comercial de alta calidad (Bielinsky se murió y Campanella es pésimo, agrego yo).

Si bien el artículo es polémico, creo que tiene razón en ciertos aspectos. Hay que sincerarse y decir que mucho cine supuestamente experimental (o alternativo, o como coño se lo quiera denominar) es en realidad bastante sobrevalorado. Y que aún si toda esa producción fuera de alta calidad, de todos modos seguiría yendo al muere, condenada a competir en inferioridad de condiciones en los multicines contra El código pedorro, como sucede actualmente. Sí, ya sé, también están los tanques que valen la pena (Superman, Piratas del Caribe), pero el problema es la escasez de alternativas. En lugar de exigir que se respete la cuota de pantalla en el circuito comercial, yo apostaría a jerarquizar el alternativo (Malba, Arteplex, Lugones, etc). O a que el BAFICI no sea un desbocado acontecimiento anual, sino que se prolongue con repeticiones de las mejores películas que, seguramente, no pudimos ver por falta de tiempo u horarios.

En este sentido, es una buena noticia que el INCAA haya anunciado la decisión de desprenderse del “cementerio” Tita Merello para pasarlo a un grupo privado, en el cual, según otra noticia publicada en La Nación, participaría Daniel Burman. Sería un experimento interesante contar con un verdadero espacio dedicado a lo mejor del cine mundial que no deba sufrir las penosas condiciones técnicas de las pocas salas que se atreven a pelearle a los tanques.

domingo, 16 de julio de 2006

Mezclas

Ya nadie debería escandalizarse y reclamar demasiado por la figura del autor. Las canciones y videos que siguen a continuación, ¿de quién o quiénes son? ¿Importa mucho, después de todo? Si las obras pierden a sus autores, ¿a quién admiramos, o a quién idolatramos? ¿O a quién denostamos, por supuesto?

Cuando Foucault decretó el fin de los autores no creo que tuviera todo esto en mente. Los mash-ups, remixes y demás engendros caseros, piratas u oficiales pueden ser a veces tan sólo bromas o provocaciones, pero que a nadie se le ocurra subestimarlos. Al que le queden dudas podría tomarse la molestia de bajar los trabajos de 2 Many DJ´s, seguramente los mejores artistas de la última Creamfields.
Estos son apenas unos pocos ejemplos de todo lo que hay por ahí.

Primero, Madonna y Coldplay

Madonna, ahora con New Order

Y no estaría de más recordar que "Hang Up" ya contiene un característico sample de "Gimme, Gimme, Gimme" de ABBA.

otra vez "Blue Monday", en un mash-up "oficial" y en vivo

y a Coldplay, ¿lo tenían haciendo esto?

Esto no es un mash-up, claro, es tan sólo un cover en vivo. Pero igual no deja de sorprenderme. ¡Y al minuto y medio de video hay uno del público con una bengala!


jueves, 13 de julio de 2006

Guitarra rítmica y percusión


Hace ya unos cuantos años que dejaron de interesarme los guitarristas virtuosos, categoría normalmente reservada sólo para aquellos que suelen ser capaces de interpretar complejas melodías a gran velocidad. Los que puntean rápido, para decirlo más sencillamente. Aunque debería corregirme y reconocer que ninguna clase de virtuosismo musical me interesa demasiado actualmente. Presto muchísima más atención al sonido integral de una banda, al tipo de expresividad que logra, a su sonido particular, la estética que pone en práctica, en suma, a todos aquellos recursos puestos al servicio de la reina de la música pop(ular), la canción.

Y claro, siendo baterista, es lógico que me interesen todas las cuestiones relacionadas con la rítmica. Por eso me aburren soberanamente los solos de guitarra pero me puedo poner a escuchar atentamente el trabajo con guitarras rítmicas de, por ejemplo, Bernard Sumner en Joy Division y New Order. Trato ahora de pensar en otros notables guitarristas rítmicos y no se me ocurren. En todo caso sí es interesante, ahora que lo pienso, escuchar a aquellas bandas que se han destacado por sus contrapuntos entre dos (o más) guitarristas, como por ejemplo los Television, y también sus actuales discípulos The Strokes. En estos casos, la rítmica y los solos se integran de forma tal que los unos serían casi irrelevantes sin los otros.

Mientras tanto, podemos disfrutar de esta rareza, una especie de tercera vía: un tipo que ejecuta la guitarra como un instrumento de percusión y es capaz al mismo tiempo de sacarle muy lindas melodías. Es canadiense y se llama Erik Mongrain. Otra de las innumerables y agradables rarezas que se pueden encontrar en YouTube! y sitios similares.

viernes, 7 de julio de 2006

Panqueques


¿Por qué el mundial de 2002 es un recuerdo tan amargo? Por supuesto, porque nos fuimos en primera rueda cuando éramos los máximos candidatos al título. Parece un razonamiento idiota, ¿no?, pero si éramos los máximos candidatos... era porque éramos los mejores. Nada de rankings de la FIFA ni otras pavadas semejantes, hablo de la opinión de los que saben de fútbol mundial (todos sabemos quiénes son) y de las casas de apuestas de Londres, foro global perfectamente autorizado porque, por supuesto, con la guita no se jode, especialmente con la propia.

No quiero hacer leña del árbol caído, salvo del tronco inmóvil de Riquelme. Pero a pesar de él, Argentina jugó un buen mundial. ¿Alcanza para no sólo respetar a Pekerman, sino también admirarlo, o tenerle cariño? No, porque no todo debería reducirse al mundial, aún siendo la competencia futbolística más importante. Durante el proceso de Pekerman el seleccionado argentino dejó casi de pertenecer a la elite de los grandes, posición recién ahora recuperada. En dos años perdió una cantidad de partidos similar a la que perdió con Bielsa en seis, y con rivales de una calidad notablemente inferior. Se dejó de jugar con actitud ganadora para "ir a ver qué onda". En suma, se retrocedió.

Cuando Bielsa era el DT yo sabía que Argentina ganaba. Ganaba. Seguro. Así de fácil. Podía empezar perdiendo en Roma contra Italia y recuperarse para darle una paliza memorable, una conga de las que nunca un equipo argentino le propinó a uno italiano. Nunca. Y ese es sólo un ejemplo. Nunca fui un hincha tan fanáticamente orgulloso de la selección como con Bielsa. ¿El equipo del 94? Un equipo sin defensa no es un equipo.

¿Nostálgico, fanático, anclado en el pasado? Para nada, esos tiempos pueden volver, la propia dinámica del fútbol todo lo puede. Además, no haría falta que Bielsa firme como DT de la selección para que el equipo fuese bielsista. Algo de aquel espíritu podría recuperarse si el próximo DT de la selección fuese el Tolo Gallego. O incluso el Cholo Simeone.

Mientras tanto, miren lo que se publicaba en el site de la Conmebol en septiembre de 2001, esa época en la que nadie dudaba de que éramos los mejores. Muchos pierden la memoria muy rápido. (Link: http://conmebol.com/articulos_ver.jsp?id=30136&slangab=S)

Reformismo

Coincido con la obsesiva cobertura del mundial a cargo de Quintín en la mayoría de sus comentarios publicados en el site Los Trabajos Prácticos (www.bonk.com.ar/tp/), pero de ningún modo en su obstinada defensa de Riquelme. Otros lectores del sitio le han contestado muy convincentemente. Por mi parte, rescato la cobertura del mundial que ha hecho el diario La Nación, con notas interesantes, bien escritas y con ideas, no polémicas vacías. Incluso diría que la mayoría de quienes hicieron el blog del mundial (Martin, Varsky, Iucht) en general han defendido a Riquelme. Y Arcucci, más allá de lo que opine Quintín acerca de sus intenciones y escritura, tiene todo el derecho del mundo a atacarlo, en los términos que prefiera.

Comparto la preocupación por el bajo nivel futbolístico del mundial, algo que en verdad no es una novedad de Alemania 2006. Sí lo es el hecho de que los árbitros hayan sido instruidos en esta ocasión para cobrar "mancha" todo el tiempo, lo que redundó no sólo en sistemas más defensivos sino en partidos más entrecortados. Felicito a réferi de Alemania-Italia por dejar jugar más, permitiendo algunos contactos o brusquedades sin mala intención, haciendo las acciones mucho más fluidas y emocionantes. No tiene sentido pasar de la anarquía del fútbol local -en donde prácticamente todo está permitido en un campo de juego, incluso las acciones más desleales y las protestas y simulaciones más desvergonzadas- a la jacobina aplicación del reglamento en el mundial. Entiendo que el espíritu de las modificaciones fue hacer el juego más limpio y proteger a los habilidosos y a quienes se dedican a atacar, pero la puesta en práctica de ese espíritu no fue para nada acertada.

Para que el espectáculo futbolístico del mundial mejorase, no habría que introducir variantes reglamentarias demasiado radicales. Bastaría con volver al sistema aplicado durante los mundiales de 1974, 1978 y 1982, es decir, de dos ruedas de todos contra todos para determinar a los semifinalistas, quienes recién en esa instancia se eliminarían de manera directa. De este modo se evitarían las especulaciones, los agotadores alargues, las estúpidas definiciones por penales y todo aquello que desvirtúa el espíritu del torneo. Más allá incluso del dudoso 6 a 0 a Perú en 1978, o de la variante de 1982 que resultó algo cruel, con triangulares como el de Argentina, Brasil e Italia. Pero en aquel mundial había que ir para adelante, y cómo. ¿Se animaría la FIFA a aplicarlo? Tendrían que encontrarle la vuelta económica, y quizás así sí. Pero claro, habría que reducir quizás la cantidad de países participantes para que el torneo no se extienda demasiado (con dos rondas de cuatro equipos, semifinal y final, los finalistas jugarían ocho partidos), y ciertos funcionarios de la FIFA (como don Julio) necesitan del voto de las asociaciones de los países chicos para sobrevivir. Veremos.

martes, 4 de julio de 2006

Arriesgando



Italia gran finale
Gli azzurri battono la Germania 2-0 al termine dei tempi supplementari. Reti di Grosso e Del Piero, al 119' e al 121'. Palo di Gilardino, traversa di Zambrotta
I goleador: Grosso e Del Piero. Ap
I goleador: Grosso e Del Piero. Ap
DORTMUND (Germania), 4 luglio 2006 - La più bella! Fantastica! Straordinaria! L'Italia cucina la Germania. La trascina ai supplementari. Colpisce pali, traverse. E travolge i padroni di casa in trenta minuti da leggenda. Poi quel capolavoro di Grosso e l'invenzione di Ale Del Piero, così come sognava Gattuso. Due a zero.

Eliminación


Es extraño. Después de un primer momento en que reaccioné a la eliminación argentina del mundial con más tristeza y resignación que bronca o enojo, me dediqué a buscar en diversos sitios de internet artículos y opiniones de gente respetable sobre fútbol en general y el mundial en particular. Necesitaba alguna explicación racional para otro paso en falso, confrontar mis opiniones con las de otros quizás más autorizados, pensar obsesivamente otra vez en algo. Con el correr de los días y, sobre todo, a partir de la (no tan) sorpresiva eliminación de Brasil, sentí que además de reflexionar civilizadamente, polemizar con altura y argumentar con categoría, era la hora de la revancha.

Saqué todo lo peor de mí, con razones o sin ellas, y lo volqué en mi propio blog y en otros sitios, dejando todos mis datos como una provocación abierta. El resultado fue previsible, lo que quise evitar en un principio dejando al mundial fuera del blog: varios comentarios a mis entradas, incluso de brasileños, recriminándome de diferentes maneras todas mis opiniones, las más burdas y las más lógicas. Algún desubicado (argentino, como no podía ser de otra manera) hasta se burló de mi post dedicado a Simeone, un tímido homenaje al jugador que más veces vistió la camiseta argentina, hecho en mi condición de hincha de Racing sin ofender a ningún otro equipo.

En fin, si un blog es mostrarse, abrirse al mundo, también es razonable no querer que me llenen la cara de dedos. Los comentarios fueron oportunamente borrados, y a partir de ahora activé la opción para moderar los que persistan. Yo seguiré en la mía. Sigo creyendo que la época de Bielsa fue la edad dorada de la selección, el único equipo nacional a la altura del de México ´86, con el plus de haberse mantenido en lo más alto de la consideración internacional por más tiempo que ningún otro. Sigo odiando a Riquelme, por razones puramente futbolísticas. No puedo evitar alegrarme cuando pierde Brasil, sean los mejores del mundo o no, sobre todo si se come un baile de la categoría del que le dio Francia. El video de Zidane tiene valor en sí mismo, más allá de la furibunda dedicatoria que, por si alguno todavía no lo notó, está dirigida a Riquelme, quien por supuesto continuará con su vida sin siquiera sospechar hasta qué grado del absurdo pueden llegar las polémicas que genera su juego. Si alguien quiere leer una interesante defensa del 10 argentino, que lea la nota de Quintín en el site TP (Los Trabajos Prácticos). Es uno de los varios artículos que el antiguo director de El Amante Cine escribió acerca del mundial. De más está decir que estoy en total desacuerdo con esa defensa.

Estoy cansado de los que opinan de la selección con la camiseta del club. No creo que haya sido siempre así, debe haber sido para la época de Passarella que se empezó con esto de "qué querés con técnico y jugadores gallinas" o "a quién querés poner si los bosteros son horribles". Lo lamento si alguien se ofende, el fútbol despierta demasiadas pasiones, muchas de ellas negativas. Voy a cerrar todo este asunto, incluso con la incómoda sensación de que podría dedicarme a escribir libros enteros sobre fútbol y aún así quedarme con las ganas de expresar algo más. Sólo cabe agregar que, más allá de mi vulnerabilidad ante ciertas opiniones demasiado vulgares, y creo que también es por esto que lo hago, al menos en este mínimo blog, en este espacio intrascendente en la inmensidad sobresignificada de la red, me reservo el legítimo derecho a quedarme con la última palabra.

lunes, 3 de julio de 2006

Aprendé




A vos te hablo, muerto, fracasado, aprendé de un 10 de verdad.
Uno que aparece en las difíciles, en los partidos definitorios, contra los grandes.
Uno que hace lujos para adelante, que no se caga al patear un penal.
Que corre, que baja marcando, y que si te tiene que pegar, te mata.
Que disfruta del fútbol de verdad, y no deambula por la cancha con esa cara de angustia metafísica.
Mirá y aprendé.

domingo, 2 de julio de 2006

Fútbol




Basta de las dos grandes mentiras de los líricos (de Clarín y alrededores): el jogo bonito de Brasil y Riquelme.
Basta de fútbol circo, de publicidades de futbolistas matrix.
Basta del primer mundo de palcos vip y compradores de merchandising y del tercero de la violencia del aguante.
Basta de las limitaciones inglesas y alemanas, el juego sucio portugués y la especulación italiana.
Viva el fútbol generoso y sin miedos de Francia. Viva Zidane, patriarca y auténtica estrella. Viva Tévez, talento y cojones. Vamos Ayala, el mejor defensor del mundo.
Viva Bielsa. Qué vuelva el fútbol moderno, veloz, ofensivo y técnicamente superior. Que nos volvamos a llevar a todos por delante, de visitante y de local, sin más complejos de inferioridad.

domingo, 25 de junio de 2006

Otro recital


Soy tan poco optimista acerca del recital de esta noche que ni siquiera me molesté en promocionarlo un poco. Los motivos se relacionan con la nota anterior. Pero bueno, el flyer al menos es simpático.

viernes, 23 de junio de 2006

Temas pendientes

Hacía rato que no escribía nada. Últimamente mis días se habían transformado en una espiral inmanejable de ensayos, salidas, cumpleaños, recitales, mal sueño, llegadas tarde al laburo, mal humor y vuelta a empezar. Para empeorarla, ahora tengo la adictiva internet en casa. En el medio, el intento del programa de radio. Y para coronarla, el mundial. Que hasta ahora viene bien, pero que no hace más que alterarme los nervios.

Ahora tengo dos semanas de vacaciones. Para mejorar el programa de radio, en el cual ya están dadas las condiciones técnicas como para hablar (lo resolví yo solito), pero que de todos modos ayer salió muy desprolijo por algunas dificultades imprevistas para manejar el winamp. Puedo empezar a bajar música y actualizarme con todo lo que salió este año, además de profundizar en mis nuevos géneros preferidos, dub, reggae y hip-hop. Puedo ver el mundial con algo más de paz y sin tanta histeria (difícil). Puedo volver al club, hacer otra vez ejercicio, disfrutar de un baño sauna y que me den unos buenos masajes. Me duele todo el cuerpo, lo necesito de verdad. Puedo practicar más con la batería. Puedo ir a los ensayos con más ganas, al recital del domingo con todas las pilas. Puedo investigar más en internet, ordenar un montón de archivos y CDs dispersos. Tengo libros para leer, dos o tres números de Los Inrockuptibles que apenás hojeé.

Tengo muchas cosas que hacer.

jueves, 8 de junio de 2006

Desde hoy, Penúltimo tren en la radio


Desde hoy y todos los jueves, Penúltimo tren también es un programa de radio por internet. Lo pueden escuchar conectándose a www.unaradio.com.ar, sitio que tiene otros programas muy recomendables.

jueves, 1 de junio de 2006

Penúltimo tren en radio



Próximamente, Penúltimo tren tendrá su propio programa de radio por internet. Habrá más información.

lunes, 29 de mayo de 2006

Corrección cinematográfica


Algo breve acerca de Crónica de una fuga.

Una película irreprochable. La fui a ver únicamente por fidelidad a su director, Israel Caetano, ya que hace varios años que me juré no volver a ver ninguna película relacionada siquiera remotamente con la última dictadura, tema que me tiene especialmente harto. Pero le tuve confianza a Caetano, y podría decirse que no me defraudó. La película es cruda, pero sin golpes bajos innecesarios, el ritmo del relato es sostenido, el suspenso está bien dosificado, técnicamente está muy bien filmada.

Y sin embargo... no me terminó de convencer. No creo que lo pueda explicar, es más una sensación de incomodidad que algún motivo concreto. Podría ser la presencia de Pablo Echarri, que por más medido que actúe... sigue siendo Echarri. Podría ser la campera Adidas retro de uno de los militares, detalle vintage totalmente anacrónico. Podría ser que todos los policías y milicos tienen unos bigotes sacados del video clip de Sabotage, de los Beastie Boys.

Me parece que el nuevo cine argentino ya demostró unas cuantas buenas cualidades, entre ellas, que puede hacer cine de género. Quizás sería hora de arriesgar un poco más, sin caer en esos mamarrachos torpes de principios de los `90. Algunos buenos directores tienen el crédito abierto.

viernes, 26 de mayo de 2006

mi:25:05:06


Sí, yo lo voté, y no me arrepiento. Sigo convencido de que era la mejor opción posible, y hasta es muy probable que, dadas las actuales circunstancias del sistema político argentino, aún hoy siga siéndolo. Y de más está decir que no parece probable que aparezca una mejor opción con posibilidades reales para el 2007. Así que ya muchos dan por descontado que tendremos más K. Nada menos que hasta 2011. ¿Razones para entusiasmarse? Más bien escasas. De todos modos, tampoco sería síntoma de madurez política el despotricar indiscriminadamente contra todo el gobierno y la clase dirigente, deseando el desmoronamiento del hoy encumbrado pingüino y esperando ingenuamente que por los efectos (devastadores) de esa hipotética caída un nuevo líder se alzare sobre las ruinas del sistema institucional para refundar por enésima vez la nación, proclamando las nuevas verdades absolutas, que, cabe imaginar, serían diametralmente opuestas a las actuales. Más bien sería deseable tratar de entender que la institucionalidad del sistema argentino sigue en un muy lento proceso de transición desde el colapso casi total de 2001 y 2002 hacia un modelo que, muy posiblemente, se empiece a definir mejor a partir del segundo mandato de Kirchner.

Aunque también es evidente que todo el conjunto de medidas y decisiones de la actual administración son material suficiente como para permitirnos aventurar, con todas las salvedades que la típica imprevisibilidad argentina nos impone considerar, qué modelo de sociedad, qué tipo de economía y qué sistema de organización y representación política se intentarán consolidar. Qué modelo de país, en definitiva. Y si además éste será viable, claro está.

En este sentido, el masivo acto del 25 de mayo kirchnerista fue de una importancia nada despreciable para la tarea de intentar avizorar lo que se viene. Se podría pensar que, como todo mitin político, fue apenas una demostración simbólica de fuerza. Una celebración envalentonada, un ejercicio de voluntarismo, una tentación ante la cual han sucumbido todos los presidentes desde 1983 cuando se sentían con las fuerzas suficientes como para hacerlo. Pero también fue bastante más que eso. Fue todo un acontecimiento significativo, en su sentido más semiológico, si se me permite aplicar este término tan técnico. Una superposición de imágenes, íconos y palabras, una repetición de actitudes y comportamientos, una serie de rituales que permiten analizar el actual estado de la situación y cuáles serán los próximos pasos. En la política, las cargas simbólicas importan, y mucho. Los discursos, también. No sólo por lo que dicen, sino también por lo que omiten, por su entonación, por sus destinatarios, por quienes parecen avalarlo con su presencia en el palco, por su sentido de la oportunidad.

Entonces, ¿qué se puede sacar en limpio después de un rápido vistazo de lo más destacable de este acto? Lo más evidente: quienes deseamos la modernización integral del sistema político argentino, con un modelo menos presidencialista y un Parlamento jerarquizado, con un aparato judicial moderno y eficiente, con un conjunto de partidos actualizado ideológicamente y que represente en esencia a las opciones más plausibles para ejercer el poder, es decir, la centroizquierda y la centroderecha; quienes estamos hartos del mesianismo, el populismo, la ineficiencia y el autoritarismo tan típicamente latinoamericanos, y deseamos fervientemente un viraje hacia las virtudes de las mejores y más consolidadas democracias del mundo; todos quienes intentamos tomar conciencia de los enormes desafíos que implica vivir en la vertiginosa globalización del siglo XXI y creemos que el pasado, aún el más reciente, es solamente valioso como objeto de un (profundo) estudio histórico, lo cual no es poca cosa si se lo piensa con detenimiento; todos nosotros, que me encantaría creer que en verdad somos más de lo que me parece, vamos a tener que seguir teniendo paciencia, esperando quizás mejores oportunidades e intentando contribuir a crear otras condiciones para que esos deseos puedan hacerse realidad. Más allá de que en la Argentina, de más está decirlo, para bien y para mal todos los cambios se imponen desde arriba.

Porque lo que quedó muy en evidencia en el 25-M de Kirchner es que la base concreta de su hoy omnímodo poder es lo más rancio y retardatario del peronismo. Sabido es que el presidente sabe exhibir un discurso apropiado para cada ocasión y para cada auditorio, pero también hay que saber que algunos de esos discursos no tienen ningún sustento en los hechos y las medidas reales. Escuchamos acerca de pluralismo, amplias convocatorias, transparencia, calidad institucional, capitalismo moderno. Desde hace unos días, de concertación. A la chilena o a la española, dependerá de la preferencia de cada uno. Pero en concreto, lo que se ejecuta es exactamente lo contrario de lo que se proclama. Porque, más allá de cualquier matiz interpretativo, ¿quiénes estaban ayer en la plaza, qué representaban, de dónde provienen? Nada de modernidades. Lo que hoy le provee a Kirchner ese apoyo multitudinario que se empeñó en exhibir son los mayores beneficiarios de su gestión, es decir, el conjunto de las corporaciones más cercanas al sentimiento peronista tradicional. Por más que amagara con la transversalidad, que intentara seducir a diversos grupos progres y de izquierda, aunque rara vez nombra a Perón y la liturgia peronista clásica difícilmente sea tan fashion como el vestuario de Cristina, los que concurrieron a la plaza a bancarlo a K fueron: los sindicatos en primerísimo plano, que ya han recuperado buena la parte del poder que Menem les había arrebatado; el rejunte de partidarios y punteros de muchos gobernadores e intendentes que seguramente odian a los pingüinos pero sobreactúan su fidelidad porque dependen de las arbitrariedades de la coparticipación y los fondos de las cajas; las fracciones de piqueteros muy beneficiadas por la administración, que ahora tienen poco para reclamar y mucho para agradecer; la Iglesia, que se queja por “detalles” pero recupera el tedeum en la catedral y mantiene los privilegios de siempre ("y mejor no jodan con la educación sexual, la despenalización del aborto y otras modernidades porque ahí nos calentamos en serio, después de todo monseñor Baseotto me agarra el choto", debe pensar Bergoglio); los grupos defensores de los derechos humanos, a quienes los únicos autoritarismos que parecen alterarlos son aquellos que no suben a Mercedes Sosa y a Víctor Heredia arriba del escenario; el Ejército incluso, que sería la excepción por ser tan maltratado por el “zurdaje” verbitskyano, pero que tuvo que disfrazar a sus granaderos y tocar algunas marchitas. El protocolo es así.

Por cierto, faltó la corporación empresaria, que se escandaliza con los modales de tipos como Guillermo Moreno, pero que si sabe ubicarse en donde corresponde tiene excelentes oportunidades para hacer grandes negocios (preguntar por Julito). Aunque la contrarreforma laboral los asusta, y mucho. Y faltó el enemigo tradicional del tradicional peronismo, el eje del mal nativo: la oligarquía terrateniente. Que se queja, se queja y se queja. Con y sin fundamento. Lavagna, en todo caso, era más elegante para ponerlos de patitas en la calle. “Así que les va muy mal, qué cosa, pero ¿cuánto se valorizaron sus campos en los últimos dos años?”, les preguntaba. Ahora, más retenciones y encima prohibiciones para exportar ganado. Enfrentamientos verbales, amenazas y paros, nunca trabajo y planificación, de ninguno de los dos lados. O si lo hay, nadie lo comenta, nadie se entera.

Entonces, en la plaza, corporativismo puro. Es decir, un modelo de participación política y ciudadana que se lleva muy mal con la democracia representativa liberal y moderna. A todo el festival de exaltación del nacionalismo retrógrado, mejor ni mencionarlo, por más irritante que resulte. Eso puede ser apenas anecdótico. Es mucho más preocupante que la calidad institucional se siga degradando, que el Congreso sea sólo un decorado fastuoso, que la Justicia sea avasallada y sirva sólo a los amigos. Que las medidas que deciden la suerte del país sean decididas entre corporaciones de funcionamiento poco democrático y con la ostentación de la propia fuerza como principal argumento de negociación. Que lo que el gobierno entiende por consenso y pluralismo sea en verdad sumar apoyos de cualquier lado con tal de que sea ciego e irrestricto.

¿Es posible, partiendo de una situación como la actual y como aventuran algunos como Torcuato Di Tella, imaginar para después del 2007 un sistema político más definido entre centroizquierda y centroderecha (más allá de alianzas circunstanciales y nomenclaturas) y un gobierno más preocupado en la gestión y en la previsión del mediano y el largo plazo? Difícil saberlo. Para empezar a despejar esa incógnita no estaría nada mal que K empezara a hacer lo que dice que quiere hacer.

100 años de Defensores de Belgrano


Sería un atrevimiento que me considerase un hincha de Defe. Apenas un simpatizante. Pero, al fin y al cabo, soy bisnieto de uno de los socios fundadores, así que vale este pequeño homenaje.

Por eso y por algunos recuerdos de la infancia. Aprendí a nadar en las hermosas piletas de Defe, con unos vestuarios que me parecían un lujo (¡tenían compartimientos individuales para cambiarse!). A la cancha me llevó algunas veces mi abuelo, que ya había intentado hacerme de River llevándome al Monumental toda la campaña 1979, pero fracasó estrepitosamente. También un recuerdo de aquellos años del infierno de Racing en la B, un partido en el Cilindro en 1984, con Racing haciendo lo imposible para no perder de vista al Deportivo Español que se escapaba irremediablemente en la punta y Defe jugando tranquilo, enloqueciéndonos con los desbordes y un golazo al ángulo de Walter Fernández, quien al año siguiente pasaría a Racing y nos regalaría muy buenas actuaciones, además de la Supercopa. Aquel partido lo dio vuelta Racing, sufriendo mucho y ganando 2 a 1, pero nada de ascenso esa temporada. Faltaba otro largo año.

Incluso, una pequeña traición. En 1992, Defe bajó a la C y debió enfrentar a Excursionistas, el clásico rival del Bajo. Y mi viejo quiso ir a la cancha conmigo, pero a la tribuna de Excursio, porque mi otro abuelo, su viejo, a quien no llegué a conocer, era del Verde. Fue un partidazo, ganó Excursio 3 a 1, y reconozco que grité los goles. Cómo no hacerlo, en esa tribuna de enloquecidos.

Supongo que ese desliz fue perdonado. Me alegré cuando Defe subió a la B, y después al Nacional. Si en la AFA no hubiera joda, el año pasado habría bajado el desagradable Chacarita de Barrionuevo, y no Defe otra vez a la B. Este año el ascenso se escapó por poco. Así que vamos Defe, que hay que volver al Nacional.

sábado, 20 de mayo de 2006

Familia Costa en la radio

Un poco tarde, pero esta es la novedad. Habrá más para la semana que viene, con tiempo.

martes, 16 de mayo de 2006

Más nacionalprogresismo


El siguiente es un link al blog del inteligente crítico de cine Leonardo D´Esposito (http://www.elbigote.blog.terra.com.ar/), quien comenta un ridículo proyecto de ley que obligaría a todas las películas nacionales a incluir primeros planos de la bandera nacional.

Es una locura total. De todas las lacras ideológicas posibles, el nacionalismo es una de las peores. ¿Sabrá la senadora que estamos en el siglo XXI, conocerá la problemática de la globalización, estará al tanto del agotamiento del modelo decimonónico de estados nacionales? No creo, ni siquiera sabe escribir en español. Creo que es en la política cultural en donde se hacen evidentes las peores características del peronismo. Esa visión tan atrasada del mundo, ese autoritarismo inspirado -como bien dice D´Esposito- en el fascismo, el nazismo y el stalinismo, ese paternalismo que favorece un estado guardián ideológico de las cabecitas de sus indefensos ciudadanos, ese estúpido y simplificado odio por los EE.UU. Lo peor es que mucha gente va a estar de acuerdo con el proyecto. Los políticos obedientes que quieran quedar bien con el jefe, los cínicos de la "industria" súbitamente patriotas para financiar Patoruzito y otras basuras, los ñoños biempensantes y políticamente correctos del gran diario argentino, el público en general finalmente, que supo ser liberal, cosmopolita y privatista y súbitamente se ha vuelto progre, nacionalista y estatista. Una regresión en todo sentido.

viernes, 12 de mayo de 2006

P de polìtica


Esta vez los prejuicios no tuvieron fundamento. Contra todo lo que indicaban sus antecedentes, V de venganza es una película que, sin dejar de aspirar a recaudar las mismas fortunas que cualquier otro tanque de Hollywood que se precie de tal, se diferencia de la mayoría de los bodrios de su categoría por arriesgarse a discutir algunos planteos políticos fuertes sin caer del todo en la banalidad, y sin excesivas concesiones a lo políticamente correcto.

Por más que se la presente como otra adaptación de las historietas de un superhéroe, V de venganza es en realidad una versión muy libre y alivianada de 1984, la famosa novela de George Orwell. Cierto, posiblemente no muchos espectadores de multicines podrían soportar una película que respetara fielmente el espíritu de aquel libro tan implacable y angustiante, que en el inicio de la guerra fría se animaba a desarrollar con paciencia y detalle todos los horrendos aspectos de un estado totalitario en un futuro próximo. Por eso los principales problemas de V no residen en su estética más bien convencional, o en algunos diálogos grandilocuentes, o en su estructura de flashbacks algo confusos, o en el escaso atractivo de sus escenas de acción. La película debe, antes que nada, lidiar con una dificultad inicial, que radica en cómo trasladar el futuro de Orwell al futuro cercano inscripto en el imaginario colectivo del espectador de comienzos del siglo XXI. En V, el estado policial inglés que se jacta de prevalecer incluso por encima de los EE.UU no termina de armonizar con la percepción más difundida de un mundo globalizado dominado por las grandes corporaciones informáticas y de biogenética, aquello que el cyber punk avizoró y el presente parece confirmar, al menos parcialmente. La fortaleza de ese estado policial inglés del futuro se justifica únicamente en su estricto control policial, por supuesto que posibilitado por una sofisticada tecnología de represión más insinuada que puesta en escena, y por el aparente monopolio de las transmisiones televisivas. Pero claro, esa situación algo simplificada no parece tan horrenda como para justificar el accionar terrorista del enmascarado. Los ingleses de ese futuro pueden parecer algo anestesiados, deben respetar toques de queda y dependen de la TV estatal para saber cómo pensar. Pero parecen esencialmente felices, no hay exclusión social o económica, la paranoia que genera el sistema de delaciones no parece mucho peor que el generado por una manzanera duhaldista. A lo que se parece esa Inglaterra no es tanto al totalitarismo clásico sino al presente de la heterodoxia comunista china: una extraña combinación entre estado fuerte, control social, poder militar, economía de mercado, alta tecnología y acceso a Internet pero con contenidos restringidos.

Por eso, como casi siempre en el cine mainstream, para justificar la construcción un tanto endeble del presente se debe recurrir al pasado. La historia que se narra mediante sucesivos flashbacks es imprescindible para entender el presente de las acciones, todo ese torbellino que se va acelerando a medida que se acerca al poco sorpresivo final. Y también como casi siempre en estas películas, el trauma de un individuo se entrelaza con la historia de esa estructura (en este caso estatal) que lo determinó para siempre y sobre la cual se dispone a operar. Siempre el individuo enfrentado al colectivo. Un tipo de individuo que excede la categoría de superhéroe para entrar en la harto más problemática de terrorista. El enmascarado es un resultado directo de las operaciones del estado, porta un discurso social para levantar a las masas, pero su motivación es personal. Después de dinamitar el Old Bailey y antes de destruir el parlamento (su particular modo de llamar a la desobediencia civil), la tarea que lo ocupa es la venganza personal, matar a esos otros individuos que le hicieron lo que le hicieron, en nombre del estado, de la ambición de poder, o de la megalomanía cientificista.

Las dos historias principales de V de venganza están, como decía antes, entrelazadas: por un lado, el ascenso y posible caída del estado policial inglés; por el otro, la identidad y el accionar de un individuo que fue un producto colateral de aquel ascenso y artífice solitario del inicio de la caída. Si la Inglaterra de 2025 se parece a la China de 2006, la que permite la ascensión del partido del alto canciller es igual a la Alemania de Weimar que culmina en 1933 con Hitler y el III Reich. Toda la estética partidaria es una copia nada sutil de la emblemática nazi-fascista (algo también recreado en The Wall y agotado por sus innumerables reproducciones merced al merchandising). En resumidas cuentas, las bases del conformismo inglés del presente de la narración hay que rastrearlas en el miedo y el caos del pasado: una sucesión de guerras internacionales gentileza de los EE.UU. y la eterna cuestión de Medio Oriente, más las operaciones desestabilizadoras del partido, las cuales culminan con los experimentos y los atentados bio-terroristas contra la propia población inglesa como mecanismo último para consolidarse en el poder. De aquellos experimentos nace el enmascarado, superhéroe y terrorista, guerrero e intelectual, bon vivant y connaiseur, atesorador de los emblemas de la alta cultura del pasado (un inglés puede ser revolucionario y conservador a la vez), extremista dulcificado por el amor de una mujer (quien arrastra sus propios traumas a causa del accionar del estado) a la que sin embargo no duda en torturar con tal de convertirla a su causa.

Como se ve, V de venganza trata de cuestiones bastante urticantes para lo que es la media del cine comercial. Y a pesar de sus evidentes falencias, no lo hace de manera superficial. Para la polémica quedará, en todo caso, si a todos esos recursos que debe utilizar para aligerar la historia original de 1984 se los debe considerar como medios legítimos para lograr que una película así llegue al gran público, o como concesiones inaceptables que terminan por diluir demasiado el mensaje político de fondo. Ciertas cuestiones del film podrían servir como argumentos a favor de cualquiera de las dos posiciones. Las terribles “telepantallas” de Orwell son aquí hermosos aparatos de pantalla plana, con el logo de una marca actual bien visible. Las torturas por las que debe pasar Natalie Portman son de un jardín de infantes en comparación con lo que sufre (y cómo termina) el desgraciado de la novela. El llamado a la acción civil del enmascarado tiene la estética del atentado terrorista (ver explotar al Big Ben es una referencia obvia a las Torres Gemelas) pero lo que termina proponiendo es una desobediencia civil no violenta (por suerte), más al estilo de la Ucrania del año pasado que a las violentas (aunque imposibles) rebeliones imaginadas por Orwell. Y estos ejemplos no son para nada anecdóticos, sino que están en el centro de la discusión política que la película propone. Que esta discusión sea posible, ese es un mérito de la película. Que las industrias culturales propongan a los estados totalitarios como los únicos malvados del futuro, es una de sus limitaciones.

El Cholo




Tres momentos, ilustrados por las fotos.

Copa América de 1999. Las estrellas argentinas que juegan en Europa alegan cansancio, stress, jet-lag, lesiones en fiestas, y se niegan a jugar para la selección. Marcelo Bielsa no chista, y arma un equipo basado en el Boca de Bianchi que bate todos los records. Y con el Cholo Simeone. Él sí que viene de Europa. Cómo no va a venir.
Partido debut contra Ecuador. Van pocos minutos y hay corner para Argentina. Un centro pasado, y el Cholo, que venía lanzado como una tromba, se eleva y conecta un furibundo cabezazo, de pique, inatajable. Golazo. El Cholo lo grita como si fuera la final del mundo. Es el mensaje del capitán.

Fines de 2004. El Cholo planea su retiro. Podría hacerlo en Europa, en el Aleti, en la Lazio, en el Inter, en donde conquistó títulos y la idolatría de los hinchas. Pero no, él es de Racing, dijo que se quería retirar en la Academia, en donde nunca jugó, y eso es lo que va a hacer. Viene, juega bastante bien, hace un par de goles, no sale campeón por poco. Habría salido si hubiese venido a River o Boca, como Francescoli, Gallardo, Balbo. O si se quedaba en Qatar, como el Bati. Pero no, él vino a Racing, y en Racing las películas rara vez terminan bien.

Mediados de 2006. Se tuvo que retirar antes de lo previsto. Su segundo campeonato fue más flojo, algunos atrevidos se animan a chiflarlo. El equipo cae en picada, se come a varios técnicos. ¿Quién agarra la papa caliente? El Cholo. Debuta como técnico, y nada parece cambiar. El equipo sigue perdiendo, amenaza la promoción. Pero algo cambia. El Cholo puso a los pibes de las inferiores, los que salieron campeones con la cuarta. Y de repente, cuatro victorias al hilo, con el arco invicto. Eso, en el fútbol argentino de hoy, tan imprevisible e histérico, es un milagro. Pero igual se va a tener que ir. Cambio de manos en la empresa Blanquiceleste S.A., gerenciadora del fútbol de la asociación civil Racing Club.

Se va por la puerta grande, y no importa el partido de esta noche. Habría que despedirlo como se lo merece. Un partido en la cancha de Racing, contra la Selección. Un tiempo para cada uno, y lo que se recaudare por la venta de entradas (cuyo precio no debería ser de $ 100 la general, para que la pelota no se manche), quedaría para el club o para beneficiencia.

lunes, 8 de mayo de 2006

Rock en la fiesta electrónica



No creo que las fiestas electrónicas como la Southfest, a la cual asistí el sábado pasado, tengan muchos motivos musicales de peso como para justificar el elevado precio de su entrada. No es que falte calidad, en todo caso falta cantidad. En la Creamfields del año pasado pude comprobar que pagando mucho menos que una entrada de campo para ver, por ejemplo, a los apolillados U2, tuve a mi disposición horas de música en vivo en los más variados formatos y géneros, desde Emmanuel Horvilleur a la Zuker XP, desde 2 Many DJ´s a Prodigy, desde Paul Oakenfold a Audiobullys. Muchos escenarios, varias carpas en un espacio adecuado, sin superposiciones ni otras mezclas de sonido que no fueran las ejecutadas por los DJ´s. Sí, claro, conseguir algo de comer o tomar era más difícil que en Haití, pero más que nada estoy hablando de música.

Pero la Southfest fue otra cosa. Un predio mucho más pequeño, apenas un escenario principal y una carpa medianita, demasiado próximas entre sí. Una docena de artistas en total. Sólo dos bandas en vivo. Poca oferta para lo que era el precio de la entrada. Pero como ya hace rato que se nota en los festivales dirigidos al público de clase media para arriba (bastante arriba) a nadie parece importarle demasiado. Está el VIP, están las cada vez más numerosas carpas de los auspiciantes, donde casi nada viene de arriba, sin embargo. Más bien todo lo contrario. Y por supuesto, está el público, también cada vez más numeroso, habitual de este tipo de festivales, que básicamente y como en cualquier otro evento multitudinario no tiene ni idea de lo que está escuchando, quiénes son los que tocan, que estilo tiene tal o cual DJ. Se trata de estar, como había que estar en River con los Stones. Se trata de bailar, moverse, bailar mucho, tomar tragos, Speed, bichitos, churros. Algunos llevan las bocinas, otros silbatos, otros muñecos, o disfraces, prendas estrafalarias. Lo que se puede hacer en Mint o en Pachá cualquier día, pero al aire libre y a mayor escala. ¿Es todo esto criticable de por sí? No más que todos los rituales del aguante, por ejemplo, o del reviente cumbianchero. El eterno juego de mirar y ser mirado, de llamar la atención, de divertirse o creer en la diversión. Las diferencias son superficiales, es sólo cuestión de poder adquisitivo.

Pero a mí me interesa la música. Sí, la entrada me la regaló mi hermano, pero de todos modos yo tenía muchas ganas de ver a LCD Soundsystem. ¿Por qué un grupo de rock como éste del notable James Murphy (natural de New Jersey, también DJ y productor de los geniales The Rapture y otros grupos nuevos importantes, para más datos) se presentó en una fiesta electrónica? Simplificando bastante la cuestión, porque su música contiene algunos de los elementos que cualquier clubber globalizado pediría para bailar un buen rato en su pista preferida, pero en verdad LCD Soundsystem es mucho más que eso, y por eso lo considero un grupo de rock, acogedora etiqueta que permite reunir a todos los descarriados e inclasificables. Para bailar están los ritmos machacantes, los bajos poderosos e hipnóticos, temas de largo desarrollo (y no quiero menospreciar para nada la importancia del baile para la música). Pero también están las melodías mínimas, unas cuantas parrafadas rapeadas sin rastro de hip-hop, algunas frases que se repiten como mantras, teclados y guitarras que pasan desapercibidos a nivel de la ejecución pero que disparan certeros ataques sónicos al cerebro. Además, abundante percusión, tanto electrónica como tradicional, a cargo de un baterista de un despliegue llamativo, y ocasionalmente también del guitarrista y del propio Murphy. En algunas canciones, y como para reforzar, bases pregrabadas de bajo y batería, todo perfectamente amalgamado. Un conjunto bastante particular, una mezcla de Public Image Ltd. con Daft Punk, algo de dub, algo de house, algo de ruido industrial.

Y el recital fue contundente, conciso, de apenas una hora de duración, y si bien quizás no hubiera sido conveniente prolongarlo demasiado, sí me quedé con ganas de un par de canciones más, no sé, quince minutitos, un par de bises. Pero no, el horario está pautado, hay que desmontar todo que viene Cattaneo. No importa, LCD Soundsystem demostraron con creces por qué son uno de los grupos más interesantes del momento, ofrecieron un show impecable, que combinó prolijidad y potencia, meticulosidad y el necesario descontrol de toda presentación en vivo. Un sonido muy bueno y sin fallas, que permitió apreciar la variada paleta de sonidos del grupo. Si no se puede calificar al show como memorable, como sí lo fue este año el de Franz Ferdinand, es porque simplemente el marco no era el más adecuado, por todo lo expuesto más arriba. De hecho, el único tema que tocaron con un poco de desgano fue el hit, el que todos querían escuchar, el radiable "Tribulations". No es que esa actitud sea elogiable de por sí, pero es la clásica venganza del músico. (A propósito de esto, para la historia quedó la furia que le provocó a Nirvana el típico machismo y la intolerancia de los descerebrados rockeros argentinos para con sus amigas, las Calamity Jane, lo que derivó en uno de los peores shows de un grupo internacional relevante en Buenos Aires, con Kurt Cobain amagando todo el tiempo con tocar "Smells Like Teen Spirit" para finalmente no hacerlo nunca).

¿Y qué más hubo en la Southfest? Alcancé a escuchar cuatro canciones de Ladytron, la otra banda en vivo programada. Absolutos desconocidos para mí, fueron una agradable sorpresa. Tres chicas y tres chicos, todos vestidos de negro, una onda ligeramente gótica, pero sin exagerar. Y los sonidos acompañaban el vestuario, un rock medio tiempo bailable e industrial, con dos cantantes que más bien recitaban, con melancolía impostada pero sin desgano, lo que no las hacía demasiado odiosas. Pero también sonaban muy aceitados y potentes, no estaría mal buscar algún disco de ellos en Internet.

También me quedé un rato largo escuchando a Cattaneo, el famoso "DJ argentino que triunfa en el exterior, vive en Londres, o Barcelona, y no es un grasa como Deró, aunque tampoco es bueno mostrarse demasiado fan suyo". El que se llevó a mi amada Jackie Keen. En la semana lo había escuchado en la radio en el programa de Matías Martin, y no me cayó para nada mal. Un tipo ubicado, sin falsa modestia pero tampoco agrandado, simpático y muy correcto, quizás demasiado. Profesional, muy dedicado a lo que hace. Y supongo que lo hará bien, yo no tengo los elementos suficientes como para juzgarlo. Lo que escuché no me desagradó, tampoco me interesó demasiado. Se dice de él que sus mezclas son muy elegantes, y sí, podría ser. También me pareció bastante tranquilo, no sé si en algún momento de su extenso set habrá acelerado los beats. No pretendo descalificar para nada lo que hace Cattaneo, pero no creo que lo suyo fuera como para que el público se mostrara tan excitado, dejando de lado el trillado tema de las sustancias. Es cierto que no es para nada efectista, como sí lo eran los otros DJ´s que escuché el sábado, Plump DJ´s, u otros como Fatboy Slim que juegan abiertamente para la tribuna. Pero tampoco me pareció que Cattaneo tome demasiados riesgos. Hablando desde lo poco que sé de música electrónica, su set me pareció muy correcto, agradable pero sin matices. Es que yo estoy más acostumbrado a la electrónica cuando se cruza con el rock, con los Chemical Brothers como el mejor ejemplo, y los 2 Many DJ´s como el mejor show de los que vi en la última Creamfields. Claro, ellos también tienen un grupo de rock, Soulwax, que en su disco Any Minute Now demuestran tener más de un punto en común con, justamente, LCD Soundsystem (creo haber leído que James Murphy participa en la mejor canción del disco, "NY Excuse").
Eso fue todo, puede que haya parecido que estuve poco tiempo, ya que me fui algo después de las 2, mientras mi hermano y sus amigas se quedaron hasta las 6. Pero bueno, después de todo estuve cuatro horas. A mi edad no creo que se pueda pedir más. Y yo fui a ver a LCD Soundsystem.

martes, 2 de mayo de 2006

Internacionales


Acerca de la foto:
¡Aprendé K, esto es un piquete a una estación de servicio!



¿Nadie leyó las páginas internacionales de los diarios últimamente? ¿No hay nada que les llame la atención?

Quizás una tercera guerra mundial a la vuelta de la esquina por la cuestión de Irán y el enriquecimiento de uranio, sin olvidar que en Palestina gobierna una agrupación terrorista y el estado de Israel actúa como tal, en ciertas ocasiones. Bueno, sí, una retirada unilateral quizás sea mejor que ninguna, pero la cuestión está muy lejos de resolverse.

¿Qué más? La vieja Europa descubre las bondades del piquete, en sus variantes musulmuna-marginal o intelectual no flexibilizable, por eso Francia parece la Argentina de 2001. La prensa inglesa sensacionalista, el incomparable Sun de Londres muestra el culo de la canciller alemana. Un progreso indudable, por mucho menos en el siglo pasado empezaban una guerra mundial. En cambio, en la nueva Europa, la central y del este, la fiesta continúa. Modernidad para sumar a la tradición, celulares, i-pods, plasmas, de todo para festejar. Llueven las inversiones y las relocalizaciones, ojalá que les dure. Al menos hasta que despierte el próximo gigante asiático con ganas de terminar con la pobreza de 500 millones de tipos en dos semanas.

¿Y en el Cono Sur? Ahora sí que se puso lindo. Nunca estuvo tan cercana la posibilidad de invadir la Banda Oriental, y terminar con esa farsa del paísito suizo en medio de los cabezas de termo sudamericanos. Pero al esperpéntico venezolano se le suma el de pulóver a rayas, que nacionaliza los hidrocarburos, y ahora agarrate. Los diarios de negocios, las agencias como Reuters, los mercados centrales todavía no lo pueden creer, creen que están viviendo una pesadilla. ¡Justo ahora! Pero esta película ya la vimos, y el final no creo que vaya a ser diferente. ¿Qué tal otra campañita al Alto Perú, ya que estamos? Y el que no va a poder festejar para nada el pase a cuartos de final del Timao es el compañero Da Silva. Con Uruguay y Paraguay en el ALCA, Argentina en Santa Cruz, y Bolivia con Cuba, el liderazgo regional y la Comunidad Sudamericana se posponen hasta el siglo XXIV, como mínimo.

Apasionante y divertidísmo, si no fuera que nos afecta directamente, aunque no lo notemos.